DAS Photonics (Escribano) insta a las empresas valencianas a unirse en consorcios de Defensa

La CEO de Das Photonics y directora de Desarrollo Corporativo de EM&E Group, reclama a los grandes contratistas más apertura a nuevos proveedores

Vicente Rocatí, Félix Pérez y María Pellicer, durante la mesa redonda «Reposicionamiento global, de las musas al teatro» del Redit Summit 2026, moderada por Eugenio Mallol.

La valenciana DAS Photonics, integrada en EM&E Group (Escribano), ha llamado a las empresas de la Comunitat Valenciana a aprovechar el actual «momento histórico» de la industria europea de defensa y a posicionarse ya en los consorcios que definirán las capacidades tecnológicas de los próximos años.

Así lo ha defendido la CEO de DAS Photonics y directora de Desarrollo Corporativo de EM&E Group, María Pellicer, durante el Redit Summit 2026, en una mesa dedicada al reposicionamiento de la industria ante el incremento de la inversión en defensa.

«El momento es ahora a nivel europeo; es histórico», ha señalado Pellicer, que ha destacado que España cuenta actualmente con una presencia en los fondos europeos que no había tenido anteriormente. La directiva ha incidido en que las empresas deben incorporarse ya a los consorcios porque serán los que marquen «las capacidades tecnológicas a futuro».

Pellicer ha reivindicado además las fortalezas de la Comunitat Valenciana para captar inversión y talento vinculado a esta nueva industria. «La Comunidad Valenciana tiene muchísimos elementos positivos para atraer inversión, empresa y talento», ha asegurado, aunque ha reconocido que este último continúa siendo uno de los principales cuellos de botella del sector.

La responsable ha explicado durante su intervención la doble realidad que representa. Por un lado, Escribano, un grupo de alrededor de 2.200 empleados que actúa como fabricante, integrador y sistemista y cuyo negocio se dirige fundamentalmente a clientes institucionales. Por otro, Das Photonics, una compañía tecnológica de unos 70 empleados surgida como spin-off de la Universitat Politècnica de València (UPV).

A su juicio, ambos modelos son complementarios. Las compañías tecnológicas de menor tamaño necesitan «financiación paciente», apoyo para realizar pruebas y ayuda para escalar comercialmente, mientras los grandes grupos requieren de estas empresas para incorporar capacidades muy especializadas. En el caso de DAS Photonics, la fotónica aporta a Escribano capacidades diferenciales en ámbitos como la guerra electrónica.

Abrir la red de proveedores de defensa

Pellicer también ha reclamado a los grandes contratistas de defensa que faciliten la entrada de nuevas empresas en sus cadenas de suministro. Ha reconocido que las compañías consolidadas tienden a trabajar con proveedores ya conocidos y probados, lo que puede dificultar el acceso a nuevos actores.

En el caso de Escribano, ha explicado que la compañía cuenta con alrededor de 800 proveedores nacionales. «A veces es cómodo no dar cabida o entrada a nuevos proveedores que no conoces», ha reconocido.

La directiva también ha repartido responsabilidades hacia las pequeñas y medianas empresas, a las que ha reclamado más persistencia si quieren entrar en el sector. «Muchas veces la sensación que me da es que lo que falta es persistencia de decir: ‘Quiero ser proveedor de Navantia, de Airbus o de Indra’«.

Pellicer ha defendido que un sector de defensa sólido no puede estructurarse alrededor de un único gran contratista que concentre todas las capacidades. En su opinión, las empresas deben especializarse, identificar en qué tecnología son competitivas y asociarse con compañías complementarias para formar consorcios y grupos de trabajo.

La responsable de Das Photonics ha reivindicado asimismo la autonomía estratégica europea. Ha explicado que Escribano ha optado en algunos casos por fabricar internamente componentes que habría resultado más barato importar de China, con el objetivo de mantener el control tecnológico y evitar dependencias exteriores.

«Defiendo totalmente la autonomía estratégica», ha señalado Pellicer, que ha considerado «crucial» conservar las patentes, la propiedad industrial y la capacidad de fabricación dentro de España o Europa.

Redit: la Comunitat Valenciana «sale rezagada»

El coordinador de Redit Defensa, Vicente Rocatí, ha introducido una visión más prudente sobre las oportunidades que abre el incremento de los presupuestos militares. Aunque ha reconocido que las cantidades disponibles a escala europea «dan vértigo», ha advertido de que la cuestión clave será cómo ese dinero logra transformar el tejido productivo valenciano.

«La Comunidad Valenciana estamos en el furgón de cola en cuanto a participación en facturación en asuntos de defensa», ha señalado Rocatí. «Salimos ya rezagados en esta carrera», ha añadido.

El responsable de Redit Defensa también ha enfriado las expectativas sobre la posibilidad de que la industria militar se convierta en una salida directa para el sector valenciano de la automoción. Ha recordado que una planta como Ford Almussafes puede producir cientos de miles de vehículos anuales, unas escalas que no tienen equivalencia en los programas de defensa.

Rocatí ha reclamado por ello que los fondos autonómicos y europeos destinados a innovación tengan una orientación clara hacia tecnologías relacionadas con defensa y cuenten con horizontes temporales más amplios. A su juicio, los centros tecnológicos no solo deben investigar, sino también «traccionar» a las empresas valencianas para que puedan adaptar sus capacidades al sector.

El interés empresarial, ha asegurado, ya existe. Rocatí ha explicado que numerosas pymes están acudiendo a los centros tecnológicos para preguntar cómo pueden empezar a trabajar con Defensa y qué certificaciones necesitan.

Como ejemplo, ha citado el caso de una empresa que había desarrollado redes locales resistentes a ciberataques para depuradoras de aguas residuales y que, tras presentar la tecnología al Regimiento de Caballería Lusitania de Marines, ha adaptado el producto a requisitos militares. El desarrollo se probará el próximo abril en unos ejercicios de la OTAN en Eslovenia.

«No hay suficiente capacidad» para la nueva demanda

Por su parte, el presidente de la Fundación Círculo de Tecnologías para la Defensa y Seguridad, Félix Pérez, ha considerado que la industria española de defensa parte de una buena base tecnológica, pero continúa siendo demasiado pequeña después de décadas de reducido gasto militar.

Pérez ha defendido que el sector deberá cambiar su funcionamiento ante el aumento de los presupuestos y pasar de una cultura basada en la competencia entre compañías a otra de mayor colaboración. «Si se mantienen estos presupuestos, no hay suficiente capacidad para responder a la demanda», ha advertido.

También ha reclamado reforzar el papel de las pymes, universidades y centros de investigación y facilitar la llegada de nuevos actores. En paralelo, ha considerado necesario modificar la forma en que se desarrollan los programas públicos de defensa y abandonar la lógica de adjudicar únicamente en función del menor coste.

Pérez ha sido especialmente crítico con la regulación actual. «Es absolutamente imposible trabajar con la Ley de Contratos del Estado si lo que queremos es agilidad, excelencia y responder de forma rápida», ha afirmado. A su juicio, las empresas y los técnicos de las Fuerzas Armadas deberían colaborar desde las primeras fases de los proyectos, y no únicamente cuando los requisitos técnicos ya están definidos.

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