La estrategia energética de Marruecos por si tiene conflictos con España
El presupuesto de Marruecos le prepara para comprar gas internacionalmente sin depender de España
Una bandera de Marruecos. Foto: Freepik/Magnifik.
El pasado 6 de septiembre publicamos en Economía Digital un artículo titulado «España y Marruecos: la energía como palanca geopolítica». Analizábamos la dependencia marroquí de España en electricidad y gas, y advertíamos de que Rabat estaba desarrollando una estrategia para reducirla. Apenas dos meses después, el Proyecto de Ley de Finanzas de Marruecos para 2027 pone negro sobre blanco lo que entonces señalábamos: nuevas centrales de gas, renovables, almacenamiento y, especialmente, infraestructuras propias para importar gas natural.
Análisis del plan estratégico de Marruecos 2027
No se trata de un cambio de estrategia. Los documentos oficiales confirman la dirección que ya habíamos identificado. No es que hayamos adivinado lo que iba a pasar ni que seamos gurús de la energía. Es más sencillo que eso: en el mundo de la energía conocer las variables y poner sentido común suele ser suficiente para entender lo que va a suceder como ya pasó con el estrecho de Ormuz o Bab el Mandeb.
La fotografía energética de Marruecos
En nuestro artículo señalábamos que Marruecos disponía de unos 12.000 MW de potencia eléctrica instalada. El Gobierno marroquí actualiza ahora esa cifra a 12.364 MW, de los cuales 5.780 MW corresponden a renovables, incluyendo hidráulica y bombeo. Es decir, un 46,7 % de la potencia instalada, aunque no de la energía producida.
La dependencia española también quedó cuantificada: en 2025 España exportó 3.880 GWh de electricidad a Marruecos, equivalentes aproximadamente al 8,5 % de su demanda anual de referencia. Además, la interconexión permite suministrar unos 900 MW eléctricos, cerca del 12 % de su demanda máxima.
En lo referente a gas, la dependencia es todavía más significativa. Marruecos utiliza las regasificadoras españolas y el gasoducto Magreb-Europa, en sentido inverso, para introducir un volumen equivalente a más del 90 % de su mercado gasista, según nuestras estimaciones. Este combustible alimenta, entre otros consumidores, centrales eléctricas que proporcionan generación gestionable. Esto gracias a la capacidad de almacenamiento y regasificación de España, no a que dispongamos del preciado gas. Es un matiz importante para entender lo que viene.
Renovables, pero también centrales de gas
El documento oficial confirma que Marruecos no pretende resolver sus necesidades energéticas exclusivamente mediante renovables.
Su programa de inversiones 2026-2030 contempla más de 18.000 MW de potencia, incluyendo 3.744 MW de centrales de ciclo combinado y turbinas de gas. Entre ellas destacan Tahaddart II y III, con 1.400 MW; Al Wahda, con 990 MW; y Nador, con 617 MW.
La magnitud es extraordinaria: esos 3.744 MW equivalen al 30 % de toda la potencia eléctrica actualmente instalada en Marruecos.
Paralelamente, desarrolla proyectos como Noor Midelt, con 1.425 MW fotovoltaicos y 2.600 MWh de baterías, además de nuevos parques eólicos, centrales de bombeo y redes de transporte.
La estrategia combina renovables para producir energía competitiva, almacenamiento para desplazarla y centrales gestionables para garantizar el suministro cuando el viento y el sol no sean suficientes.
Una planificación que reconoce que la transición energética necesita también estabilidad, flexibilidad y respaldo. No se puede negar que el plan tiene mucho sentido geopolítico, pero además es pragmático y no dogmático. Lo que venimos reclamando para España dicho sea de paso.
El gas: la verdadera clave estratégica
Lo que llama la atención es que el hecho de aumentar la capacidad de ciclos combinados aumentaría la dependencia de España en lo que a importación de gas se refiere. Lo más relevante es, por tanto, la decisión de desarrollar infraestructuras propias de importación, almacenamiento y regasificación de gas natural licuado.
El Gobierno identifica expresamente una terminal de GNL en Nador West Med y nuevos gasoductos para conectar los principales centros de consumo.
Esto permitiría a Marruecos comprar gas internacionalmente sin depender necesariamente de las instalaciones españolas.
Más generación eléctrica propia y una puerta independiente para importar gas: exactamente las dos vulnerabilidades que identificábamos en septiembre.
El documento no afirma que Marruecos pretenda dejar de depender de España. Habla de soberanía energética, diversificación y seguridad de suministro. Pero basta unir los puntos para comprender sus consecuencias geopolíticas. Blanco y en botella.
Un Marruecos con mayor autonomía energética podrá afrontar eventuales tensiones diplomáticas con España desde una posición de menor vulnerabilidad.
La dependencia que seguirá siendo estratégica
Existe, sin embargo, una tercera dependencia menos visible. Marruecos está conectado al sistema eléctrico europeo a través de España. Esta conexión no solo permite intercambiar electricidad: también aporta el respaldo de un sistema mucho mayor, especialmente en estabilidad de frecuencia. Un salvavidas.
Construir centrales, renovables y baterías no sustituye automáticamente las ventajas de pertenecer a una gran red síncrona.
Pero esa ventaja no parece que a Marruecos le interese que dependa únicamente de España. Geopolíticamente tiene sentido especialmente si ves venir conflictos.
Veamos la secuencia temporal de proyectos para aumentar interconexión con el sistema eléctrico europeo:
La línea del tiempo: de la alianza con España al «Bypass»
- 1997: REMO I Estado: Existente primer cable España-Marruecos
- 2006: REMO II Estado: Existente segundo cable España-Marruecos
- 2019: Memorando Ampliación Tercer Cable (Inicio oficial)
- 2021: Proyecto Xlinks (UK)
- 2026: Impulso serio 2026 Macrocable a Francia y relanzamiento con Portugal
¿Desde cuándo se trabaja en ampliar la conexión con España?
La idea de una tercera interconexión con España tuvo su formalización técnica e institucional oficialmente en febrero de 2019.
- Los antecedentes: España y Marruecos ya contaban con dos líneas en funcionamiento bajo el Estrecho de Gibraltar (REMO I, inaugurada en 1997, y REMO II, en 2006). A medida que los flujos comerciales crecieron, la necesidad de ampliar la red se hizo evidente.
- El acuerdo clave (2019): Durante una visita de Estado de los Reyes de España a Rabat en febrero de 2019, Red Eléctrica de España (REE) y la homóloga marroquí ONEE firmaron un Memorando de Entendimiento (MOU) estratégico. En este documento se encomendó formalmente el diseño de este tercer enlace de 700 MW. Aunque los planes iniciales apuntaban a tenerlo operativo antes de 2026, los recelos estratégicos y las necesidades de revisión de seguridad lo han mantenido en fase de rediseño y tramitación dentro de la planificación eléctrica a largo plazo.
¿Cuándo surgen las otras opciones de manera seria?
Las alternativas para esquivar la red española (bypass) pasaron de ser meras ideas teóricas a proyectos con respaldo corporativo y diplomático firme entre 2021 y 2026.
A. El megaproyecto Xlinks (Reino Unido) — Surge en 2021
Es el pionero de las largas distancias en la región. La compañía británica Xlinks presentó de forma muy seria en 2021 su plan para conectar la región marroquí de Guelmim-Oued Noun directamente con Devon (Reino Unido) mediante un cable submarino de 3.800 km. Dejó de ser una utopía cuando el propio gobierno británico lo declaró proyecto de importancia nacional y grandes energéticas globales comenzaron a inyectarle financiación.
B. El macrocable directo a Francia — Consolidación en 2026
La alternativa de conectar Marruecos con Francia bordeando toda la Península Ibérica ha dado su salto definitivo a lo largo de 2026. Impulsado por el interés de París en asegurar flujos estables de energía verde del norte de África los diseños y anuncios para este corredor submarino de 1.400 kilómetros desde Nador se han formalizado como una prioridad en las agendas de ambos países.
C. La alternativa de Portugal — Reactivación en 2026
Aunque Portugal y Marruecos ya habían calculado los costes de un enlace directo hacia el año 2018, el plan quedó congelado debido a la viabilidad económica. Sin embargo, en septiembre de 2026, ambos gobiernos acordaron formalmente recuperar el proyecto. La decisión compartida de solicitar financiación en bloque a la Comisión Europea supuso el paso definitivo para que esta opción se convierta en una alternativa real a la hegemonía de las redes de tránsito españolas
La ampliación de la conexión con Europa por España es la más viable económicamente, la más avanzada en el tiempo y la más lógica desde el punto de vista puramente eléctrico. Sin embargo, el panorama de la interconexión entre ambos países está marcado por intensos movimientos geoestratégicos y revisiones técnicas. Plantear las otras opciones tiene claramente una visión estratégica. Lo que sorprende es que Europa no lo vea del mismo modo y España haga uso de ser país miembro para reforzar esa posición.
Una conclusión que se refuerza
En septiembre advertíamos en este medio que España disponía de una palanca energética importante sobre Marruecos, pero que su valor probablemente disminuiría con el tiempo.
Hoy, la planificación oficial marroquí confirma ese diagnóstico. Y las alternativas pasan por otros países europeos que deberían ser aliados de España.
Los proyectos todavía deben construirse y entrar en funcionamiento. Mientras tanto, España seguirá desempeñando un papel estratégico. Lo que dure.
La cuestión ya no es si Marruecos quiere diversificar su suministro energético. Su Gobierno lo ha dejado escrito. Y tiene sentido especialmente si tiene en vistas cualquier conflicto con España como ya los tuvo con Argelia quedando aislada de su gas. Esta situación fue el resultado de una fuerte escalada de tensiones políticas que llevó a Argelia a romper por completo sus relaciones diplomáticas con Rabat unos meses antes, en agosto de 2021.
España tiene hoy una posición relevante en el abastecimiento energético de Marruecos. El Gobierno marroquí está planificando infraestructuras que podrían reducir esa dependencia durante los próximos años lo que indica que Marruecos ve riesgos en la relación energética con España y actúa en consecuencia.
La cuestión es cuánto tiempo tardará en conseguir esa independencia y cómo cambiará entonces el equilibrio entre ambos países. Aunque la verdadera pregunta es si España entiende hoy la importancia de esta posición de fuerza y si está haciendo todo lo posible para luchar por mantener esa palanca de fuerza con Marruecos.
Los hechos no nos hacen ser optimistas. Esta posición de brazos caídos dejará a España en una posición de debilidad. Esperemos no arrepentirnos dentro de 5 años.
Como dijo Ramsay Bolton (Juego de Tronos): «Si crees que esto tendrá un final feliz, es que no has estado prestando atención»