Ofensiva de Trump en Irán: impulso para Iberdrola, Naturgy y Repsol y penalización para Endesa

Las grandes energéticas españolas, bien posicionadas ante el shock energético global por el conflicto en Oriente Próximo

Repsol, Iberdrola y Endesa han vendido parte de proyectos eólicos y solares a grandes fondos manteniendo el control de los activos

Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, José Bogas, CEO de Endesa hasta el próximo 28 de abril y Josu Jon Imaz, CEO de Repsol

La ofensiva de Estados Unidos en Irán ha desatado un shock energético global disparando los precios del gas y del petróleo. Un conflicto bélico en Oriente Próximo que, pese a los ultimátums de Trump, no parece tener un fin a corto plazo y por el que la mayoría de las grandes energéticas españolas pueden verse beneficiadas, según los analistas.

La guerra iniciada por el Gobierno de Donald Trump e Israel contra Irán está tambaleando los cimientos de la economía global y el sector energético europeo ha entrado en una nueva fase de volatilidad estructural tras verse alteradas drásticamente las previsiones de suministro.

Lo que a principios de año se perfilaba como un escenario de exceso de oferta de Gas Natural Licuado (GNL) y presión a la baja en los precios, se ha transformado en un entorno de «precios altos sostenidos» que favorece a las grandes eléctricas con activos de generación de bajo coste.

Iberdrola es una de las grandes beneficiadas en el actual escenario por diferentes motivos. Por un lado, cuenta con un exceso de producción hidroeléctrica debido al inicio de año especialmente lluvioso, concretamente con más de 4 teravatios hora (TWh) adicionales, según un reciente informe de JP Morgan.

Este volumen de energía no está sujeto a ningún contrato, por lo que la energética que preside Ignacio Sánchez Galán puede venderlos a precios al contado que marque el mercado y que han subido de media unos 15 euros/MWh debido al conflicto.

Los analistas destacan también que el incremento de la volatilidad y la incertidumbre provocados por la guerra en Irán «debería suponer una amenaza competitiva menos agresiva a corto plazo por parte de comercializadoras alternativas».

Es decir, Iberdrola estará menos presionada en el segmento comercial por los sobrecostes que las comercializadoras independientes que venían ganando terreno en los últimos años pueden afrontar a raíz de la guerra.

Destaca también la suspensión del impuesto a la generación eléctrica del 7% impulsada por el Gobierno como una de las medidas clave para hacer frente a la crisis energética por el conflicto. Esta medida «impulsa un aumento del margen en sus contratos minoristas a precio fijo«, según JP Morgan.

Naturgy y Repsol, a lomos del gas y el petróleo

Naturgy es otra de las energéticas españolas que en tiempos de guerra y encarecimiento del gas, materia prima fundamental para producir electricidad, está bien posicionada para sacar provecho económico.

Los expertos destacan que las empresas con gestión energética y contratos de GNL indexados a precios estadounidenses (como el Henry Hub) están capturando márgenes extraordinarios, ya que el gas norteamericano se mantiene ajeno al conflicto de Oriente Medio.

Por tanto, la gasista que preside Francisco Reynés podría ser una de estas empresas y vender volúmenes de gas no contratados a los elevados precios europeos actuales, beneficiándose de la «escasez de suministro y las tarifas más altas» que imperan en el mercado global, según indica el informe.

Por su parte, Repsol es otra de las empresas españolas que más se está beneficiando en bolsa de las subidas del petróleo. Con el barril de Brent, de referencia europea, en el entorno de los 110 dólares, la petrolera que lidera Josu Jon Imaz lleva un inicio de año especialmente provechoso.

Desde que iniciara la guerra, Repsol se anota una revalorización del 26%, siendo una de las líderes del Ibex 35 en 2026. Cuánto mayor sea el precio del barril, mayores son los márgenes que la compañía puede sacar al refino.

Cabe destacar la rebaja del IVA del 10% a los carburantes impulsada por el Gobierno como parte de su plan de contingencia para hacer frente a las rápidas subidas de precios que se produjeron tras el ataque a Irán y que no han vuelto a la normalidad desde entonces.

Asimismo, el informe de JP Morgan subraya dos puntos críticos que tienen que ver indirectamente con el futuro de Repsol, como la seguridad del suministro y el papel del hidrógeno verde, tecnología alternativa por la que la compañía ha apostado para los próximos años.

En esta línea, el banco norteamericano señala que el hidrógeno verde jugará un papel fundamental en la descarbonización de industrias pesadas como el refino de petróleo, reduciendo el riesgo de activos varados en un mundo de materias primas cada vez más caras y volátiles.

Endesa, penalizada por sus contratos a precio fijo

Para Endesa, el impacto de la guerra es agridulce y, aunque también se beneficia como Iberdrola del contexto de menor presión comercial, así como de su elevada generación hidroeléctrica, hay otros factores que diluyen esta ventaja.

Los analistas ponen el foco en la gran base de clientes a precio fijo que posee Endesa, suponiendo esta situación un lastre operativo en el contexto actual.

Al tener una posición «larga» en clientes, Endesa debe comprar energía en un mercado mayorista encarecido por el gas para cumplir con sus contratos minoristas, lo que, según JP Morgan, «anula de forma efectiva los beneficios de su cartera de generación hidroeléctrica».

En cualquier caso, la situación se da en un escenario de encarecimiento de precios sostenido, ya que España es una de las excepciones europeas gracias a la alta penetración de energías renovables que han evitado aumentos significativos en el pool eléctrico e incluso ha protagonizado días de hundimiento de precios.

En definitiva, el conflicto en Irán ha inyectado un «efecto halo» defensivo en el sector Mientras que las renovables y la hidroeléctrica se consolidan como las ganadoras estructurales por su inmunidad a los bandazos del gas, la gestión de la cartera de clientes y la flexibilidad en el suministro de gas marcarán la diferencia entre el éxito y el estancamiento en este nuevo escenario bélico.

Bruselas estudia un nuevo impuesto a las energéticas

Con este escenario, un nuevo impuesto a los beneficios extraordinarios sobrevuela de nuevo a las grandes compañías del sector energético español. Esta vez, la iniciativa no corre únicamente a cargo del Gobierno de España, sino que parte de un acuerdo conjunto con Italia, Alemania, Portugal y Austria.

Aunque de momento es una petición a Bruselas para que diseñe un gravamen específico y temporal en el contexto bélico actual, tal y como hiciera el Gobierno de Pedro Sánchez con la guerra de Ucrania, la medida no ha caído bien recibida.

Desde la patronal de energías eólica AEE, de la que forman parte Endesa, Iberdrola, Naturgy, Moeve o Repsol, ya ha manifestado públicamente que un nuevo impuesto «crea inseguridad jurídica y ahuyenta los inversores, justo en el momento en el que más necesario es apostar por tecnologías como la eólica, como sustitutiva de la energía fósil importada».

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