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El presidente Puigdemont tuitea constantemente, replicando artículos soberanistas y afeando todo aquello que esté relacionado con España

Barcelona, 20 de junio de 2017 (12:32 CET)

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, es un hombre hábil con un telefóno inteligente en la mano. Está al tanto de todo, y tuitea todo aquello que le sirve para defender su tesis, según la cual Cataluña está marginada por el Estado, con lo que se justifica plenamente el proceso soberanista. No duda en afear todo aquello que esté relacionado con España, y es capaz de replicar informaciones que, a priori, suponen una pérdida de prestigio para España, sin pensar en los posibles errores de esas noticias.

Sus declaraciones sobre la necesidad de persistir para lograr la independencia de Cataluña, como se hizo para combatir el terrorismo de ETA, han causado un enorme revuelo, con críticas desde los partidos constitucionalistas. Puigdemont equiparó, lo quisiera o no de forma consciente, el esfuerzo para combatir a una banda terrorista con el esfuerzo para lograr “un ideal de justicia”, que para él es la independencia de Cataluña. “Hoy podemos decir que estamos más cerca del ideal de justicia ante quien intenta laminar la justicia, porque hemos persistido”, considerando que “laminar” es, de hecho, defender el estado de derecho.

El presidente catalán equipara el esfuerzo en acabar con ETA con el esfuerzo en conseguir la independencia

Ese ánimo de dejar en evidencia a España, por su “baja calidad democrática” o por sus supuestas chapuzas en el extranjero, es una constante en los mensajes de Puigdemont en las redes sociales, exactamente igual a como hace el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en sus descalificaciones a los demócratas norteamericanos. Lo evidenció Puigdemont el pasado 1 de junio, haciéndose eco –lo hace muy a menudo-- de una información del digital Elnacional.cat. “Un barco de guerra fabricado en España hace aguas en Australia”, decía Puigdemont, mencionando la información de ese digital.

Puigdemont aseguró que España hacia "aguas" por problemas en un barco de guerra vendido a Australia

Lo que ocurrió, sin embargo, es que lo que falló fue el sistema de propulsión del barco de asalto amfibio, tipo LHD, construido y diseñado en España. Ese sistema de propulsión era responsabilidad de la alemana Siemens, que lo montó ya en Australia. Puigdemont se limitó a culpar a España, a la menor mención que pudo leer en medios soberanistas.Es una de sus características, mencionar y jalear a medios como Vilaweb, Elnacional.cat o Ara, así como a columnistas e intelectuales independentistas, como Eduard Voltas, o el eurodiputado del Pdecat, Ramon Tremosa.

Con una información del diario Ara cometió una nueva imprudencia, al dar por hecho una información del diario sobre Norwegian airlines, según la cual la compañía “comenzaría a volar 'mañana mismo' entre Barcelona y Toquio si no fuera por el veto del Estado a la ruta”. Puigdemont se hizo eco, y lo llevó a su terreno: “El estado está desconectando de Cataluña y no gobierna para todos. Ni votar ni volar”. Fue el 23 de mayo. Y Norwegian salió a desmentir la información, sin que Puigdemont rectificara, creando una polémica sobre la interpretación que hizo el diario Ara de unas declaraciones de su más alto ejecutivo, el consejero delgado Bjorn Kjos.

Puigdemont no duda en replicar informaciones que van contra España, estén contrastadas o no

En otras ocasiones, Puigdemont retuitea a otros miembros del gobierno catalán que siguen la misma línea. Es el caso del 2 de junio, cuando el presidente catalán se hace eco de un mensaje de Neus Munté, la portavoz del Govern: “Un nuevo frente afinado (Fiscalía, Societat Civil Catalana, Tribunal de Cuentas) contra el 9N. Apoyo máximo a Mas, Ortega, Homs i Rigau”. Tanto Munté como Puigdemont se hacen eco de una información de...El nacional.cat, --la relación entre el medio y la Generalitat es constante, y se reproducen una y otra vez-- en la que se da cuenta de que el Tribunal de Cuentas investigará a los encausados por el 9N por el gasto de dinero público. La información lo viste así: “Una exministra del PP revisará los gastos del 9N”.

Puigdemont no para. Todo lo que sea comparar España con una democracia de “de baja calidad”, y con la idea de equipar el proceso soberanista a una defensa estricta de la democracia, por encima del gobierno español, que “ni deja votar ni volar”. Un remedo de Trump.

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