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El independentismo logra una foto unitaria para arropar a Forcadell en el Parlament, mientras el Pdecat y ERC se reprochan sus estrategias sobre el referéndum

Manel Manchón

Economía Digital

Los líos del gobierno de Carles Puigdemont lo dejan, por ahora, sin urnas para el 1-O. EFE/Marta Pérez

Barcelona, 20 de abril de 2017 (07:55 CET)

Imagen unitaria, ficticia, porque la batalla electoral ya ha comenzado, y el Pdecat y ERC se reprochan mutuamente sus estrategias para organizar el referéndum.

La plana mayor del soberanismo, con expresidentes del Parlament, con el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y el vicepresidente Oriol Junqueras, arropó este miércoles a la actual presidenta de la cámara parlamentaria, Carme Forcadell.

Se trató de demostrar que todo el movimiento independentista afronta con la máxima unidad el tramo final que llevará a la celebración del referéndum de autodeterminación. “Nos quieren inhabilitar a todos”, señaló Puigdemont, con el ánimo de fortalecer una unidad que es ficticia, porque los principales actores políticos, el Pdecat y ERC se miran de reojo, sospechan unos de otros, y sólo piensan en las elecciones al Parlament, y en cómo y en qué momento deberán admitir que no queda otra salida que esos nuevos comicios.

El independentismo ya no guarda las formas, ni los expresidentes del Parlament ni los periodistas afines

Sin guardar las formas, --el independentismo ya no las guarda-- el acto contó con el apoyo del republicano Ernest Benach, y de los exdemocristianos –dejaron Unió Democràtica-- Núria de Gispert y Joan Rigol. Fueron presidentes del Parlament, la cámara representativa del conjunto de los catalanes. Tampoco escondieron su apoyo al soberanismo la periodista Mònica Terribas, que conduce el programa más importante de la radio pública, El matí de Catalunya Ràdio, ni el director del digital El Nacional, José Antich, exdirector de La Vanguardia, entregado a la causa.

Todos apoyaron a Forcadell, y defendieron la “soberanía” del Parlament, a pesar de las advertencias del Tribunal Constitucional y de los requerimientos para que la cámara parlamentaria no tome decisiones para las que no tiene competencias.

Rigol consideró que el Gobierno central ha llevado a cabo “una recentralización pura y dura”, y que “prefieren la sumisión de muchos catalanes”. En un tono similar a las reivindicaciones del catalanismo antes de que se recupera la Generalitat, como si no hubiera pasado el tiempo ni se hubiera avanzado lo más mínimo, Rigol insistió: “Nos sentimos herederos de nuestros antecesores y queremos expresar nuestro apoyo a los condenados por el 9N y a la mesa de la cámara. Exigimos sentarnos en la mesa para realizar el referéndum”, clamó.

Forcadell, agradecida por el apoyo, fue más allá. “Hay un ataque a los fundamentos de la democracia y a la separación de poderes”. Mientras que Núria de Gispert leyó el manifiesto de apoyo a Forcadell y señaló: “Las instituciones catalanas vienen de lejos y el Parlament es su digno heredero. Desde las asambleas de Pau i Treva hasta la actual Generalitat, el pueblo, cuando ha tenido la libertad para hacerlo, se ha dotado de instrumentos de autogobierno”.

Forcadell asegura que "hay un ataque a los fundamentos de la democracia"

La consigna fue clara. Todos a una para celebrar el referéndum. Sin fisuras. Sin luchas internas. Pero, ¿qué es lo que ocurre?

Aunque el movimiento independentista pueda seguir adelante, por otros derroteros, con otros instrumentos, los actuales están en otro asunto.

El Pdecat y ERC, que conforman Junts pel Sí, reabren y cierran, cierran en falso y reabren la batalla que les llevará a las elecciones autonómicas.

Este viernes el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont y el vicepresidente Oriol Junqueras ofrecerán un documento por el cual se comprometen a realizar el referéndum. Se trata de una solución, momentánea, tras el caso Bonvehí, sobre sus conversaciones en las que daba cuenta de un posible plan B con un candidato “autonómico”.

Pese a la supuesta unidad, el Pdecat y ERC se miran para saber quién rectifica antes

Pero la desconfianza mutua es enorme. Tras las palabras de Junqueras, según las cuales no descartaba proclamar la independencia en el Parlament si el Gobierno central bloquea por completo la celebración del referéndum, la llamada DUI –declaración unitaria de independencia-- el Pdecat lo aprovechaba este miércoles para pedir un compromiso total con el referéndum e ir “paso a paso”, en palabras del propio Bonvehí. Mientras, el portavoz del Pdecat en el Congreso, Carles Campuzano, recordaba que Junqueras “tiene el encargo” de Puigdemont de impulsar el referéndum.

Es decir, ¿a qué juegan? ¿A ver quién rectifica antes?

La guerra abierta la ha asumido el presidente de la ANC, Jordi Sànchez, que anunció que la posibilidad de la DUI se recogerá en la asamblea de la entidad y que se votará el próximo 29 de abril. Sin embargo, y pese a calificar de “sentido común” las palabras de Junqueras, Sànchez lo vio “poco probable”.

En cualquier caso, esas mismas entidades, como la ANC u Òmnium Cultural, reclaman que el Govern se ponga ya manos a la obra para organizar el referéndum. Y, por ahora, --aunque pueda ser un plan secreto-- nada se sabe de esa planificación.

La batalla electoral se acerca. Pero tampoco nadie, por ahora, sabe cómo justificar que se recurrirá a unos nuevos comicios...autonómicos.