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Cupa, activo estrella de Brookfield en Galicia, recorta ingresos por primera vez desde que está en manos del fondo
El productor de pizarra rebaja un 2% la cifra de negocio, hasta los 437 millones, y un 34% los beneficios, afectada por el débil comportamiento del mercado de la construcción en Europa
Sede de Cupa
La pizarrera gallega Cupa, el mayor grupo español de su sector, ha acabado el ejercicio de 2025 con una caída del 2% en su cifra de negocio. Aunque el descenso es poco significativo, es el primero que sufre la compañía desde que el fondo canadiense Brookfield se hizo con la propiedad en 2022, en una operación que valoró el productor de pizarra en unos 900 millones. Los menores ingresos rompen la dinámica de crecimiento que había mantenido desde la etapa de Carlyle, basada en una agresiva estrategia de adquisición de empresas.
Cupa engulló una decena de competidoras en los seis años que estuvo el fondo norteamericano, entre las que estaban empresas como Proinor, la británica Rinus Roofing o la estadounidense Vertmont Slate. En ese periodo logró duplicar las ventas, hasta situarlas en los 400 millones, y continuó con la misma tendencia tras el aterrizaje de Brookfield, con el que cerró la compra de Samaca en 2024.
El pasado ejercicio fue, por tanto, una excepción en la dieta de engorde de la compañía, que explica en su informe de gestión que se vio afectada por la debilidad del mercado europeo de la construcción y por la fuerte competitividad en el Reino Unido, una plaza clave que todavía está en proceso de recuperación.
Optimismo y más márgenes para 2026
Este escenario, traducido a cifras, deja una facturación de 436,6 millones para Cupire Padesa, la sociedad que consolida la actividad productiva del grupo pizarrero, controlado en última instancia por una sociedad de cartera de Brookfield domiciliada en Ourense, Brookfield Slate Holdings IV. Aunque los gastos en personal y aprovisionamientos se mantuvieron estables, incluso bajaron un poco, la caída de ingresos provocó que el resultado de explotación retrocediera a los 40,5 millones, frente a los 48,7 millones de 2024. El beneficio de Cupa se situó en los 12, 2 millones, un 34,7% menos, según las cuentas anuales de Cupire Padesa consultadas por este medio a través de einforma.
En su informe de gestión, Cupa explica que «las difíciles condiciones del mercado europeo de la construcción han persistido en 2025, si bien existen señales de recuperación en países como Francia y Bélgica, con una tendencia positiva a lo largo del año». Los tipos de interés más bajos habrían ayudado a estimular la industria y la demanda, según el grupo, aunque sin lograr todavía una mejora en mercados clave como Reino Unido, que «se ha mantenido débil y altamente competitivo, especialmente en la segunda mitad del año«.
Cupa señala que «el negocio de pizarra ha seguido beneficiándose de un mercado estable en rehabilitaciones y de bajos costes operativos, con el foco puesto en un nivel normalizado de inventarios», mientras que el negocio de distribución, asociado a Burton Roofing se vio más afectado por la baja demanda en Reino Unido. La división de piedra, «tuvo un desempeño sólido, respaldado por una fuerte evolución de la actividad de distribución en España», pero representa una parte pequeña del volumen de negocio.
A pesar de la caída de ingresos y de las dificultades que detecta Cupa, la compañía se muestra optimista para este ejercicio. «El mercado británico debería empezar a recuperarse en algún momento de 2026, probablemente en la segunda mitad del año. Como consecuencia, los márgenes deberían aumentar, impulsados por el apalancamiento operativo y la eficiencia de precios«, dice en el documento.
Cambios en la cúpula
El productor de pizarra, una empresa clave en el interior de Ourense, territorio con dificultades para generar actividad económica, está fuertemente internacionalizado. España representó solamente 48 millones en la cifra de negocio de 2025, frente a los 388 millones del mercado exterior, donde se concentró la caída de ventas respecto a 2024. Por áreas de negocio, la pizarra generó un resultado de explotación de 32,6 millones; la distribución alcanzó los 15 millones; y la piedra los 2,9 millones.

Aunque el grupo está en manos de fondos de inversión desde 2016, primero con Carlyle y ahora con Brookfield, en la gestión ha estado siempre Javier Fernández, hijo de Aureliano Fernández, uno de los cinco fundadores de Cupa. El pasado julio, la compañía anunció una remodelación de su cúpula en la que nombró presidente a Fernández, que se enfocará a partir de ahora en «la visión a largo plazo y en las decisiones estratégicas y de crecimiento». En las operaciones del día a día estará Eduardo Mera, que fue nombrado consejero delegado y que era director general desde el año 2025.