El «milagro económico» de Sánchez saca un 4,6: suspenso tras ocho años de gestión

España tiene casi tres millones de ocupados más que en 2018, pero continúa por debajo de la media europea en riqueza, productividad, empleo, pobreza, deuda e industria

Pedro Sánchez ha convocado elecciones generales para el 29 de noviembre reivindicando los resultados económicos de sus ocho años de gobierno. En su declaración institucional presentó a España como una de las economías que más crece y más empleo crea de la Unión Europea.

No todo es propaganda. España crece más que varias grandes economías europeas y cuenta con casi tres millones de ocupados más que en 2018. Pero un balance objetivo no puede limitarse al aumento nominal del PIB ni al número total de trabajadores. Hay que descontar la inflación, dividir la riqueza entre una población que también ha crecido y comparar nuestros resultados con la media comunitaria.

Para realizar este examen hemos seleccionado once indicadores. Cada uno recibe una calificación de 0 a 10, basada tanto en su evolución desde 2018 como en la posición actual de España respecto a la media de la Unión Europea. El 0 representa el peor resultado y el 10, el mejor.

Aplicamos las categorías tradicionales de las calificaciones escolares españolas: muy deficiente, deficiente, insuficiente, aprobado, bien, notable y sobresaliente. No se trata de una evaluación científica, sino de un ejercicio editorial construido sobre datos comparables y fuentes oficiales.

Riqueza por habitante: 6/10 — Bien

El PIB real por habitante pasó de aproximadamente 25.130 euros constantes en 2018 a 26.740 en 2025. Descontada la inflación, la mejora acumulada fue del 6,4%, menos de un 1% anual.

En paridad de poder adquisitivo, España se sitúa alrededor de 92 puntos cuando la media europea equivale a 100. Seguimos aproximadamente un 8% por debajo del nivel comunitario de riqueza por habitante.

España ha crecido, pero apenas ha avanzado en convergencia europea. El resultado es positivo, aunque insuficiente para hablar de una transformación económica extraordinaria.

Creación de empleo: 8/10 — Notable

Este es el mejor resultado de los gobiernos de Sánchez. España ha pasado de 19,56 millones de ocupados a finales de 2018 a 22,46 millones en 2025.

La inmigración y el crecimiento de la población activa explican una parte, pero no anulan el mérito de haber incorporado a casi tres millones de personas al mercado laboral.

Sin embargo, la tasa de empleo entre los 20 y los 64 años es del 72,4%, frente al 76,1% de la Unión Europea. Tenemos muchos más trabajadores, pero todavía trabaja una proporción menor de españoles que de europeos.

La creación de empleo merece un notable, aunque España todavía no haya alcanzado los niveles comunitarios de participación laboral.

Gobierno de coalición
Pedro Sánchez. Europa Press

Desempleo: 5/10 — Aprobado

La tasa de paro ha bajado desde el 15,3% de 2018 hasta el 10,5%. Es una reducción importante que debe reconocerse.

Pero España continúa registrando el mayor desempleo de la Unión Europea, cuya media es del 6%. Nuestro paro prácticamente duplica el comunitario y el desempleo juvenil permanece por encima del 20%.

La evolución aprueba; el resultado comparado, no. España ha reducido considerablemente el paro, pero sigue ocupando la peor posición de la Unión Europea.

Calidad del empleo: 4/10 — Insuficiente

Crear empleo no basta si los puestos generados no aprovechan la formación de los trabajadores. La tasa de sobrecualificación mide el porcentaje de titulados superiores que desempeña ocupaciones que no requieren ese nivel educativo.

En 2018 afectaba al 37,3% de los titulados españoles. En 2025 había descendido hasta aproximadamente el 34%. Existe una mejora, pero España continúa en la peor posición de la Unión Europea. La media comunitaria se encuentra alrededor del 21%.

Uno de cada tres titulados trabaja por debajo de su preparación. España crea empleo, pero no suficientes puestos de alto valor añadido.

El país dedica recursos públicos y privados a formar universitarios, técnicos y especialistas para terminar empleando a muchos de ellos en actividades que no aprovechan sus conocimientos. Pierde el trabajador, que recibe un salario inferior; pierde la empresa, que desaprovecha talento; y pierde el Estado, que obtiene un rendimiento insuficiente de su inversión educativa.

Productividad: 4/10 — Insuficiente

La productividad española se sitúa en aproximadamente 35,94 euros por hora trabajada, frente a los 40,28 euros de la Unión Europea. Producimos cerca de un 11% menos de valor por cada hora de trabajo.

Durante 2025, la productividad europea por hora creció un 1,4%, mientras la española avanzó alrededor del 0,7%.

Podemos aumentar el PIB incorporando más trabajadores, pero solo podremos pagar mejores salarios de manera sostenible si cada hora genera más valor. Sin productividad no existe un verdadero milagro económico.

España necesita más inversión, tecnología, industria, formación profesional y empresas capaces de ganar tamaño. La productividad continúa siendo una de las grandes asignaturas pendientes.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañado por la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, el portavoz del grupo socialista en el Congreso, Patxi López, y por la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, preside la reunión interparlamentaria del Grupo Socialista (Congreso, Senado y Parlamento Europeo) en la Sala Ernest Lluch del Congreso, a 15 de septiembre de 2025, en Madrid (España). El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reúne este lunes 15 de septiembre a la comisión Interparlamentaria, es decir a todos los diputados, senadores y eurodiputados socialistas en el inicio del nuevo curso político, para poner sobre la mesa las líneas por las que quiere que discurran los próximos meses en el marco parlamentario. Diego Radamés / Europa Press 15/9/2025
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Foto: Diego Radamés / Europa Press.

Salarios reales: 5/10 — Aprobado

En términos nominales, los salarios han subido. Pero lo importante no es cuántos euros aparecen en la nómina, sino cuánto puede comprarse con ellos.

Descontada la inflación, el salario medio anual habría pasado de 33.545 euros constantes en 2018 a 35.121 en 2025. La mejora real acumulada es del 4,7%, menos de un 0,7% anual.

El trabajador medio dispone de algo más de poder adquisitivo, pero bastante menos de lo que sugieren las subidas nominales. El avance existe, aunque resulta modesto después de ocho años de gestión.

Vivienda: 2/10 — Deficiente

La vivienda constituye el mayor fracaso económico y social de esta etapa. Su precio real aumentó aproximadamente un 26,5% entre 2018 y 2025. Es decir, incluso descontando la inflación, comprar una casa cuesta más de una cuarta parte más.

Los salarios reales apenas mejoraron un 4,7% durante el mismo periodo. La vivienda se ha encarecido más de cinco veces más que los salarios.

En el segundo trimestre de 2026, el precio nominal subía un 12,2% interanual en España, frente al 4,7% de la Unión Europea.

Tener empleo ya no garantiza poder emanciparse, adquirir una vivienda o formar una familia. Las intervenciones legislativas, los anuncios y el enfrentamiento con los propietarios no han resuelto el problema fundamental: faltan viviendas allí donde las personas quieren vivir.

Pobreza y exclusión: 5/10 — Aprobado

La población en riesgo de pobreza o exclusión social ha disminuido desde el 27,3% hasta el 25,7%. La mejora debe reconocerse.

Sin embargo, la media europea es del 20,9%. España continúa casi cinco puntos peor y figura entre los países comunitarios con mayor proporción de población vulnerable.

Una economía no puede calificarse de milagrosa cuando una de cada cuatro personas continúa en riesgo de pobreza o exclusión social. Las políticas públicas han evitado un deterioro mayor, pero no han conseguido acercarnos suficientemente a Europa.

Deuda pública: 3/10 — Deficiente

La deuda pública representaba el 97,2% del PIB en 2018 y alcanza el 101,4% en 2026. La media de la Unión Europea se encuentra alrededor del 82,9%.

La pandemia exigió medidas extraordinarias y explica buena parte del aumento inicial. Cualquier valoración honesta debe reconocerlo. Pero, años después de la emergencia sanitaria, la deuda continúa por encima del nivel encontrado por Sánchez y casi veinte puntos por encima de la media europea.

Esa deuda limita la capacidad de actuación de futuros gobiernos y deberá atenderse en una sociedad envejecida, con mayores necesidades de gasto en pensiones, sanidad, dependencia y defensa.

Sector público frente al privado: 5/10 — Aprobado

En 2018, España tenía aproximadamente tres millones de asalariados públicos sobre un total de 19,56 millones de ocupados. En 2025, la Encuesta de Población Activa contabilizaba cerca de 3,5 millones de trabajadores públicos sobre 22,46 millones de ocupados. Su peso habría pasado aproximadamente del 15,3% al 15,6%.

El sector privado y los trabajadores por cuenta propia representan alrededor del 84,4% del empleo. Los datos no permiten afirmar que el empleo público haya sustituido masivamente al privado.

La cuestión esencial no es únicamente el tamaño, sino la eficiencia. Reforzar médicos, profesores, jueces, policías, militares, investigadores o inspectores mejora servicios esenciales. Multiplicar organismos, asesores, estructuras administrativas y procedimientos burocráticos incrementa el gasto sin garantizar mejores resultados.

El sector privado genera la mayor parte de la producción y de los ingresos fiscales que sostienen al Estado. El sector público debe proporcionar seguridad, justicia, educación, sanidad e infraestructuras. No son enemigos, pero la Administración solo es sostenible cuando facilita la creación de riqueza en lugar de obstaculizarla.

Industria: 4/10 — Insuficiente

La manufactura aporta alrededor del 10,72% del PIB español, claramente por debajo de su peso medio en Europa.

España conserva fortalezas en automoción, alimentación, defensa, aeronáutica, farmacia y energías renovables. Sin embargo, no ha culminado la reindustrialización anunciada. Dependemos demasiado de los servicios, del turismo y del consumo interior.

Una industria fuerte proporciona empleo cualificado, exportaciones, innovación, productividad y autonomía estratégica. Después de ocho años, el peso industrial continúa siendo insuficiente para una de las principales economías europeas.

Resultado final: 4,6/10 — Insuficiente. Suspenso

La media de los once indicadores es de 4,6 puntos sobre 10. La calificación escolar correspondiente es insuficiente y, por tanto, suspenso.

Sánchez obtiene un notable en creación de empleo; un bien en riqueza por habitante; aprobados en desempleo, salarios reales, pobreza y dimensión relativa del sector público; insuficientes en calidad del empleo, productividad e industria; y deficientes en vivienda y deuda pública.

El balance no permite hablar de desastre económico. España ha superado crisis extraordinarias, ha creado millones de empleos y crece más que varias economías europeas. Pero tampoco permite proclamar el mejor resultado económico de nuestra democracia.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Foto: Eduardo Parra / Europa Press

Seguimos teniendo casi el doble de paro que la Unión Europea, producimos alrededor de un 11% menos por hora, soportamos cinco puntos más de pobreza y debemos casi veinte puntos adicionales de PIB. Uno de cada tres titulados trabaja por debajo de su formación y la vivienda se ha encarecido más de cinco veces más que los salarios reales.

España ha crecido en tamaño. Los españoles han prosperado bastante menos. El supuesto milagro económico termina con una nota media de 4,6 sobre 10: más empleo y más PIB, pero suspenso en convergencia europea, productividad y bienestar individual.

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