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El ERE de Telefónica impulsado por Marc Murtra afecta a los altos cargos: Juan Emilio Maíllo sale de la compañía
Maíllo, quien fue director de comunicación de Nadia Calviño cuando ocupaba el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, actualmente desempeñaba las funciones de director de acción pública de Telefónica España
El ERE de Telefónica se está extendiendo a lo más alto del organigrama. Uno de los afectados por el despido colectivo impulsado por Marc Murtra es Juan José Maíllo. El que fuera director de comunicación de Nadia Calviño cuando ocupaba el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, actualmente desempeñaba las funciones de director de acción pública de Telefónica España.
En una publicación en la red social Linkedin, el directivo de la operadora móvil española ha dado a conocer la noticia y ha señalado que «toca poner fin» a una etapa de casi nueve años, en la que ha ocupado distintas responsabilidades en comunicación, pero también en asuntos públicos.
Fin a la etapa en Telefónica
«Le he dado muchas vueltas a este mensaje y cómo abordar una realidad dura, difícil, pero que existe», ha señalado para reconocer que no formaba parte de su plan profesional y vital tener que dejar la compañía en este momento.
«En ocasiones, otros deciden por ti, se pasa mal, sufres», ha destacado para después añadir: «Hasta que el tiempo sitúa la energía donde es más eficiente, toca buscar un futuro«.
Su salida se enmarca en el ajuste de plantilla aplicado por la compañía de telecomunicaciones, según ha adelantado El Confidencial Digital y ha podido confirmar ECONOMÍA DIGITAL de fuentes conocedoras del proceso.

«Dejo atrás, 3.200 días después, una gran compañía. En muchas cosas, distinta a la que conocí en septiembre de 2017. En otras, apenas ha cambiado», ha hecho hincapié.
Con todo, ha acabado su mensaje con un deseo. «Ojalá pronto veamos en el BOE una regulación que, de verdad, ofrezca a nuestros menores un entorno en redes sociales mucho más seguro y sano», ha destacado.
Las condiciones del ERE
El acuerdo alcanzado entre Telefónica y los sindicatos afecta a siete filiales del grupo y contempla un volumen mínimo de salidas en el proceso de despido colectivo de 4.525 personas. La afectación para las filiales del CEV asciende a 3.765 bajas:
- Telefónica de España: 2.925 personas, casi el 33% de una plantilla de 8.892 empleados.
- Telefónica Móviles: 720 personas, un 20% de una plantilla de 3.587 empleados.
- Telefónica Soluciones: 120 personas, cerca de un 11% de una plantilla de 1.118 empleados.
El volumen de salidas en las GBU’s es de 585 salidas:
- Telefónica Global Solutions: 109 personas, alrededor del 17% de una plantilla de 638 empleados.
- Telefónica Innovación Digital: 182 personas, en cerca del 18,3% de un total de 993 empleados.
- Telefónica S.A.: 294 personas, un 25,3% de una plantilla de 1.160 empleados.
A ello, se suman las 175 bajas propuestas para Movistar+, lo cual supone un 20,3% del conjunto de 860 efectivos con los que cuenta la filial. Con todo, las salidas mínimas del ERE en Telefónica implican que la operadora móvil adelgazará cerca de un 26% su plantilla conformada por más de 17.000 empleados.
Cuáles son las condiciones económicas
En cuanto a las indemnizaciones, la propuesta de la empresa para todas las filiales contempla unos tramos de renta para los nacidos entre 1969 y 1971 del 68% del salario regulador hasta los 63 años y del 38% a partir de entonces, con la salvedad de que en Movistar+ no entran los nacidos en 1971.
Al poner el acento sobre los requisitos para adherirse de forma voluntaria al ERE, es necesaria una antigüedad de 15 años durante la vigencia del proceso en el caso de la filiales del CEV. Sin embargo, para adherirse a las GBU’s el periodo mínimo desciende hasta los 13 años de antigüedad.
El coste del ERE para Telefónica
El ERE ha pasado factura a Telefónica, que ha registrado unas pérdidas netas atribuidas de 4.318 millones de euros en el transcurso del año pasado a raíz de factores no recurrentes en las operaciones continuadas, desde los costes de reestructuración hasta el deterioro de algunos activos y el impacto de las desinversiones en Latinoamérica.
Las pérdidas han sido superiores a las del año pasado, que ascendieron a 49 millones de euros. Uno de los motivos es el impacto extraordinario de reestructuraciones, que incluye el último ERE llevado a cabo por la empresa y que ha comportado un sobrecoste de 2.049 millones de euros.