Cristina Torres-Quevedo (Unef): «La transición energética es una cuestión de política de defensa»
Cristina Torres-Quevedo, directora de regulación y financiera de Unef durante el I Foro de la Energía de Economía Digital
La directora de Regulación y Finanzas de Unef, Cristina Torres-Quevedo, considera que la transición energética ha adquirido una dimensión estratégica que trasciende la lucha contra el cambio climático. Durante su intervención en el I Foro de la Energía de Economía Digital, la representante del sector fotovoltaico defendió que el desarrollo de las energías renovables se ha convertido en un elemento clave para reforzar la seguridad nacional, reducir la dependencia energética y mejorar la competitividad de la industria española.
«La transición energética ya no es solo un problema de cambio climático, es un problema de política de defensa», afirmó Torres-Quevedo, quien sostuvo que las recientes crisis geopolíticas han cambiado la forma de entender la política energética.
«Lo que está habiendo es un cambio hacia una ‘tecnoestrategia’ más que una geoestrategia», añadió, al destacar que España dispone de recursos naturales y capacidad tecnológica suficientes para garantizar buena parte de su suministro eléctrico mediante la energía solar y eólica.
Citando datos de SolarPower Europe, señaló que, durante la reciente crisis del estrecho de Ormuz, si no hubiera habido generación solar el coste de importación de los combustibles fósiles se hubiera disparado por encima del 30%.
Un incremento que, a su juicio, habría supuesto un importante impacto para la competitividad empresarial. «No todas las industrias pueden asumir un 32% más de costes en su cuenta de resultados», advirtió.
Torres-Quevedo defendió que esta ventaja competitiva sitúa a España en una posición privilegiada para atraer nuevas inversiones industriales.
«Tenemos sol, tenemos territorio y tenemos un momento único en la historia de España para atraer industria gracias a unos precios baratos», aseguró.
En este sentido, recordó que el precio de la electricidad para la industria española se sitúa alrededor de un 40% por debajo del registrado en Italia, una diferencia que consideró determinante para la localización de nuevas fábricas.
Unef alerta del desequilibrio entre oferta y demanda eléctrica
Sin embargo, advirtió de que el éxito alcanzado por las energías renovables también está planteando nuevos desafíos para el funcionamiento del sistema eléctrico.
En particular, alertó del creciente desequilibrio entre el fuerte aumento de la oferta renovable y el menor crecimiento de la demanda.
Durante el primer trimestre de 2026 se registraron 397 horas con precios negativos en el mercado eléctrico, frente a las apenas 48 del mismo periodo del año anterior.

Para la portavoz de Unef, esta evolución refleja que «la oferta de generación solar y renovable ha crecido a un ritmo mucho más rápido de lo que está creciendo la demanda».
No obstante, insistió en que este fenómeno debe interpretarse como un problema coyuntural y no como una señal de exceso estructural de renovables.
«El sistema eléctrico tiene un buen mix; ahora hay que descarbonizar otros vectores de la energía», explicó. A su juicio, la electrificación de la industria, el transporte y otros consumos finales todavía avanza demasiado despacio respecto al ritmo de crecimiento de la generación limpia.
El impacto de los precios negativos
La directora de Regulación y Finanzas de Unef también mostró su preocupación por el impacto que este contexto está teniendo sobre parte de los promotores fotovoltaicos.
«Una parte del sector, alrededor de un 15%, tiene un problema coyuntural de precios cero», afirmó, especialmente aquellos proyectos que no cuentan con contratos de compraventa de electricidad (PPA) que estabilicen sus ingresos.
En paralelo, cuestionó que el actual mercado marginalista responda adecuadamente a la realidad tecnológica del sistema. «Estamos jugando en un mercado histórico que fija precios en función de costes variables que nuestra tecnología no tiene», señaló, en referencia a la energía solar, cuyos costes de operación son prácticamente nulos.
Buena parte de su intervención se centró también en el almacenamiento, al que calificó como una de las principales asignaturas pendientes de la transición energética. «El almacenamiento va tarde», sentenció.
Aunque reconoció los avances regulatorios iniciados durante el último año, consideró imprescindible acelerar el desarrollo de estas instalaciones mediante conexiones flexibles, una regulación más sencilla y mayores posibilidades de hibridación con plantas renovables.
«Ya no es poner una planta y conectarla», explicó. «Ahora necesitas saber en qué mercado puedes operar, cuándo hacerlo y qué servicios puedes prestar».
En su opinión, el sector está entrando en una nueva etapa en la que la flexibilidad, el almacenamiento y la gestión inteligente de la energía serán tan importantes como la propia generación.
Como mensaje final, Torres-Quevedo pidió actuar con rapidez para que España no desaproveche la ventaja competitiva que ha construido en los últimos años.
«Que no perdamos la oportunidad país de atraer industria y generar empleo», reclamó. Para ello, defendió acelerar el desarrollo del almacenamiento, facilitar las conexiones flexibles, impulsar la demanda eléctrica y dotar al sector de la seguridad regulatoria necesaria para mantener el ritmo inversor y consolidar el liderazgo renovable español.