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Semana Santa pasada por agua: la AEMET señala las zonas con más lluvias
Lluvias en el norte y el este, temperaturas a la baja y alta incertidumbre marcarán el tiempo durante los días clave de la Semana Santa en España
Unos cofrades resguardándose de la lluvia. Foto: Marcos Cebrián / Europa Press
La llegada de la primavera no está trayendo la estabilidad que muchos esperaban y todo apunta a que la próxima Semana Santa estará marcada por la incertidumbre meteorológica. A pocos días de que comiencen las celebraciones, la Agencia Estatal de Meteorología ya ha lanzado sus primeras orientaciones, que dibujan un escenario con lluvias intermitentes en varias zonas del país.
El periodo festivo, que este año se celebrará entre el 29 de marzo y el 5 de abril, coincide con una fase de transición atmosférica típica de estas fechas. Este contexto suele traducirse en cambios bruscos de tiempo, con jornadas soleadas seguidas de chubascos inesperados, un patrón que amenaza especialmente a las procesiones, uno de los elementos más emblemáticos de estas fechas.
No sería la primera vez que la lluvia altera el calendario religioso, ya que en años recientes muchas ciudades han tenido que suspender o modificar sus recorridos. Esta posibilidad vuelve a cobrar fuerza en 2026, generando preocupación tanto entre las hermandades como entre los miles de turistas que planifican sus viajes en torno a estos eventos.
El cambio de tiempo llega justo antes del Domingo de Ramos
Durante los últimos días de marzo, el tiempo dará un giro importante tras un inicio de semana relativamente estable en buena parte del país. Según las previsiones iniciales, la estabilidad dará paso a un aumento de la inestabilidad a partir del jueves, con la llegada de precipitaciones en distintas zonas de la Península.
Este cambio coincidirá con un descenso térmico que se dejará notar especialmente en el norte y nordeste, donde las temperaturas podrían situarse por debajo de lo habitual para estas fechas. En contraste, algunas áreas del suroeste mantendrán valores algo más suaves, aunque con una notable diferencia entre las horas centrales del día y la madrugada.
El Domingo de Ramos, que marca el inicio oficial de la Semana Santa, se presenta ya con un panorama más inestable de lo habitual. La AEMET prevé lluvias en el extremo norte peninsular y en Baleares, rompiendo la aparente calma de días anteriores y anticipando una tendencia que podría prolongarse durante el resto de la semana.
Norte, este y archipiélagos: las zonas con mayor riesgo de lluvia
Si hay una conclusión clara en las previsiones actuales, es que las precipitaciones no se repartirán de forma uniforme en todo el territorio. Las áreas con mayor probabilidad de lluvias serán el norte, el este peninsular y los archipiélagos, donde la inestabilidad podría ser más persistente.
En cambio, el oeste y el sur de la Península podrían librarse en mayor medida de los episodios de lluvia, aunque no estarán completamente exentos de cambios puntuales. Esta diferencia geográfica es habitual en primavera, cuando las borrascas suelen entrar por el norte y el Mediterráneo gana protagonismo en episodios de inestabilidad.
Este reparto desigual del tiempo obligará a seguir muy de cerca las previsiones locales, especialmente en ciudades con gran tradición cofrade. Lugares como el norte peninsular o las islas podrían enfrentarse a más dificultades para mantener sus celebraciones al aire libre, mientras que otras zonas podrían disfrutar de ventanas de estabilidad.
Frío, nieve y heladas: una sensación más invernal que primaveral
Más allá de la lluvia, otro de los factores que marcarán el inicio de la Semana Santa será el descenso de las temperaturas. La AEMET advierte de una bajada notable que devolverá a muchas zonas una sensación más propia del invierno que de la primavera recién estrenada.
Este enfriamiento vendrá acompañado de una caída significativa de la cota de nieve, que podría situarse entre los 800 y los 1.000 metros en las cordilleras del norte. Esto implica que algunas áreas de montaña podrían registrar nevadas en pleno arranque de la Semana Santa, un fenómeno poco habitual pero no excepcional.
Además, se esperan heladas en zonas altas y de interior, especialmente durante la madrugada, lo que añade un elemento más de complejidad a la previsión. Estas condiciones podrían afectar no solo a las celebraciones, sino también a los desplazamientos, especialmente en rutas de montaña.

Incertidumbre en los días clave: Jueves y Viernes Santo en el aire
A medida que avanza la Semana Santa, la incertidumbre aumenta, especialmente en torno a los días más importantes del calendario. La AEMET reconoce que, a tan largo plazo, no es posible ofrecer una previsión cerrada para jornadas como el Jueves o el Viernes Santo.
Sin embargo, los primeros escenarios apuntan a una tendencia general de precipitaciones escasas en el oeste y sur, frente a un mayor riesgo en el norte, el este y ambos archipiélagos. Esto significa que, aunque no se espera una semana completamente pasada por agua, sí habrá zonas donde la lluvia será una amenaza recurrente.
En cuanto a las temperaturas, todo indica que se mantendrán en valores normales o incluso ligeramente por debajo en buena parte del país, especialmente en el norte y el este. Este contexto refuerza la idea de una Semana Santa menos cálida de lo habitual, lo que podría influir en los planes de ocio y turismo.
Tradición y meteorología: una convivencia siempre incierta
La Semana Santa en España es una celebración profundamente ligada al aire libre y, por lo tanto, muy dependiente del tiempo, lo que la hace especialmente vulnerable a los cambios meteorológicos. Las procesiones, que requieren horas de preparación y coordinación, dependen en gran medida de que el tiempo acompañe.
Por eso, cada año, las previsiones de la AEMET se convierten en una referencia clave para organizadores y asistentes. Aunque la incertidumbre es parte del propio carácter primaveral, contar con una orientación permite anticipar posibles cambios y tomar decisiones con mayor margen.
De momento, el mensaje es claro: prudencia y seguimiento constante de la evolución del tiempo. Todo apunta a una Semana Santa marcada por la variabilidad, donde el paraguas podría convertirse en un compañero habitual en muchas regiones, aunque con diferencias notables según la zona.