George W. Bush toma la palabra

España no sólo ha de reforzar el vínculo transatlántico liderado por los Estados Unidos, sino que, a su vez, debe impulsar el proceso de incorporación de la Unión Europea a dicho vínculo

En la presente coyuntura, habría que escuchar, de nuevo, el discurso pronunciado por George W. Bush en la Academia Militar de West Point el 1 de junio de 2002.

Presentación

George W. Bush toma la palabra y, entre otras cosas, afirma que “luchamos por una paz justa que favorezca la libertad”, que “defenderemos la paz contra las amenazas de los terroristas y de los tiranos”, que “preservaremos la paz construyendo buenas relaciones entre los grandes poderes… unidos por valores comunes” y que “extenderemos la paz respaldando las sociedades libres y abiertas en cada continente”.

Desarrollo

George W. Bush da un paso adelante y se pregunta cuál ha de ser la política de seguridad y defensa del siglo XXI. El expresidente –condicionado por los atentados del 11-S que sufrió Estados Unidos- pone en entredicho la doctrina de la Guerra Fría: porque, la disuasión carece de sentido ante “las redes terroristas invisibles”; porque, la contención es ineficaz “cuando dictadores desequilibrados tienen la oportunidad de equipar misiles de con las armas de destrucción masiva de las que hace ostentación, o bien son capaces de facilitar un armamento tal a sus aliados terroristas”.

Desenlace

Conclusión: “No podemos defender a América y a nuestros amigos esperando pacientemente con la mejor de las intenciones” y “no podemos depositar nuestra fe en las palabras de los tiranos, quienes solemnemente firman tratados de no-proliferación para de forma sistemática violarlos”. Conclusión sobre conclusión: “Si esperamos que las amenazas se materialicen en su totalidad habremos esperado demasiado”.

Concreta: nuevos servicios de inteligencia, sistema balístico de defensa, intervenir en territorio enemigo, abortar sus planes, enfrentarse a las peores amenazas antes de que emerjan. En definitiva, “el único camino hacia la seguridad es la senda de la acción” (el discurso de George W. Bush puede encontrarse en Revista Internacional de Pensamiento Político con el título

El emblemático discurso del Presidente G.W. Bush en West Point, de 1 de junio de 2002, volumen 1 de 2006, con comentarios de Ramón Soriano y Juan Jesús Mora).

Conviene añadir que al discurso del 1 de junio de 2002 le precede el del Estado de la Unión, de 29 de enero de 2002, cuando George W. Bush habla del Eje del Mal refiriéndose a Iraq, Irán y Corea del Norte. Probablemente, hoy añadiría Rusia, China, Venezuela, Cuba, Nicaragua y quizá alguna otra república hispanoamericana. Ante el Eje del Mal, era contundente: “No esperaré a los acontecimientos mientras los peligros aumentan. No me voy a quedar quieto mientras los peligros se acercan cada vez más”.

Y que nadie se escandalice de la terminología del expresidente: Ronald Reagan habló del Imperio del Mal y Bill Clinton del Eje Maldito. Y desde los 50 del pasado siglo, existe una Comisión del Peligro Presente, o Comisión del Peligro Actual, que trata el asunto.

La ‘doctrina Bush’

La llamada “doctrina Bush” fructifico en la National Security Strategy que es el resultado de años de reflexión y debate –el origen se encontraría en un artículo de W. Kristol y R. Kagan titulado En pro de una política exterior neoreaganiana, publicada en Foreign Affairs en 1996- sobre el qué y el cómo –también, el con quién- de la política de seguridad y defensa de los Estados Unidos (W.Kristol y R. Kagan, Peligros presentes, 2005, y Contra el Eje del Mal, 2005).

La cuestión: la “doctrina Bush”, ¿tiene vigencia todavía hoy? Si George W. Bush habla de la defensa anticipada para hacer frente a los movimientos terroristas invisibles globales, ¿acaso la responsabilidad del político no es la de anticiparse a los hechos? Si George W. Bush habla del unilateralismo norteamericano, ¿qué opción tiene Estados Unidos si tenemos en cuenta algunas ligerezas defensivas de la Unión Europea? Si George W. Bush habla de una política de seguridad y defensa que exporte la democracia y sus valores, ¿qué otra alternativa existe? En el mejor de los casos, a la manera de Henry Kissinger, consolidar el statu quo y de, propina, invitar al aislacionismo de Estados Unidos. Si ello ocurre, ¿cómo se defenderá, por ejemplo, la Unión Europea?

Giovanni Sartori: “Vuelvo a recuperar una pregunta que formulé en 1990 [por cierto, en Madrid] que cito textualmente,` ¿resistirá la democracia a la democracia?´. Hice esta pregunta porque es el enemigo quien nos mantiene unidos, quien nos mantiene movilizados. Y ahora no cabe duda de que tenemos un nuevo enemigo” (Victoria y fracasos, edición 2019).

Una España transatlántica en una Unión Europea transatlántica

En el ámbito internacional, España no sólo ha de reforzar el vínculo transatlántico liderado por los Estados Unidos, sino que, a su vez, debe impulsar el proceso de incorporación de la Unión Europea (una Unión Europea sin voluntad de defensa, ni política de defensa, ni presupuesto de defensa, ni ideología de defensa) a dicho vínculo.

Por razones tácticas (lucha contra el terrorismo internacional en una época en la que todos somos vulnerables), por razones estratégicas (estar presente con voz propia en el nuevo orden de seguridad y relaciones internacionales transatlántico), por razones ideológicas y morales (la defensa de un orden liberal capitalista que es la condición de posibilidad para llegar a un mundo más libre, más democrático, más desarrollado y más justo).

Cuando se está consolidando la China como potencia mundial, resulta absurdo e irresponsable quedarse al margen. ¿Acaso es una casualidad que Estados Unidos y 13 países más hayan creado el Marco Económico del Indo-Pacífico, o IPEF, que es mucho más que un acuerdo económico? Países firmantes: Japón Australia, India, Corea del Sur, Brunei, Indonesia, Malasia, Nueva Zelanda, Filipinas, Singapur, Tailandia, Vietnam, Fiji y Estados Unidos. ¿Acaso hay que cruzar los brazos cuando, tras el fiasco de Rusia en Ucrania, China y la India maniobran para sacar provecho de los recursos naturales de Asia Central?

Como señala lúcidamente Fernando R Genovés –Peligros presentes, 2005 y Contra El eje del Mal, 2006-, en su análisis del trabajo de W. Kristol y R. Kagan, “sólo la conciencia del peligro, la determinación, la fuerza y la voluntad de quienes creen en principios democráticos liberales, así como en la firmeza de un liderazgo responsable, han dado, dan y darán la victoria a los ciudadanos de las sociedades libres”.

El que avisa no es traidor

¿Liderazgo? Responde Paul Wolfowitz: “Demostrar que tus amigos serán protegidos y atendidos, que tus enemigos serán castigados y que aquellos que rechazaron apoyarte se arrepentirán de no haberlo hecho”.

De nuevo, Fernando R. Genovés: “El que avisa no es traidor. Lo es el que huye de los peligros reales, y en su deserción, los convoca”.

Miquel Porta Perales