Jordi Castillo, de El Observador a Dossier Econòmic, siempre en la cuerda floja

stop

Dossier llegó a distribuir más de 100.000 ejemplares hablando de la economía real catalana

Sin título

21 de noviembre de 2009 (10:32 CET)

La aventura catalana de Jordi Castillo, el que siempre figuró como propietario de Dossier Econòmic parece haber tocado punto final, o quizás solo sea un punto y aparte. El editor de este semanario sobre economía nacido en 1997 que llegó a distribuir más de 100.000 ejemplares parece haber hecho mutis por el foro, pero los que le conocen no acaban de aceptar la idea de que salga de escena definitivamente.

La relación de Castillo con el mundo de la prensa tiene un hito importante en la creación del diario El Observador, cuyo impulsor fue el ahora detenido Lluís Prenafeta. En el equipo inicial de dicho rotativo estaba Castillo en el área de publicidad. Allí vio las ventajas e inconvenientes de la prensa escrita y las dificultades con las que se enfrenta un medio de la envergadura de un diario.

Algunos de sus íntimos cuentan que coincidiendo con el cierre, Castillo y algunos otros ex trabajadores se hicieron con ordenadores Mac que quedaron en la redacción. Con estas herramientas y una idea, empezó todo. Al principio se crearon revistas de barrio en Barcelona, como Barris Nord, y luego empezó a fraguar la idea de un semanario de economía y en catalán.

Todo fue rápido. Contrató a un grupo pequeño de periodistas, encabezados por Joan Domene, que posteriormente sería director adjunto del gratuito 20 minutos. Con un diseño salmón y mucho trabajo salió en 1997 el primer número. Los fundadores, algunos con experiencia en el mundo de la prensa diaria explican que el proceso fue heroico, muchas horas y pocos medios. La revista iba a los quioscos y tenía un reducido número de suscriptores. “Se iba sólo cuatro veces a imprenta y los gastos eran soportables” explican.

Luego empezaron a llegar algunos anuncios, entre ellos de la Generalitat. Castillo se sintió siempre agradecido al apoyo que le prestó Artur Mas, primero como consejero de Economía, luego como conseller en cap y siempre como político.

Pero fue a partir de la creación del grupo Hermes, que impulsaron diversos diarios comarcales, que Dossier adquirió su personalidad. Los diarios capitaneados por El Punt vieron en la revista la posibilidad de ofrecer a sus lectores un suplemento de economía, en catalán, sin apenas costes añadidos. El acuerdo fue facilitar la distribución en sus respectivos ámbitos y participar en el coste del papel. La publicidad y los sueldos eran cosa de Dossier. El resultado fueron unos niveles de distribución en toda Catalunya que superaban los 100.000 ejemplares.

Siempre tuvo la ambición de ser un referente en la información. Eso se vió en la llamada Nit de l'Economia i l'empresa, cada año reunía bajo su organización más de un millar de empresarios y políticos catalanes. En la celebración Castillo disfrutaba de sus 10 minutos de fama, y lo conseguia bajo patrocinios de administraciones y grandes empresas. En una de esas fiestas deslumbró a sus actuales socios madrileños.

Pero a Castillo siempre le fue la marcha del más allá. Un ex director del Observador, buen amigo suyo, lo definía en privado como “un funambulista”, siempre en la cuerda floja. El ex publicitario se dedicó a realizar revistas para diversos departamentos de la Generalitat y junto a los ingresos fue abandonando su punto de vista inicial, crecer despacio y con pocos gastos.

Castillo empezó a crear empresas y fraguó un grupo que las unía a todas: Grup Dossier. Con créditos oficiales sacó diversos semanarios, Emprèn, dedicado a los nuevos emprendedores y Actual, de información general. Uno y otro mirando más hacia las subvenciones que hacia los lectores individuales, al mercado. A todo esto el Tripartito había substituido a CiU y la estructura del grupo llegó a tener más de 50 personas en nómina, la mayoría de ellas personal indirecto. Pero la ambición estaba ya disparada. Cambió el local en el que había crecido la empresa y pasó a uno con 2000 metros cuadrados de despachos y un alto coste. Curiosamente, en la misma finca donde vive el ex secretario general de CCOO, Joan Coscubiela, que se quejaba de los incumplimientos de pago de lo gastos de la finca por parte de los propietarios.

Cuadratura del círculo


Con Actual, Castillo intentó la cuadratura del círculo, realizar una revista pro convergente pero intentando no irritar al gobierno. El experimento no funcionó, los lectores no respondieron a la llamada y, al cabo de dos años justos de salir a la calle, dejó de publicarse.


Con el Tripartito, Castillo empezó a mirar al resto de España y también a los medios audiovisuales. Antes de lanzarse a la aventura de Actual, el grupo quería poner en marcha un programa semanal de temática económica que se tenía que emitir por el Consorci de Televisions Locals, asociación de inspiración convergente. Apenas se grabó un programa piloto, que nunca se emitió.

Y después, llegó España. Castillo hizo un mensual que duró más de dos años: Dossier Empresarial que, a pesar de que se confeccionaba en Barcelona se hizo un gran esfuerzo en disimularlo. El producto falló por la distribución, que nunca fue masiva, aunque consiguió anunciantes de renombre y gran solidez.

Con esta nueva cabecera, Castillo decidió la aventura española. Consiguió socios y participó en una sociedad que transformó Dossier Empresarial en semanario. Su idea fue emular al semanario catalán y conseguir su distribución masiva a partir de su encarte en los diarios provinciales. De momento no se ha conseguido.

Después de todas estas aventuras, tras el cierre de Actual, la plantilla del Grupo Dossier apenas llegaba a la veintena de personas, y, con el tiempo, fue reduciéndose todavía más. La ausencia de Castillo fue clamorosa. En Madrid, tardaba a veces semanas en ponerse en contacto con sus empleados que se quejaban de falta de desamparo y falta de los medios imprescindibles sacar a la calle la revista. Además empezaron a fallar los pagos. Durante un año se retrasan y los últimos tres los empleados han dejado de cobrar. De manera paralela, los ingresos de la empresa se iban reduciendo, hasta que, finalmente, las cuentas han dicho basta.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad