Maersk interrumpe sus trenes en el Puerto de Barcelona por el cambio de software de Castellbisbal
La interrupción total de las operaciones ferroviarias, tanto en ancho ibérico como internacional, se extenderá del 2 al 8 de agosto
Instalaciones de Maersk en el Puerto de Barcelona. Imagen: APM Terminals
La naviera danesa Maersk ha anunciado la suspensión temporal de sus servicios ferroviarios de exportación e importación desde y hacia el Puerto de Barcelona.
Esta interrupción operativa, que afectará de manera directa al nudo de mercancías Barcelona-Can Tunis, se ha producido debido a la implementación de un nuevo sistema informático en la terminal ferroviaria de Castellbisbal.
El cierre de las instalaciones operará desde el 2 de agosto hasta el 8 de agosto, ambos inclusive, y bloqueará la circulación de los convoyes tanto en las vías de ancho ibérico como en las de ancho internacional.
Ante la paralización total de la vía férrea durante esa semana, la compañía ha habilitado diferentes soluciones alternativas para tratar de mantener la continuidad del servicio a sus clientes. Para los tráficos afectados, Maersk ha propuesto la opción de realizar el transporte directo por carretera desde Barcelona, con unas tarifas que ya se encuentran publicadas en su página web oficial.
Como segunda vía, la multinacional ha ofrecido la posibilidad de desviar las mercancías utilizando la ruta del nodo de Tarragona. Esta última alternativa logística conlleva la aplicación de una serie de recargos económicos que varían en función del destino final de la carga.
En concreto, para los servicios con conexión en Bilbao y en Pamplona, el desvío por Tarragona supone la asunción de un complemento de 250 euros por parte del cliente.
Por su parte, la alternativa planteada por Maersk para el servicio ferroviario de Zaragoza contempla un sobrecoste ligeramente inferior, fijado en 200 euros.

La empresa ha especificado en su comunicado que el aforo para el uso de estas rutas alternativas es limitado y que la capacidad se asignará a medida que se vayan recibiendo las correspondientes confirmaciones.
Segundo percance en el año
Este bloqueo operativo por causas informáticas supone el segundo gran contratiempo logístico que afecta a la red de transporte de mercancías en Cataluña en lo que va de año. El pasado mes de marzo, el gestor de la infraestructura ferroviaria, Adif, provocó la alteración de las conexiones internacionales al ejecutar el cierre total y de urgencia del túnel de Rubí, también ubicado en la provincia de Barcelona.
Aquella medida se tomó después de que los más de 30 sensores de monitorización continua detectaran un agravamiento en las deformaciones estructurales del túnel, lo que hizo inviable mantener las aperturas parciales que convivían con las obras desde febrero.
Ese primer corte, con una duración estimada de 7 semanas para ejecutar la fase principal de estabilización, obligó a Maersk a suspender temporalmente sus servicios ferroviarios desde Cataluña hacia las ciudades francesas de Toulouse y Lyon.
Durante la crisis logística, Adif planteó un plan alternativo de desvíos en ancho ibérico por Sant Vicenç de Calders y la línea de Lleida. Sin embargo, la naviera descartó el plan B gubernamental al asegurar que dicho recorrido tardaba tres veces más en completarse y contaba con restricciones severas de carga, afirmando que no existían opciones operativas reales de manera inmediata.
Penalización al tercer mayor puerto de España
Ambos incidentes castigan severamente la operativa del Puerto de Barcelona, un recinto estratégico que despacha anualmente más de 220.000 contenedores y 295.000 automóviles por ferrocarril.
Además, el cierre de marzo en Maersk evidenció la fragilidad de las conexiones hacia Europa, amenazando también a los puertos de Valencia y Algeciras, que no tienen conexión directa con esta ruta y llevan años buscando vías para trasladar sus mercancías hacia el país galo.
Esta desconexión temporal chocó frontalmente con el discurso mantenido por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Apenas unos días antes del cierre en Rubí, el ministro Óscar Puente había anunciado en Valencia un plan de inversión de más de 7.000 millones de euros hasta 2029 para el sistema portuario, destacando el avance del Corredor Mediterráneo.