Giro radical en el cierre de El Retiro: el Ayuntamiento de Madrid revisa los protocolos
La alerta roja se activa cuando las previsiones superan los umbrales de seguridad
Archivo – Madrid.
El Ayuntamiento de Madrid ha anunciado que flexibilizará los protocolos de cierre de El Retiro y los parques históricos de la ciudad ante rachas de viento. De este modo el ejecutivo pone fin a uno de los debates más recurrentes de la política municipal en los últimos dos años.
La medida, que supone una revisión del sistema vigente desde 2019, responde a una crítica que vecinos, grupos de oposición y expertos venían sosteniendo desde hace tiempo.
El protocolo actual es excesivamente rígido y toma como referencia casi exclusiva las condiciones del parque del Buen Retiro para activar o desactivar el cierre de otros nueve espacios verdes con características físicas, botánicas y de afluencia muy distintas entre sí.
El Ayuntamiento estudia adaptar el protocolo de cierre a las características específicas de cada parque histórico, ya que el actual sistema toma como referencia principal las condiciones del Retiro.
El cambio implica que, en el futuro, un episodio de viento que obligue a cerrar los Jardines del Buen Retiro no tendrá que derivar necesariamente en el cierre simultáneo de espacios como el Jardín del Capricho de la Alameda de Osuna, el Parque Juan Carlos I o la Quinta de los Molinos, cuya distribución del arbolado, topografía y exposición al viento pueden diferir sustancialmente.
Niveles de alerta
El sistema municipal establece cuatro niveles de alerta —verde, amarillo, naranja y rojo— en función de las previsiones meteorológicas y de variables como la velocidad del viento, la humedad del suelo o la temperatura.
La alerta roja se activa cuando las previsiones superan los umbrales de seguridad, por rachas de viento que pueden superar los 65 km/h combinadas con la humedad del suelo.
A diferencia de la alerta naranja, que solo restringe zonas infantiles o de recreo, la alerta roja implica el desalojo inmediato y el cierre total de los recintos.
Según los datos municipales, los momentos de mayor riesgo por caída de ramas coinciden con episodios breves pero intensos de calor y viento, y ese margen mínimo —apenas el 1% del tiempo— concentra el 80% de los desplomes.
Entre 2023 y mayo de 2025 se registraron 652 incidencias, y más de la mitad ocurrieron bajo alertas naranja o roja, que representan solo el 7,3% del tiempo.
Un protocolo nacido de tragedias
Para entender la magnitud del cambio que se anuncia, hay que remontarse al origen del sistema actual. El Protocolo de gestión de incidencias y actuación ante la previsión de situaciones meteorológicas excepcionalmente adversas nació de dos tragedias.
En 2018 un pino se desplomó sobre un niño de cuatro años en El Retiro durante un vendaval, cuando el cierre del parque se había ordenado minutos antes pero la zona seguía abierta.
Cuatro años antes, en 2014, un militar de 38 años murió al caerle una rama de gran tamaño, y ese mismo septiembre un hombre de 72 años fue aplastado por otra rama en Vallecas. Estas muertes motivaron que el Ayuntamiento adoptase en 2019 un protocolo con un semáforo de cuatro niveles.