Dos agentes de la Policía Local de Valencia retiran de la vía pública unos patinetes de la empresa Lime. Foto: EFE/KF

Los patinetes eléctricos se apoderan de España entre multas

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Madrid prohíbe usar el monopatín en las aceras, Valencia trabaja en una ordenanza y Barcelona ya pone cientos de multas

Alessandro Solís

Economía Digital

Dos agentes de la Policía Local de Valencia retiran de la vía pública unos patinetes de la empresa Lime. Foto: EFE/KF

Barcelona, 05 de octubre de 2018 (19:30 CET)

Los patinetes eléctricos se reproducen como mosquitos, o eso parece. Las grandes ciudades españolas encadenan varios meses de observar su acumulación en las calles, aceras y carriles bici. Se han convertido en una de las fachadas de la movilidad urbana, ayudando a sus dueños –o inquilinos, en el caso de los servicios de alquiler– a desplazarse rápidamente a lo largo de los centros urbanos, e incomodando a transeúntes y conductores por igual.

En ciudades como Barcelona, Valencia y Madrid, el auge del monopatín se enfrenta a un tifón de multas a raíz de las normativas que han tenido que acoger los ayuntamientos. El Gobierno municipal de Madrid, timoneado por Manuela Carmena, aprobó este viernes la ordenanza de movilidad sostenible que regula los patinetes, sean eléctricos o no, que podrán circular por casi todas las calles de la capital y por los carriles bici, pero en ningún caso por las aceras. 

Los ayuntamientos de Podemos son los primeros en pinchar la burbuja del patinete eléctrico. Madrid empezó a multar antes de aprobar la normativa, y el Ejecutivo de Ada Colau aprobó la ordenanza hace un año y confirmó en septiembre que desde hace meses impone sanciones a los conductores de estos y otros vehículos de movilidad personal, como los segways, aunque hasta ese momento solo se multaba a quien conducía de manera temeraria.

Ordenanzas para regular los patinetes eléctricos

Barcelona prohibe el uso del patinete eléctrico en las aceras y limita su conducción en la vía pública a personas mayores de 16 años. Tampoco se permite atarlos a árboles y mobiliario urbano o impedir el paso de los peatones, y es obligatorio el uso del casco dependiendo de la clase de vehículo. La normativa madrileña es similar, aunque el casco no es obligatorio, sino recomendable.

En Madrid, el Gobierno de Carmena prohíbe la circulación en monopatín por los carriles bus y por los tramos de la M-30 sin semáforos, según consta en la propuesta de la ordenanza, que también dice que en un año se analizarán los efectos de la regularización para tomar más medidas y resolver los problemas que se puedan presentar. Madrid es la única de las tres ciudades que todavía permite los monopatines de la compañía Lime.

Se espera que Valencia apruebe una normativa pronto, también. La comunidad, al igual que Barcelona, prohibió las operaciones de Lime, que ofrece el medio de transporte en modalidad de alquiler y vehículo compartido. La ciudad eliminó los monopatines de la empresa de todas sus calles, al considerar que operaba un negocio en la vía pública sin los permisos adecuados.

El monopatín, una economía en expansión

Lime es una start-up con capital de Uber y Alphabet (la matriz de Google) que ha colocado sus patinetes eléctricos de alquiler en las principales ciudades españolas desde el verano. Es el servicio más popular en el país, pero no es el único. La filial Wind, de Bike Movility, intentó dar inicio a sus operaciones en Barcelona, pero el ayuntamiento retiró sus 100 vehículos por carecer de permisos.

También está el caso de Bbuho, financiada por la incubadora de proyectos Lanzadera, que busca competir contra Lime en Madrid. Otro nombre importante en el ecosistema del monopatín es Xiaomi, la tecnológica china que produce los modelos de patinetes eléctricos más populares del mercado.

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