Proyme amplía instalaciones para fabricar 600 viviendas al año
Proyme incorpora una nave de 7.000 metros cuadrados para hacer cuartos de baños de manera industrial para viviendas
Instalaciones de Proyme
La construcción industrializada se ha posicionado en los últimos tiempos como una de las alternativas estratégicas más destacadas para responder a la creciente demanda de vivienda asequible y agilizar los procesos de edificación en la Comunitat Valenciana. En este escenario, la empresa Proyme ha consolidado su apuesta técnica y empresarial mediante la reciente puesta en marcha de sus nuevas instalaciones en el municipio de Carlet, un espacio destinado específicamente a la fabricación de baños modulares industrializados bajo la denominación de Proyme Lab.
El director de industrialización de la constructora, José Samaniego, explica a Economía Digital que la nueva nave de 7.000 metros cuadrados dota a la firma de una capacidad productiva que en ocasiones se estima entre 700 y 1.000 módulos o unidades de baño prefabricado. No obstante, el directivo matiza que el total de unidades fabricadas al cabo del año no solo responde a la capacidad productiva pura -aspecto en el que se puede llegar a esas 1.000 unidades o incluso algo más-, sino que requiere coordinar los pedidos, las necesidades de entrega de los clientes, la logística y el montaje en obra.
Ese conjunto de factores da como resultado un volumen de unidades realmente fabricadas que este año se estima en unas 700, superando con creces la infraestructura previa ubicada en la sede central de Alginet, donde comenzaron a desarrollar esta solución hace cuatro o cinco años. Traducido a número de viviendas, este volumen representa unas 500 o 600, aunque casi la mitad de la producción se destina a residencias u hoteles, sectores en los que cada proyecto puede requerir entre 150 y 200 unidades.
«Lo que se ha querido potenciar este año es esta línea de negocio de manera independiente de Proyme, que es la constructora, creando la marca Proyme Lab para comercializar y desarrollar estos productos para obras propias y de terceros», indica el directivo.
La inauguración de esta planta productiva ha contado con la visita institucional de representantes de la Generalitat Valenciana, lo que evidencia el interés autonómico por respaldar iniciativas que modernicen el sector de la edificación. Respecto a este encuentro, José Samaniego precisa que responde a una presentación formal de las instalaciones ante el compromiso autonómico con estos métodos: «Sabemos que la Conselleria está impulsando este tipo de iniciativas y por eso concertamos esta visita institucional para que nos acompañaran en la inauguración».
El responsable de industrialización insiste en que los módulos de baño no representan una pieza aislada en su operativa, sino que forman parte de una visión corporativa global: «Esto tiene sentido desde una estrategia global que tenemos en la empresa de construcción industrializada, basada en emplear elementos construidos en distintos centros de producción y ensamblarlos en obra». Este enfoque abarca desde estructuras prefabricadas hasta paneles arquitectónicos de fachada, escaleras y cuadros de instalaciones.
Esta metodología supone una transformación estructural respecto a la edificación convencional. Mientras que la obra tradicional sigue un esquema lineal y secuencial en el que no es posible levantar los cerramientos ni equipar los interiores hasta finalizar la estructura in situ, el modelo industrializado permite elaborar los distintos componentes de forma simultánea en fábricas especializadas: «Hay una fábrica para los baños, otra para la estructura y otra para la fachada, para después ensamblar todos los elementos en el lugar donde va la obra».
Esta simultaneidad en la producción se traduce en una notable reducción del calendario de trabajo. Según destaca Samaniego, «trabajando en paralelo en distintos centros de producción, lo que se hace es un ahorro considerable de los plazos de ejecución de la obra». De este modo, un proyecto residencial que en condiciones convencionales exige cerca de dos años puede recortar su ejecución a menos de doce meses si se recurre a módulos tridimensionales totalmente industrializados.
En el plano económico, la industrialización aporta una estabilidad crucial en un contexto marcado por la oscilación de costes. El directivo detalla que «al cerrar la construcción en paralelo en distintos centros de producción, esos costes son los costes actuales y se garantiza que no haya incrementos de precio», a diferencia de la incertidumbre que genera tener que presupuestar acabados que se ejecutarán más de un año después en la obra in situ.
Además, José Samaniego reflexiona sobre la evolución futura de los precios en el mercado de la edificación. A su juicio, la industrialización abaratará progresivamente sus importes por la optimización de procesos y las economías de escala: «Los costes de producción industrial van a ir bajando de precio, mientras que la construcción in situ va a ir encareciéndose porque la mano de obra es cada vez más escasa y más cara».
Fundada en 1989 como una empresa familiar, Proyme ha ido evolucionando hasta situar la innovación en el centro de su modelo de negocio. Tras la pandemia sanitaria, la compañía ha intensificado su transición hacia los sistemas prefabricados para mitigar las disrupciones del sector: «Prácticamente, desde después de la pandemia, con las oscilaciones que hubo por los problemas de construcción, ya se apostó decididamente por la obra industrializada».
Dentro de su cartera de proyectos residenciales, la constructora valenciana ha ejecutado obras en el barrio de Moreras con paneles industrializados de fachada desde los años 2020 y 2021, así como dos promociones en Safranar con cerramientos íntegramente prefabricados. Asimismo, la compañía ha llevado a cabo una promoción de viviendas unifamiliares en Torre en Conill, donde ha combinado estructura y cerramientos prefabricados con óptimos resultados técnicos.
En el ámbito de las dotaciones públicas y sociosanitarias, Proyme ya ha finalizado una residencia para la Conselleria de Bienestar Social en La Torre incorporando baños industrializados, y opta a la adjudicación de otros dos centros asistenciales, habiendo obtenido una puntuación muy favorable en Alicante. Estos avances confirman la versatilidad de sus sistemas modulares en diferentes tipologías de edificación colectiva y asistencial.
Uno de los grandes hitos de la firma ha sido la ejecución del complejo educativo para el Grupo Sorolla en Malilla, un desarrollo basado en la integración de estructura prefabricada, núcleos de comunicación y fachadas bajo un esquema colaborativo. La constructora está replicando con éxito este mismo formato en el nuevo centro educativo que levanta en Albal para el Grupo Florida, consolidando un método de trabajo conjunto entre todos los agentes de la edificación.
Para José Samaniego, el éxito de estas construcciones radica en la anticipación técnica y el trabajo conjunto desde las fases iniciales: «Esto implica una colaboración entre el promotor de la obra, el constructor, los industriales y el equipo de diseño, que tiene que proyectar con los condicionantes de todos». Según argumenta, este conocimiento acumulado permite tomar decisiones clave en el diseño para evitar sobrecostes y desviaciones en los plazos finales.
Esta metodología de trabajo se complementa de forma indispensable con la digitalización a través del modelo BIM (Building Information Modelling), que permite coordinar en tres dimensiones todas las características de los elementos constructivos antes de su montaje. «Se trata de hacer un proyecto mejor, más desarrollado y más completo, para que luego la obra sea un montaje y no haya dudas ni retrasos en la obra ni cosas que no estén previstas», añade el director de industrialización.
Con respecto a los programas públicos de edificación y vivienda vinculados al Plan Vive impulsado tras la DANA, Proyme ha licitado en todos los concursos convocados por la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo (EVHA). Aunque todavía no han obtenido ninguna adjudicación en estos lotes públicos, Samaniego confirma el firme interés de la compañía por continuar optando a los contratos pendientes: «Nos encaja perfectamente en la estrategia empresarial y seguiremos intentando conseguir una adjudicación porque es una línea muy interesante».
El directivo valora muy positivamente que la administración pública licite bajo la fórmula de concurso de proyecto y obra, puesto que este mecanismo permite a las fábricas aportar su experiencia desde el diseño: «Es en fase de diseño donde se deben incorporar los conocimientos de constructores, industriales y arquitectos, superando el modelo tradicional de licitación que choca con la industrialización».
Finalmente, José Samaniego quiere desterrar los prejuicios históricos asociados a los módulos prefabricados, reivindicando que la tecnología actual garantiza acabados de primer nivel: «La forma de fabricación no condiciona el producto y permite ejecutar obras de alta calidad arquitectónica». Por ello, concluye que el respaldo de la administración autonómica es esencial como locomotora para que la sociedad conozca la solidez, el confort y la calidad técnica de la construcción industrializada moderna.