Si vas a viajar en avión, estas son las reglas que no puedes olvidar
A partir de ahora, aerolíneas, intermediarios y buscadores de vuelos deberán mostrar desde el primer paso de la reserva una tarifa que incluya el precio del equipaje de mano
Avión volando. Foto: Europa Press.
El tráfico aéreo en España no deja de crecer. Solo en abril, el aeropuerto de Barcelona-El Prat superó por primera vez la barrera de los cinco millones de pasajeros en un mes, 5.103.478 viajeros, un 4,1% más que en el mismo periodo de 2025, un síntoma de la presión que soportan las terminales europeas.
En ese contexto, el Parlamento Europeo ha alcanzado un acuerdo provisional para reformar la normativa de derechos de los pasajeros aéreos, una revisión que no se producía desde 2004 y que llega después de años de quejas por retrasos, cancelaciones y la confusión en torno al equipaje permitido en cabina.
El pacto, cerrado en el Comité de Conciliación, busca dar más transparencia a un sector en el que las incidencias, desde la denegación de embarque hasta los vuelos cancelados a última hora, se han multiplicado al mismo ritmo que el número de viajeros.
Indemnizaciones según la distancia del vuelo
La nueva normativa mantiene y precisa el derecho de los pasajeros a recibir un reembolso o un vuelo alternativo, además de una indemnización, cuando un vuelo se retrasa más de tres horas, se cancela con menos de 14 días de antelación o se deniega el embarque sin que el viajero se haya ofrecido voluntariamente a cederlo.
Esta última situación suele producirse por overbooking, la práctica de vender más billetes que asientos disponibles. Según recuerda el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, cuando esto ocurre la aerolínea debe buscar primero voluntarios dispuestos a no volar, a cambio de una compensación o transporte alternativo.
Si no los hay y se deniega el embarque de forma forzosa, el pasajero afectado tiene derecho a indemnización.
Las cuantías siguen escalando en función de la distancia del trayecto:
- 250 euros para vuelos de hasta 1.500 kilómetros
- 400 euros para trayectos de entre 1.500 y 3.500 kilómetros
- 600 euros para distancias superiores
Esa indemnización puede reducirse a la mitad en los trayectos más largos si la aerolínea ofrece una ruta alternativa o si el retraso final no supera las cuatro horas.
Asistencia obligatoria durante la espera
Las compañías no siempre tendrán que pagar. Si el retraso o la cancelación se debe a causas ajenas a su control. En el caso de catástrofes naturales, conflictos bélicos, condiciones meteorológicas adversas, pasajeros conflictivos o huelgas en aeropuertos, navegación aérea o servicios de asistencia en tierra, la aerolínea queda exenta de indemnizar.
Eso no la libera, sin embargo, de su obligación de atender a los pasajeros que queden atrapados. Deben ofrecer bebida gratuita cada dos horas, comida cada tres y, si el retraso se prolonga lo suficiente, alojamiento durante un máximo de tres noches.
El plazo para reclamar una compensación se fija en nueve meses desde el incidente, y las aerolíneas dispondrán de 30 días para abonarla o, en su defecto, justificar formalmente que se trató de circunstancias extraordinarias.
La maleta de mano sigue sin ser gratuita
El otro gran asunto sobre la mesa es el equipaje de cabina.
El Parlamento ha blindado que los objetos personales pequeños —bolsos, mochilas— viajen siempre sin coste extra, pero no ha conseguido imponer la gratuidad de la maleta de mano de mayor tamaño, una medida que España había defendido sin éxito ante el resto de socios europeos.
A cambio, Bruselas ha reforzado las reglas de transparencia de precios.
A partir de ahora, aerolíneas, intermediarios y buscadores de vuelos deberán mostrar desde el primer paso de la reserva una tarifa que incluya el precio del equipaje de mano, y solo al final del proceso el usuario podrá decidir si prescinde de la maleta para abaratar el billete.
El acuerdo incorpora además otras dos medidas reclamadas durante años por las asociaciones de consumidores: la posibilidad de corregir gratis errores ortográficos en el nombre del pasajero y el derecho a recibir la tarjeta de embarque en formato digital sin coste.
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha sido explícito en otro frente: cobrar por imprimir la tarjeta de embarque en el mostrador del aeropuerto se considera una práctica abusiva.