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Manuel Torreblanca y Liliana Godia celebran su cumpleaños en un restaurante de Baqueira

Manel Manchón

Economía Digital

Manuel Torreblanca y Liliana Godia celebran su cumpleaños en un restaurante de Baqueira / Archivo

Barcelona, 18/03/2017 - 05:00h

Fiesta. Jolgorio. Cumplir 50 años bien lo vale. ¿Pero con quién? Con los amigos, claro. Manuel Torreblanca, el marido de la empresaria y mecenas Liliana Godia, celebró su cumpleaños hace un par de semanas en un restaurante de Baqueira. A pocos días de que se conociera la sentencia del TSJC sobre el expresidente de la Generalitat, Artur Mas, los Godia se lo pasaban a lo grande junto… al ministro de Justicia, Rafael Catalá, amigo de Torreblanca.

Fue una comida divertida, para festejar el aniversario, con los amigos del matrimonio Godia, y el ministro, que no ve ningún problema en dejarse ver con una pareja que defraudó a Hacienda. Torreblanca acabó pactando con la Fiscalía, en junio de 2015, una pena de dos años, con lo que evitó entrar en prisión, a cambio de devolver más de cuatro millones de euros defraudados.

Junto a Catalá, y con el matrimonio Godia, asistieron los amigos de otras ocasiones, como Enrique Lacalle –un clásico del puente aéreo--, Francisco Reynés, consejero delegado de Abertis, o José Creuheras, presidente de Planeta, o el empresario Javier Faus. Torreblanca, precisamente, mantenía relaciones profesionales con alguno de ellos. Fue miembro del consejo de administración de Abertis, representando los intereses de su mujer y de su cuñada Carmen Godia, que poseen enormes paquetes accionariales de la empresa. Pero tras la condena, fue invitado a dejar el consejo.

Catalá fue al aniversario de Torreblanca, condenado por defraudar a Hacienda, aunque llegó a un pacto con la Fiscalía

El ministro Catalá suele viajar a menudo a Cataluña. Mantiene buena relación con el empresariado catalán, y con determinados foros de opinión cercanos al PP. También ha mantenido encuentros con el consejero de Justicia catalán, Carles Mundó. Es de los que reclama, en el seno del Gobierno español, que se debe apostar por el diálogo para resolver el problema catalán, pero, a pesar de sus buenas palabras y de su talante, no se le conoce ninguna propuesta concreta, según apuntan fuentes nacionalistas.

En la fiesta se prefirió orillar el problema político, aunque el ministro reflejó su preocupación por la posible evolución de la convocatoria del referéndum, por parte del presidente catalan, Carles Puigdemont. Todos los presentes recordaron que fue, precisamente, el propio Catalá quien, de forma improvisada, tuvo que intervenir en el telediario de TVE en la noche del 9N para reaccionar ante las palabras de Artur Mas, festejando el "éxito" de la consulta con la prensa internacional acreditada.

La cuestión es que si le invitan, y es un amigo como Torreblanca, el ministro Catalá asiste, y si es el bello paraje de la Vall d’Aran mejor todavía, pese a ese desliz fiscal del matrimonio Godia, que llegaron a estar acusados de hasta nueve delitos contra la Hacienda Pública.

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