Los dirigentes de Junts per Catalunya (JpC) Eduard Pujol y Elsa Artadi, en el Parlament, dos de los más fieles a Carles Puigdemont

JpC amaga de nuevo con las investiduras a distancia

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La Mesa del Parlament admite a trámite las enmiendas de los de Puigdemont a la reforma que impulsan para avalar una investidura no presencial

Iván Vila

Economía Digital

Los dirigentes de Junts per Catalunya (JpC) Eduard Pujol y Elsa Artadi, en el Parlament, dos de los más fieles a Carles Puigdemont

Barcelona, 11 de abril de 2018 (04:55 CET)

Con el pleno de investidura de Jordi Sànchez convocado y en un ambiente enrarecido por la operación policial contra los Comités de Defensa de la República (CDR), que ayer suscitó un nuevo cierre de filas del soberanismo, la Mesa del Parlament abrió este martes un nuevo frente en torno a las enmiendas de JpC a la ley de presidencia que impulsa la propia coalición, y que, más allá de la investidura prevista, o mejor dicho, programada en el calendario, prefigura sus planes a medio plazo.

JpC presentó la reforma el 9 de febrero sin contar con ERC, lo que propició un choque con los republicanos. Finalmente, la mayoría independentista de la Mesa del Parlament acordó tramitarla por la vía exprés en marzo, con la intención de aprobarla en lectura única. El lunes, acababa el plazo para presentar enmiendas, y las únicas que se presentaron fueron las de JpC. Y este martes, la Mesa las admitió a trámite, con lo que empieza a correr el plazo para que los grupos soliciten un dictamen al Consejo de Garantías Estatutarias.

Réplica del PP

El PP ha  sido el primero en replicar, registrando una petición para que se reconsidere la admisión a trámite al considerar que constituyen un "fraude de ley" y contraviene la aplicación del 155.

El nuevo pulso gira en torno a un texto que prevé la posibilidad de que el pleno acuerde por mayoría absoluta permitir la investidura no presencial de un candidato en caso de "ausencia, enfermedad o impedimento" del mismo para asistir a la sesión plenaria. El proyecto de reforma también incluye la previsión de que los consellers puedan ejercer sus funciones desde el extranjero, lo que permitiría un gobierno a distancia.

Al cabo, JpC nunca ha abandonado el mantra de que el presidente tiene que acabar siendo Puigdemont, más allá de que, antes, sea investido otro de forma provisional, papel ahora mismo asignado a Jordi Sànchez. Al menos, hasta que el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena decida si esta vez le permite o no la asistencia al pleno convocado el viernes.

Sànchez también abre la vía telemática

Torrent le pidió a Llarena el permiso el lunes y el martes ha sido el turno del abogado de Sànchez, Jordi Pina, que ahora, en caso de que no le den permiso para asistir al pleno, plantea una opción que no se le ocurrió la primera vez que el ex presidente de la ANC fue seleccionado como presidenciable: la de que sea investido telemáticamente.

Es decir, la misma fórmula que ya fue descartada tanto por el Tribunal Constitucional como por los servicios jurídicos del Parlament cuando se planteó para Puigdemont, y la que, precisamente a raiz de esos rechazos, se intenta colar ahora reformando la ey de presidencia ahora en el horno. Los retruécanos de esta fase del procés son ya como los caminos del Señor. O más raros.

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