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Las empresas del Atlas mejoran en huella de carbono y gestión del agua, aunque con retos pendientes
El estudio impulsado por Economía Digital y Sofiver detecta debilidades a la hora de medir las emisiones y estabilidad en el uso de energías renovables
El Atlas de la Empresa Comprometida de Euskadi detecta fortalezas y debilidades en la relación y el impacto de la actividad productiva en el Medio Ambiente, una de las principales categorías de análisis del estudio. El trabajo impulsado por Economía Digital y Sofiver considera que el liderazgo empresarial depende hoy de su capacidad para gestionar de forma responsable los recursos naturales, lo que implica también preservarlos en un contexto de inestabilidad climática. Dice el informe que «para lograr resultados tangibles, la entidad debe incorporar la sostenibilidad en su hoja de ruta estratégica, estableciendo controles rigurosos sobre las emisiones y el gasto energético e hídrico».
En el análisis de estos aspectos, los resultados son dispares. Hay mejoras en la gestión de la huella de carbono y la gestión del agua, estabilidad en el uso de energías renovables, y un leve empeoramiento en la planificación medioambiental, que valora la fijación de objetivos de reducción de emisiones y de un año limite para alcanzar la neutralidad climática.
Huella de carbono
Para el análisis de la huella de carbono, hoy entendida como una amenaza global con impactos directos e indirectos sobre la sociedad, el entorno natural y los sistemas económicos, el Atlas utiliza como referencia diversas ceritifcaciones: ISO 14064 para verificación de organización y proyecto, ISO 14047 sobre ciclo de vida del producto, ISO 14069 para organización, la norma PAS 2060 de neutralidad de carbono, el sello CeroCO2 Ecodes y el Registro de huella de carbono del Ministerio para la Transición Ecológica.
El estudio muestra una evolución positiva respecto a la primera edición de este Atlas, cuando el porcentaje de empresas certificadas se encontraba en un 36%, mientras que en la presente edición la cifra alcanza el 58%, representando un tercio de las empresas participantes.
Hay que destacar que el propio Gobierno vasco está incentivando el control de emisiones por parte de las empresas, como ejemplifica la Ley 1/2024 de Transición Energética y Cambio Climático de Euskadi, que establece obligaciones relacionadas con el cálculo y registro de emisiones, o los programas de apoyo que fomentan la transición climática y la descarbonización industrial.
Una mejor medición con resultados desiguales

La adopción de objetivos de base científica para la reducción de la huella de carbono también muestra avances parciales. Se perciben en los objetivos vinculados a los Alcances 1 y 2, que analizan las emisiones directas y el consumo energético. Existe una mejoría que ubica los indicadores cerca del 80% de adopción.
También se observan registros positivos en lo relativo al conocimiento sobre las emisiones, puesto que, según los datos analizados, el número de empresas que desconocen sus propios datos en lo relativo al efecto invernadero se ha reducido del 27% al 17%, demostrando que los actores participantes son cada vez más conscientes de la huella medioambiental.
Aun así, el Atlas advierte de una evolución desigual en la reducción efectiva de emisiones. Y es que mientras que aumenta el número de empresas que mantienen o no reducen su impacto, disminuye el porcentaje de aquellas que logran rebajas superiores al 5%.
Gestión del agua y energías renovables
En materia de energía renovable, se analiza el nivel de uso de fuentes renovables y la disponibilidad o no de la certificación de eficiencia energética 50001. En esta edición las empresas del Atlas mantienen la puntuación con un 5,3 gracias al incremento en el número de empresas que emplean un mayor porcentaje de energía renovable (entre el 20% y el 50% de esta energía), aunque se reduce la disposición de certificación de eficiencia energética 50001.
En gestión del agua, las empresas del Atlas alcanzan una puntuación media de 4,1 sobre 10 en este ámbito, ligeramente mejor que la edición pasada (3,5). Esto se debe fundamentalmente al mayor compromiso con la reducción del consumo de agua. En el lado opuesto se debe señalar que ninguna de las empresas de Atlas en esta edición presenta certificación de la Norma 14046.
La tercera edición del Atlas de la Empresa Comprometida de Euskadi ha contado con el apoyo del Gobierno Vasco, la Fundación BBK y Eroski. Junto a ellos, han colaborado con el proyecto la Cámara de Bilbao, la Cámara de Guipuzkoa y la Cámara de Álava, fomentando la participación de empresas en el estudio y la difusión de las mejores prácticas ESG de las compañías vascas.