El decálogo de etiqueta en las comidas de trabajo

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Los asesores de imagen de Qué me pongo? recomiendan una lista básica de los comportamientos que debemos evitar en una comida de trabajo. Quién debe elegir el vino o qué hacer con la americana son algunas de las dudas que son resueltas por los expertos en imagen

20 de marzo de 2012 (16:50 CET)

Por exceso de distensión o por acartonamiento, muchas comidas de trabajo pueden echar al traste con la imagen que se desea dar a los compañeros, socios o clientes. Parecen cosas triviales, pero qué deben hacer las mujeres con el bolso o cómo comportarse si se mancha la ropa son algunas de las dudas que más embargan a quienes asisten a este tipo de eventos.

La empresa de asesoría de imagen Qué me pongo? en colaboración con Las Terrazas del Claris en Barcelona recomiendan cómo comportarse en las citas. Una de las normas básicas, según esta suerte de decálogo, es comportarse de forma distendida pero sin bajar la guardia.


“Nuestra imagen profesional a menudo no corresponde del todo con nuestra vida personal. Puede resultar negativo dar pistas sobre nuestro estilo de vida fuera de la oficina, nuestras aficiones o familia. Es mucho mejor ser precavidos”, comenta Montse Guals, directora de la asesoría de imagen. El consejo no deja lugar a dudas: “ante todo, discreción”.

Una de las precauciones que siempre se debe tener en cuenta es nunca quitarse la americana. Es necesario también olvidarse del tabaco: no salir nunca a fumar.

Otra de las recomendaciones es apagar o silenciar el móvil, ya que es vista como una falta de educación hacia los otros comensales.

Las manchas

Para las mujeres, el decálogo recomienda no dejar el bolso en el suelo ni encima de la mesa: lo más correcto es guardarlo en el guardarropía o colgarlo en la silla. Y en caso de que se manche la ropa, no es una práctica cortés limpiarse en la mesa o darle demasiada importancia al incidente. Lo mejor es pasar por alto el percance y, si es muy grave, limpiarse en el aseo del restaurante.


En cuanto al protocolo a la hora de pedir platos y vinos, el invitado siempre debe elegir primero y es el anfitrión quien debe escoger en consonancia. La persona que invita, por lo general, elige el vino. Quien convoca la reunión debe ser la primera en comer. Si hay una presentación inicial, el primer plato nunca se sirve hasta que no termine la intervención.

Otra norma es que en el segundo plato nunca se espera y es por eso que los restaurantes deben esforzarse en servir a todos los comensales al mismo tiempo.

No es correcto tomar apuntes o hablar de negocios durante la comida y, en especial, en el plato fuerte. Esta materia suele abordarse en los postres o el café. Si el anfitrión pide una copa, es de cortesía acompañarlo.

Y, en el momento final de la cita, la hora de pagar, el invitado nunca debe ver la cuenta. El anfitrión debe hacer gala de gran discreción.

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