Ocho vocales del Col·legi de Periodistes denuncian graves irregularidades económicas

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Alusiones a dinero negro y desgobierno

09 de diciembre de 2009 (17:09 CET)

Guerra abierta en el Col·legi de Periodistes a cuenta de la economía de esta entidad ciudadana. Un grupo de ocho vocales de la junta ha hecho público un documento en el que se denuncian irregularidades en la gestión.

Entre los puntos denunciados está la práctica falta de información sobre una de las fuentes de financiación del Col·legi, los 13 quioscos que la entidad tiene en la zona de Plaça de Catalunya y el Passeig de Gràcia de Barcelona. También se denuncia lo que en el comunicado hecho público se denomina pagos indirectos, y que en declaraciones a economiadigital.cat, uno de los firmantes ha cualificado sin ambages de “pagos en negro” a algunos trabajadores, así como la existencia de un alto nivel de endeudamiento de la entidad, lo que gravaría su viabilidad.

Este diario digital se ha puesto en contacto con los responsables del Col·legi de Periodistes para recabar su opinión sobre las denuncias. En este organismo ha emitido un comunicado en el que vincula las denúncias de los ocho vocales a intereses electorales, ya que están previstas elecciones al Col·legi durante la primera mitad del año que viene. Por otra parte, afirman que han creado una comisión económica independiente que ha efectuado recomendaciones para así mejorar la gestión.
Según el grupo de vocales disidentes, “lo que nos ha hecho actuar ha sido el escándalo de otra entidad como el Palau, ya que algunas cosas son muy parecidas con lo que al parecer ha sucedido en la institución cultural”, afirma una de las firmantes, Pilar Antillach.

Según la fuente consultada, los denunciantes han hecho público el comunicado una vez que han fallado los intentos de conseguir información por las vías ordinarias. En este sentido, han manifestado que después de pedirlo repetidamente les ha sido facilitada una auditoría de balance, en la que los expertos contratados indican repetidamente que no tienen suficiente información -abstención de opinión- para posicionarse sobre la veracidad de las cuentas de los últimos 13 años. Esto afecta, según las fuentes, especialmente a los quioscos, que serían unas de las fuentes de financiación más importantes de la entidad y sobre los que no hay datos. A pesar de ello, se manifiesta que el volumen de lo facturado se acerca cada año a los 5 millones de euros. “A la pregunta de por qué no se tienen datos, nos han respondido que algunos quioscos no tienen cajas registradoras”.

Tampoco habría información sobre el destino de algunas subvenciones públicas, como las concedidas en su fía por el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, para adecuar la escalera de la sede de la entidad a personas discapacitadas. Las ayudas se concedieron en 2006, afirman, y en 2009 aún no se han realizado las obras.

Unas cosas y otras han llevado al Col·legi a una situación económica problemática, que hace que la deuda sea cercana a los 2 millones de euros, de los que el principal deudor es el Centre Internacional de Premsa, que ha ido generando números rojos a cuenta del alquiler no satisfecho por dicha entidad. En los últimos años la cifra pendiente de pago llegó al millón de euros, lo que luego, gracias a unas subvenciones se ha conseguido rebajar.

Los miembros de la junta disidentes han asegurado que buena parte de la responsabilidad de los problemas que tiene en Col·legi se puede achacar al gerente, Àngel Jiménez, y también al decano, Joan Carles Rius, a los que se ha pedido repetidamente información sobre las cuentas sin conseguir otra cosa que datos deslavazados.
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