Un tahúr acostumbrado al engaño
Son muchos los factores por culpa de los cuales la vivienda de alquiler escasea en España
Son muchos los factores por culpa de los cuales la vivienda de alquiler escasea en España. Y la que hay es más cara cada día.
Se puede hablar de una oferta limitada que no puede satisfacer a una población en alza, de la subida constante de los precios, del temor a los okupas e inquiokupas, de unos ciudadanos que no quieren vivir en la periferia de la ciudad ni en los pueblos, de unas administraciones que no facilitan suelo, de la burocracia de la Administración que encarece y retrasa la construcción, del aumento de los materiales y la mano de obra escasa, de los impuestos en alza, del escaso interés del Estado para colaborar con la empresa privada.
A todo ello, habría que añadir un factor histórico importante que suele olvidarse: mientras que en la Europa de las primeras décadas del siglo XX – Alemania, Austria, Países Bajos y Gran Bretaña– la socialdemocracia levantó miles de viviendas que aún subsisten, mientras que en Europa ocurría eso, España disponía de las casas edificadas en virtud de Ley de Casas Baratas de 1911 y 1924 y del Plan Nacional de la Vivienda (1961-1974) . Si Europa ha conservado la vivienda pública, España la vendió. Resultado: en Europa la vivienda pública supone el 30% y en España el 3,3%.
Desde 2011, prácticamente no se construye vivienda pública. ¿Por qué? Porque, al Estado español le interesa más subir el Salario Mínimo Interprofesional, las pensiones y demás y variados subsidios. A fin de cuentas, aumentar seriamente el parque de viviendas -pongamos por caso, un millón- supone unos 20 años de trabajo y el premio electoral se lo lleva otro habida cuenta que las legislaturas suelen durar unos cuatro años. Cosa que ya advirtió Keynes.
En esta coyuntura -por si fuera poco-, han aparecido un par de sindicatos que han conseguido la retirada de la vivienda del mercado. Vale decir que el Estado socialista que nos desgobierna ha colaborado -cuestión vocacional- en el invento. El Sindicat de Llogateres en Barcelona y el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos en Madrid han decido defender a los inquilinos. Es decir, perjudicarlos.

La teoría y práctica de las `Llogateres´
Lo que exigen las llogateres: que bajen los alquileres, que se firmen contratos indefinidos, que los pisos turísticos sean para las familias, que no se especule con los pisos, que no haya gente que sea propietaria de muchos pisos, que las inmobiliarias no cobren honorarios, que desparezcan los seguros de impago obligatorio, que no hayan fianzas desorbitadas, que la propiedad garantice condiciones de habitabilidad con un buen aislamiento y adaptación climática, que no se desahucie a ninguna familia sin condiciones, más vivienda pública que no proceda de la promoción privada, y precios asequibles. Ante los problemas, desobediencia y huelga de alquileres.
Todo ello con la “voluntad de cambiar las reglas del juego y escalar las victorias particulares para acercarnos a horizontes de una vida mejor, haciendo avanzar los derechos de la gente que alquila y haciendo retroceder los beneficios, el poder y los abusos de rentistas y especuladores”. El objetivo: “sacar la vivienda fuera del mercado”.
La teoría y la práctica de las Inquilinas e Inquilinos
El alquiler asfixia, los caseros o rentistas –personas, bancos y fondos buitre– se enriquecen con el trabajo de quien alquila, los gobiernos liberales protegen a los rentistas. Solución: organización y lucha contra la violencia inmobiliaria.
El programa: bajada radical de los alquileres, la vivienda no puede ser una mercancía, expropiación de las viviendas en manos de fondos buitre, no se puede regalar dinero público a los rentistas para que arreglen sus viviendas, hay que expropiar las viviendas de la SAREB, hay que acabar con la especulación inmobiliaria, con el modelo turístico que expulsa trabajadores fuera de su barrio, destruye comunidades y encarece el acceso a la vivienda.
Y es que “el problema de la vivienda no es de oferta, sino de especulación y distribución injusta”
Lo que ocurre aquí
– La ciudadanía se pone a temblar cuando lee la doctrina y el programa del Sindicat de Llogaters de Barcelona y el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid.
– Los caseros o rentistas temen ser calificados de buitres. Cosa rara, porque en España solo el 8 % son grandes tenedores. Por lo demás, las inversiones de los fondos llamados buitre -que nadie ha definido con seriedad y los más poderosos trabajan con el Estado progresista español- no suben los precios, sino que los bajan por la ley de oferta/demanda.
– El Sindicat de Llogateres de Barcelona ha hecho realidad el sueño de “sacar la vivienda fuera del mercado”. Pero, al revés: la vivienda ha salido del mercado, porque su propietario no está dispuesto a sacarla al mercado y correr el riesgo de una okupación o inquiokupación y de unos contratos indefinidos que le llevan a la ruina. Unos propietarios que padecen la inseguridad jurídica.
– El Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid ha convencido -cree haber convencido- a una izquierda cínica que, por interés -es decir, para arremeter contra la derecha sin piedad-, acepta que el problema de la vivienda no es de oferta, sino de la especulación y la distribución injusta del Estado. De ahí, algunas decisiones que expulsan a los caseros.
– Que nadie crea que la derrota política de los dos decretos ley impulsados por el PSOE y sus conmilitones arreglan el asunto. El Gobierno no se desprende ni del intervencionismo, ni de la persecución de los inversores, ni de la ineficacia.

– La coacción inmobiliaria ha conseguido que el propietario sea vulnerable y el vulnerable sea especulador.
– El chantaje político está en ya debilitando la democracia liberal y la propiedad privada.
– Los sindicatos progresistas del alquiler y sus familiares no son sino los tontos útiles de un Pedro Sánchez y compañía que no desean otra cosa que embestir contra la derecha sea como sea. El objetivo -además de tapar Ceuta y los asuntos pendientes con la Justicia- es la creación de un clima insostenible -indignación y odio- que conduzca a la revuelta de la cual sacar tajada política.
– La reflexión y decisión de Pedro Sánchez: los cálculos de un tahúr acostumbrado al engaño que cavila cómo mantenerse en el poder a cualquier precio.
Urgen desahucios.