La operación de márketing del Santander y las hipotecas esconde un incremento de los embargos

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INMOBILIARIO

El presidente del Banco Santander, Emilio Botín

30 de julio de 2011 (20:58 CET)

El miércoles pasado, el consejero delegado de Santander anunció a bombo y platillo que ofrecerá a sus hipotecados con problemas un período de carencia de tres años en sus préstamos. Es decir, que sólo pagarán los intereses durante ese período.

El anuncio ha provocado reacciones de todo tipo. Algunos como Facua la consideran un mero lavado de imagen. O una maniobra de distracción. El anuncio de la moratoria el mismo día que el primer banco español presentó un descenso de los beneficios del 21% alimenta esta teoría. Otros, como el ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez, lo han calificado de "buen gesto, sin ambages".

Pero son los números lo que imponen a las entidades nuevas reglas del juego. Y los de Santander dicen que el banco es la primera inmobiliaria del país y que los activos adjudicados procedentes de financiación hipotecaria a hogares por compra de vivienda alcanzan ya los 1.759 millones de euros brutos. Es decir, un 17% ó 253 millones más que cuando empezó el año.

Por lo tanto, como le ocurre al resto del sector financiero español, ya casi no cabe un alfiler en la cartera inmobiliaria del banco cántabro. Si se dividen los adjudicados totales de la entidad por el importe medio de una hipoteca en España se concluye que el banco se había quedado con alrededor de 12.000 viviendas. Es sólo un ejercicio teórico en un escenario en el que se calcula que unas 300.000 familias han sufrido embargos en los tres últimos años.

Onda expansiva creciente

El problema para Santander es que el crecimiento de los adjudicados procedentes de hogares indica que la onda expansiva de la crisis económica sigue creciendo. Aunque la morosidad de las hipotecas en España sigue en unos niveles moderados, en el caso del banco que preside Emilio Botín no para de crecer. Al cierre del año pasado era del 2,2%, en marzo saltó al 2,4% y en junio ha alcanzado el 2,5%, ya en línea con la media del sector. El importe bruto de los créditos concedidos por el banco en hipotecas para las familias españolas alcanza los 59.000 millones de euros.

En este escenario, todas las entidades están obligadas a negociar para que la cifra de embargos y por lo tanto la de adjudicaciones no siga engordando. Los competidores de Santander aseguran que su anuncio del miércoles es pura cosmética porque ellos ya negocian con cada cliente con problemas para evitar el embargo. Éste es la única solución para evitar el castigo ya que cada activo adjudicado debe ser cubierto con provisiones. Santander ha puesto sobre la mesa 438 millones para cubrir los hogares adjudicados, 69 más que cuando terminó 2010.

El consejero delegado de BBVA, Ángel Cano, puso esta realidad negro sobre blanco el jueves pasado cuando aseguró que “para nosotros la última y peor opción es la de quedarnos con la casa”. Cano explicó que “cada vez que tomamos una medida con los clientes lo hacemos sin necesidad de dar un titular”. Cano explico que en su entidad ya se dan moratorias hipotecarias desde hace varios trimestres y que siempre intentan dar soluciones personalizadas.

El agujero sigue creciendo

Pero no siempre es posible. La realidad dice que la situación financiera tanto de los particulares como la de los promotores inmobiliarios es cada vez más difícil. En el segundo trimestre de este año, BBVA y Santander se han adjudicado conjuntamente 1.160 millones de euros frente a los 742 de los tres primeros meses del año.

Son las únicas cifras comparables de las cuatro torres más altas de sistema financiero español. La razón es que las de CaixaBank y las de Bankia no cuentan con referencias anteriores al tratarse de bancos de nueva creación. En cualquier caso, se han adjudicado 224 y 108 millones más respectivamente en el segundo trimestre, para un total de 1.502 millones entre los cuatro grandes.
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