Las empresas del Atlas de Euskadi destacan en igualdad y condiciones laborales, pero pinchan en integración
El estudio impulsado por Economía Digital y Sofiver otorga a Grupo Gisma y Vidrala la máxima calificación en la categoría Personas, que analiza aspectos como las condiciones laborales, la formación o la participación de la plantilla en las decisiones empresariales
La categoría Personas es uno de los cuatro pilares fundamentales en los que se estructura el Atlas de la Empresa Comprometida de Euskadi 2025, al analizar el grado de implicación de las compañías en aspectos clave como el empleo, el desarrollo profesional, la inclusión, la igualdad y la participación interna. El estudio impulsado por Economía Digital y Sofiver permite evaluar hasta qué punto las organizaciones avanzan hacia modelos de gestión más estables, inclusivos y corresponsables, configurando una visión integral del compromiso empresarial con su capital humano.
Atendiendo a los resultados de la tercera edición del informe, las empresas reflejan un comportamiento heterogéneo, con avances relevantes en determinadas áreas y retrocesos o estancamientos en otras. Este patrón, que ya se había observado en años anteriores, dibuja un escenario de progresos no consolidados, donde las mejoras logradas en ejercicios anteriores experimentan ajustes parciales que impiden hablar de una evolución sostenida.
En términos generales, las empresas del Atlas muestran un gran desempeño en condiciones laborales e igualdad, un deterioro en formación, y unos buenos resultados en participación. Destaca especialmente la evolución de las plantillas, con un crecimiento agregado del 8%, superando el incremento general de la ocupación en Euskadi.

Sin embargo, este crecimiento convive con una mayor heterogeneidad: el 50,9% de las empresas aumenta su plantilla por debajo del 10%, mientras que crece el grupo de organizaciones que estabilizan o reducen empleo, alcanzando el 28,3%. Destacan especialmente en crecimiento Betielek, Bellmer, Ciclogreen, Roseo, Vidrala y Uvesco.
Las condiciones laborales se mantienen como un pilar clave
En los aspectos específicos de la categoría Personas, las condiciones laborales mantienen uno de los niveles más sólidos, con una valoración de 7,4 puntos, en línea con ediciones anteriores.
Este resultado refleja una elevada calidad del empleo, especialmente en lo relativo a la estabilidad contractual. Tal es así que el dato más destacado releja que el 92% de las personas trabajadoras cuenta con contrato fijo a tiempo completo, lo que confirma la consolidación de un modelo laboral estable.
No obstante, esta fortaleza convive con una menor atención a las certificaciones en seguridad y salud laboral, ya que la implantación de la norma ISO 45001 desciende al 38% de las empresas, frente al 47% en 2024 y el 49% en 2023.
A pesar de esta tendencia, un grupo reducido de compañías presenta un desempeño especialmente sólido, combinando el 100% de empleo estable con certificación en seguridad laboral. Entre ellas destacan A&B Laboratorios Biotecnología, Algeposa, Bellmer, Biolan, Birziplastik, Ciclogreen, EGA Master, Eñut, Euskabea, Integra, Kalamazoo, Laip, Lancor, Roseo y Zunibal.
La formación cae como elemento estratégico
Del mismo modo, la formación continúa siendo un elemento estratégico para la competitividad empresarial y el desarrollo profesional, aunque en 2025 se observa un ajuste a la baja en la intensidad formativa. La media se sitúa en 25 horas anuales por persona trabajadora, por encima del umbral legal de 20 horas, pero con una tendencia hacia valores más próximos al mínimo exigido.
El análisis por tramos evidencia un desplazamiento hacia niveles de menor dedicación, junto con una reducción del peso de las empresas con programas formativos más intensivos. Esta evolución supone una señal de alerta, ya que la formación continua resulta clave en un contexto de transformación tecnológica.

A pesar de esta tendencia, destacan por su elevada actividad formativa empresas como Baqué Café, Betielek, Codinor, Eñutt, Grupo EiPC, Grupo Gisma, ITP Aero, Kutxabank, Lancor, Protect Arisawa, Roseo y Uvesco.
Evolución no lineal en el compromiso con la integración
En lo que respecta a la variable Integración, este ámbito refleja el compromiso con la inclusión de personas con discapacidad, mostrando en 2025 una evolución no lineal. Tras la mejora significativa de 2024, la valoración desciende a 3,8 puntos, aunque se mantiene por encima del nivel registrado en 2023.
En este sentido, los datos indican un retroceso parcial, con un aumento del número de empresas sin personas con discapacidad en plantilla y una reducción de aquellas con mayores niveles de integración. No obstante, el balance general sigue siendo mejor que en etapas anteriores.
En lo que respecta a los atributos complementarios, aumenta la adaptación de instalaciones, pero disminuye la colaboración con entidades especializadas y la posesión de certificaciones específicas, que siguen siendo minoritarias. En este sentido, las empresas con mejor desempeño en este ámbito son A&B Laboratorios Biotecnología, Biolan, Grupo Gisma, Oribay Group, Plastigaur y Vidrala.
La igualdad se estanca respecto a ediciones anteriores
Por otro lado, en lo relativo a la igualdad de género, esta variable presenta un escenario de estancamiento en la edición 2025, con una valoración de 6,3 puntos, prácticamente idéntica a la del año anterior. Aunque las políticas formales están ampliamente implantadas, no se traducen en avances significativos en la práctica.
Un resultado al que se responde con cifras: la presencia de mujeres en puestos de decisión se mantiene estable, y alcanza el 27% en comités de dirección y el 21% en consejos de administración, cifras aún por debajo de los objetivos de paridad fijados para 2026.

Pese a ello, el Atlas reconoce el desempeño de empresas que destacan en este ámbito, como A&B Laboratorios Biotecnología, Asfaltados Olarra, Baqué Café, Birziplastik, Indesa, Lantegi Batuak, Oribay Group y Plastigaur.
Ligero retroceso en la participación
Por último, en lo que respecta a la participación de las personas trabajadoras en la gestión empresarial, esta variable muestra un ligero retroceso en 2025, con una puntuación de 5,6, tras la mejora registrada en 2024. Este comportamiento refuerza el patrón general de la categoría: avances seguidos de ajustes.
Se observan descensos en aspectos clave como la participación en la definición de objetivos (del 61% al 51%), la evaluación de directivos (del 41% al 34%) y la retribución variable ligada a resultados (del 63% al 57%).
En contraste, mejoran otras dimensiones como la participación en procesos de selección interna (del 69% al 77%) y en acciones sociales con la comunidad (del 57% al 62%), lo que evidencia una evolución desigual. Las empresas que destacan en esta variable son Ciclogreen, Engranajes Grindel, Grupo Gisma, Lancor, Lontana Group y Vidrala.
Los resultados globales confirman avances pero con reservas
Con todo ello, el balance global de la categoría Personas en el Atlas 2025 confirma un escenario de avances parciales con debilidades persistentes, especialmente en ámbitos como la formación, la inclusión, la igualdad efectiva y la participación en la toma de decisiones.
En lo que respecta a los resultados, Grupo Gisma y Vidrala alcanzan la máxima calificación de cinco estrellas, liderando esta categoría. Les siguen con cuatro estrellas un grupo de empresas formado por A&B Laboratorios de Biotecnología, Algeposa, Baqué Café, Birziplastik, Lancor, Lontana Group, Mondi Group, Roseo, Uvesco y Zunibal.
Hablando de términos agregados, una de cada cuatro empresas obtiene cuatro o cinco estrellas, mientras que el 42% alcanza al menos tres estrellas, lo que equivale a 21 de las 53 compañías analizadas.
Este grupo acredita una apuesta firme por la excelencia en la cultura corporativa, con modelos de gestión avanzados basados en la estabilidad laboral, la igualdad y la participación activa del talento.
En definitiva, la categoría Personas del Atlas 2025 refleja tanto el compromiso creciente del tejido empresarial vasco con su capital humano como la necesidad de consolidar los avances logrados, evitando retrocesos que puedan frenar la evolución hacia modelos organizativos más inclusivos, participativos y sostenibles.