España y Marruecos: la energía como palanca geopolítica

La dependencia marroquí no se explica sólo por los electrones que cruzan el Estrecho. También pasa por el gas que llega a través de la infraestructura española

Electricidad y gas conforman dos vínculos distintos —pero conectados— entre España y Marruecos. Ilustración conceptual.

España no controla el sistema energético marroquí, pero hoy ocupa una posición estratégica en dos puntos sensibles: la importación de electricidad y la infraestructura utilizada para introducir gas. Esa palanca es real, aunque no absoluta, y Marruecos ya está invirtiendo para reducirla.

Todos los conflictos tiene derivadas energéticas

En los últimos años hemos visto que todos los conflictos, bélicos o comerciales, tienen derivadas importantes en materia energética. Podríamos recordar la guerra de Irak pero más cerca tenemos el conflicto Ucrania-Rusia, el de España-Argelia derivado de la postura del país europeo frente al Sahara y por supuesto el conflicto de Irán con EE.UU. y el posterior cierre del estrecho de Ormuz por el que circula el 20% de petróleo y gas mundial.

España no tiene ningún conflicto bélico ni comercial con Marruecos, al menos de momento. Las tensiones migratorias y las ultimas noticias de la posible participación del gobierno Marroquí en la entrada masiva de inmigrantes, calificada por el presidente del gobierno como “un ataque a la integridad española» parecen el preludio de un conflicto que podría tener consecuencias en muchos frentes. Vamos a centrar este artículo en hablar de qué papel juega la energía en las relaciones entre ambos países y hasta qué punto puede ser una herramienta de fuerza del estado español.

Una dependencia más compleja de lo que parece

La pregunta —¿hasta qué punto depende Marruecos energéticamente de España?— parece sencilla, pero obliga a mirar dos sistemas a la vez. Si se analiza únicamente la electricidad que cruza el Estrecho, la exposición marroquí es importante, aunque probablemente gestionable en condiciones normales. Sin embargo, España también presta hoy la infraestructura que permite regasificar GNL comprado por Marruecos y enviarlo por el Gasoducto Magreb-Europa (GME) en sentido inverso. Ese gas alimenta industria y centrales eléctricas. Por eso, electricidad y gas no deberían estudiarse como vulnerabilidades independientes.

La conclusión prudente no es que España pueda “apagar Marruecos”. Esa formulación sería sensacionalista y técnicamente incorrecta. La conclusión relevante es otra: en una crisis bilateral severa y simultánea, la pérdida de la importación eléctrica y la interrupción prolongada de la ruta gasista vía España podrían tensionar a la vez la cobertura de demanda y una parte de la generación gestionable marroquí.

La fotografía del sistema eléctrico marroquí

Según el informe anual 2024 de la Autorité Nationale de Régulation de l’Électricité (ANRE), con datos de ONEE, Marruecos disponía de 12.017 MW de potencia instalada. ONEE sitúa la demanda anual en 45.713 GWh y la punta máxima en 7.580 MW. La diferencia entre potencia instalada y punta no equivale a un margen firme: una parte relevante del parque es eólico, solar, hidráulico o de bombeo, y su disponibilidad depende del recurso, del agua almacenada, del estado de carga y de las condiciones de operación.

Tecnología Potencia % del total 
Carbón 4.116 MW 34,3% 
Fuel y gasoil 1.628 MW 13,5% 
Gas natural 834 MW 6,9% 
Hidráulica 1.306 MW 10,9% 
Bombeo 814 MW 6,8% 
Eólica 2.390 MW 19,9% 
Solar 928 MW 7,7% 
TOTAL 12.017 MW 100% 

Fuente: ANRE, Rapport Annuel 2024, con datos de ONEE. Los porcentajes son cálculo propio sobre 12.017 MW.

La potencia térmica gestionable —carbón, fuel/gasoil y gas— suma 6.578 MW, alrededor del 54,7% del parque instalado. Conviene llamarla “gestionable” y no automáticamente “firme”: las indisponibilidades técnicas, mantenimientos, restricciones de combustible y limitaciones ambientales impiden asumir que toda esa capacidad estará disponible a la vez.

Dentro de esa potencia térmica, el gas representa 834 MW: el 6,9% de la capacidad total y el 12,7% de la capacidad térmica gestionable. En 2024 esas centrales produjeron 4.333 GWh, aproximadamente una décima parte de la generación nacional. Su peso en potencia no es enorme, pero su flexibilidad las hace particularmente valiosas para cubrir puntas y acompañar la variabilidad renovable.

Electricidad: un 8,5% energía anual y hasta casi un 12% de potencia máxima Red Eléctrica contabilizó en 2025 exportaciones desde España hacia Marruecos de 3.880 GWh e importaciones en sentido contrario de 132 GWh. Si se comparan los 3.880 GWh exportados con una demanda marroquí anual de 45.713 GWh, la magnitud bruta equivale aproximadamente al 8,5%. No es exactamente una cuota de consumo del mismo año —se están relacionando datos españoles de 2025 con la última demanda marroquí anual oficial disponible de 2024—, pero sí ofrece un orden de
magnitud transparente y útil.

Para seguridad de suministro interesa tanto la energía anual como la potencia instantánea. La capacidad comercial España→Marruecos se sitúa alrededor de 900 MW. Frente a una punta de 7.580 MW, representa aproximadamente el 11,9%. Este porcentaje es del máximo que se alcanza en
determinados momentos con lo que a lo largo del año este porcentaje es muy superior. Esto tampoco significa que Marruecos utilice siempre los 900 MW o que perderlos genere automáticamente un déficit: el resultado dependerá de la demanda del momento, el viento, la hidráulica, los
mantenimientos y la capacidad de elevar la producción térmica nacional.

Dos métricas distintas. Los 3.880GWh miden energía exportada durante un año; los aproximadamente 900 MW miden la capacidad que puede estar disponible en una hora. El 8,5% anual y el 11,9% de la punta no deben sumarse.

Explicación para no ingenieros: haciendo un símil con una instalación de agua la energía sería el caudal total de agua suministrado. La potencia será la presión de la tubería que te permite, en cualquier momento, abrir el grifo y tener ese suministro de agua. Uno te da servicio de lo que necesitas consumir y el otro te permite tener la seguridad de tener ese suministro en cualquier momento. Ambas imprescindibles para garantizar suministro.

Gas: el vínculo indirecto con la seguridad eléctrica 

España cuenta con cerca del 30% de la capacidad regasificadora del viejo continente. Esta infraestructura privilegiada supuso una garantía de suministro en el inicio de la guerra de Ucrania. Además permite tener diferentes proveedores. También cuenta con una capacidad de almacenamiento superior al 25% del continente europeo con lo que su presencia en el mercado del gas es importante. Pero el gas no es español. Es importado, y cualquiera puede comprarlo en estado líquido, al contrario del que llega por tubo que solo puede comprarlo el que tiene el tubo en su territorio. Pero el gas liquido hay que regasificarlo y para eso también hace falta infraestructura, que España tiene y marruecos no, de momento. 

Desde 2022, Marruecos adquiere el GNL en el mercado internacional, lo descarga y regasifica en terminales españolas, y se transporta hacia el sur por el GME en flujo inverso. No se trata de gas de origen español; se trata del uso de la infraestructura gasista española como puerta de entrada. 

La CNMC señala que en 2024 la interconexión de Tarifa registró una contratación media hacia Marruecos de 27 GWh diarios, equivalente al 84,4% de su capacidad técnica, y una utilización de la capacidad contratada próxima al 100%. Proyectar ese promedio durante 365 días arroja unos 9.855 GWh, es decir, aproximadamente 9,8 TWh de gas en el año. Otra estadística pública española basada en datos de Enagás cifra el flujo anual en 9.703 GWh; ambas magnitudes son coherentes y sitúan el tránsito alrededor de 0,9 bcm, dependiendo del poder calorífico de conversión. 

Existe, no obstante, un límite metodológico que debe explicitarse. Las referencias disponibles sitúan el mercado gasista marroquí en torno a 1 bcm anual, lo que apuntaría a que la ruta vía España cubre una proporción muy elevada. Pero, sin una serie oficial marroquí de 2024 plenamente comparable para consumo total, producción nacional, inventarios e importación, no conviene presentar un porcentaje exacto como dato cerrado. La afirmación robusta es que el volumen enviado por Tarifa es del mismo orden de magnitud que el mercado gasista marroquí actual, es decir superior al 90% del gas que consume Marruecos. 

El verdadero stress test: electricidad y gas a la vez 

Un corte exclusivamente eléctrico obligaría a Marruecos a sustituir hasta unos 900 MW en las horas de mayor utilización de la interconexión. Podría hacerlo mediante carbón, fuel, hidráulica, bombeo, gestión de demanda o reservas, aunque con costes y tensión operativa mayores. La situación cambia si al mismo tiempo se interrumpe durante un periodo prolongado la entrada de gas a través de España. 

El cálculo teórico más exigente suma los aproximadamente 900 MW de capacidad eléctrica importable y los 834 MW del parque de gas que podría ver comprometido su combustible: 1.734 MW, equivalentes al 22,9% de una punta de 7.580 MW. No es una previsión de déficit ni significa que España pueda “hacer desaparecer” el 23% de la electricidad marroquí. Es un indicador de exposición bruta antes de inventarios, sustituciones de combustible, mayor producción de otras centrales, ahorro, importaciones alternativas o medidas de emergencia. 

Escenario Exposición inmediata Lectura prudente 
Normalidad Electricidad y gas vía España disponibles No existe una vulnerabilidad inmediata. 
Corte eléctrico Hasta ≈900 MW; referencia anual ≈3,9 TWh Tensión operativa y mayor coste; efecto dependiente de la hora. 
Corte simultáneo ≈900 MW eléctricos + combustible para 834 MW a gas Stress test severo, no déficit automático del 22,9%. 
Corte simultáneo ≈900 MW eléctricos + combustible para 834 MW a gas Stress test severo, no déficit automático del 22,9%. 

Cálculos propios sobre datos de ONEE/ANRE, Red Eléctrica y CNMC.

El escenario más adverso combinaría alta demanda, noche, poco viento, hidráulica limitada, alguna indisponibilidad térmica y una interrupción simultánea de España. Precisamente por eso la palanca no reside sólo en los electrones o sólo en las moléculas: reside en la coincidencia temporal de ambas vulnerabilidades. 

Una palanca política, pero no un instrumento sencillo 

Convertir esa dependencia en una decisión política sería mucho más complejo que cerrar físicamente una conexión. España opera dentro del marco jurídico y energético de la Unión Europea, mantiene obligaciones contractuales y debe proteger su reputación como socio e infraestructura de tránsito. Un corte deliberado tendría costes diplomáticos, comerciales y legales; también podría acelerar la búsqueda marroquí de alternativas. Por tanto, “palanca” no equivale a una herramienta de uso fácil, inmediato o sin consecuencias. 

También conviene evitar otra simplificación: Marruecos no es un sistema indefenso. Dispone de más de 12 GW instalados, un parque importante de carbón y fuel, hidráulica y bombeo, renovables crecientes y capacidad para adoptar medidas operativas. La dependencia española incrementa su exposición en circunstancias críticas, pero no sustituye el análisis horario de disponibilidad ni permite concluir por sí sola que habría apagones. 

El triángulo España–Marruecos–Argelia 

La dimensión gasista sólo se entiende con la cronología regional. Argelia rompió relaciones diplomáticas con Marruecos en agosto de 2021 y dejó de renovarse el tránsito de gas argelino por el GME hacia España. Esto supuso que España dejó de tener suministro por ese gasoducto por un problema entre los dos países norteafricanos. Este mismo ducto es por el que hoy se entrega ( de ahí lo de “sentido inverso”) el gas regasificado en España a Marruecos no exento de amenazas de Argelia para que no sea gas procedente de sus exportaciones y con presiones que acaban derivando en el suministro desde Argelia por el tubo submarino que conecta directamente el yacimiento argelino de Hassi R’Mel con la costa de Almería. 

La ruptura entre Argelia y Marruecos precedió al giro inesperado y todavía sin explicación clara por parte del ejecutivo Español, de marzo de 2022 sobre el Sáhara Occidental, que deterioró después las relaciones entre Madrid y Argelia. Son, por tanto, tres vínculos distintos: la rivalidad histórica Marruecos–Argelia; la normalización España–Marruecos por el cambio repentino de la posición frente al Sahara y el posterior enfriamiento España–Argelia. 

El flujo inverso desde España reutilizó una infraestructura que antes llevaba gas argelino hacia la península. Una reconciliación profunda entre Argelia y Marruecos, dado que el conducto físico existe, podría reducir la posición de suministrador principal de España; sin embargo, los conflictos estructurales y la frontera terrestre cerrada hacen que hoy no sea el escenario de referencia. Argelia además ha manifestado su clara intención de no pagar a Marruecos por la cesión del territorio por el discurre el gasoducto con lo que estas posturas no parece que puedan reconducirse a corto o medio plazo.

Marruecos quiere dejar atrás esta dependencia 

La fotografía actual no debe proyectarse sin cambios hacia 2030. El Plan de Equipamiento 2025–2030 de ONEE contempla 12,5 GW de nueva capacidad renovable, aproximadamente el 80% de toda la nueva potencia prevista, y aspira a alcanzar un 56% de capacidad renovable instalada a finales de 2027. Son objetivos de planificación, no megavatios ya construidos, pero muestran la dirección estratégica.

Marruecos tampoco plantea su seguridad de suministro únicamente con solar y eólica. La estrategia combina renovables, nueva generación flexible a gas, baterías, infraestructura gasista propia y refuerzo de redes. Esta combinación persigue dos resultados simultáneos: reducir la necesidad estructural de importar electricidad y disponer de flexibilidad para integrar más generación variable. 

Proyecto Estado / fecha orientativa Impacto estratégico 
Al Wahda, turbinas de gas 990 MW; puesta en servicio prevista a comienzos de 2027 Capacidad flexible comparable a la interconexión eléctrica con España. 
CCGT de Nador ≈1.200 MW; proyecto ligado al programa gasista Refuerzo gestionable, condicionado por infraestructura y combustible. 
FSRU Nador West Med Terminal flotante y gasoductos; procedimiento suspendido en febrero de 2026 Permitiría importar y regasificar GNL sin pasar por España; calendario incierto. 
BESS Programa de 800 MW / 1.600 MWh; contratación con incidencias Respuesta rápida y apoyo a la integración renovable; ejecución por confirmar. 
Renovables 2025–2030 12,5 GW en planificación oficial Reduce dependencia exterior, pero exige red, almacenamiento y respaldo. 
Renovables 2025–2030 12,5 GW en planificación oficial Reduce dependencia exterior, pero exige red, almacenamiento y respaldo. 

Estado referido a la información oficial y pública disponible hasta septiembre de 2026.

Dos relojes estratégicos 

Al Wahda —990 MW— es la actuación con el efecto eléctrico más inmediato: su dimensión es comparable a los aproximadamente 900 MW de importación desde España. No puede afirmarse que se construya “para sustituir España”, pero su entrada reduciría objetivamente el peso relativo de la interconexión en horas críticas. 

La FSRU de Nador (Unidad Flotante de Almacenamiento y Regasificación) del puerto de Nador West Med es el proyecto clave de Marruecos para importar gas natural licuado (GNL) y asegurar su independencia energética. Es la pieza capaz de modificar la dependencia gasista de forma estructural. Con una terminal propia, Marruecos podría comprar, almacenar y regasificar GNL directamente. Sin embargo, la suspensión del procedimiento de la terminal y los gasoductos en febrero de 2026 impide tratar su fecha de servicio como firme. Puerto operativo no equivale a regasificadora operativa. 

Así funcionan dos relojes diferentes. Cuanto antes entren Al Wahda, el almacenamiento y la nueva potencia renovable, menor será la palanca eléctrica española. Cuanto más se retrase la terminal propia de GNL, más tiempo conservará España su centralidad en la ruta gasista. El resultado dependerá de la ejecución real, no de la suma de anuncios. 

A estas alternativas se suma una nueva vía para reducir la dependencia eléctrica de España: la interconexión directa entre Marruecos y Portugal. Ambos países reactivaron en julio de 2026 un proyecto que se estudia desde hace una década y que contempla la construcción de un cable eléctrico submarino capaz de permitir intercambios directos de electricidad entre las dos orillas del Atlántico. Portugal y Marruecos han acordado solicitar apoyo financiero a la Comisión Europea y estudiar también la participación de inversores privados.

La referencia económica disponible procede de una estimación de 2018, que situaba el proyecto en unos 800 millones de euros, aunque el propio Gobierno portugués reconoce que esa cifra está ya desactualizada. Por tanto, no estamos todavía ante una infraestructura construida ni con una fecha cierta de entrada en funcionamiento, sino ante un proyecto estratégico que debe completar financiación, diseño, autorizaciones y ejecución. 

Su importancia para Marruecos es fundamentalmente estratégica: disponer de una segunda puerta eléctrica hacia Europa reduciría su dependencia de España como enlace físico con el sistema eléctrico europeo. La conexión con Portugal no sustituiría necesariamente a las actuales interconexiones con España, pero aportaría redundancia, capacidad de intercambio y una ruta alternativa para importar o exportar electricidad.

Vista conjuntamente con los nuevos ciclos combinados, los proyectos de regasificación y el fuerte desarrollo renovable previsto por Rabat, esta infraestructura encaja en una estrategia más amplia de diversificación y seguridad energética. Marruecos seguiría dependiendo de España en el corto plazo, porque el cable portugués todavía debe materializarse, pero su eventual construcción disminuiría una de las principales vulnerabilidades que analizamos en este artículo: que su conexión eléctrica con Europa dependa esencialmente del corredor español. 

Conclusión: una ventana temporal 

España dispone hoy de una palanca energética significativa sobre Marruecos por la combinación de la electricidad que atraviesa directamente la interconexión y la infraestructura española utilizada para introducir gas. La electricidad exportada equivale, como orden de magnitud, al 8,5% de la demanda anual marroquí; la potencia eléctrica disponible puede aproximarse al 12% de su punta. A la vez, el gas canalizado vía España supone más del 90% (dato posiblemente superior pero sin confirmar por no haber datos oficiales publicados por marruecos como se ha comentado anteriormente) alimenta un parque de 834 MW, el 6,9% de la potencia instalada y responsable de alrededor del 10% de la generación marroquí en 2024. 

Por separado, ninguna de esas dependencias permite afirmar que España controle el suministro marroquí. Juntas, aumentan la exposición en una crisis simultánea. La suma teórica de 1,734 GW — casi el 23% de la punta— es un stress test que dimensiona el riesgo bruto, no una predicción automática de déficit. 

Marruecos parece haber identificado precisamente estas vulnerabilidades y está desarrollando los medios para reducirlas: nueva potencia flexible, almacenamiento, 12,5 GW renovables y, sobre todo, una vía propia de importación de GNL. La palanca española es importante hoy, pero previsiblemente decreciente. La pregunta geopolítica decisiva no es sólo cuánto depende Marruecos de España, sino durante cuánto tiempo seguirá dependiendo de ella en los puntos verdaderamente críticos.

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