De Gran Vía a Telxius: Javier de Paz hace caja en Telefónica con la vista puesta en la deuda
La teleco espera seguir generando ingresos con la venta de Distrito C y la filial de cables submarinos
Telefónica. Javier de Paz.
Telefónica ha comenzado hacer caja con algunos de sus activos más valiosos. La venta de su histórica sede de Gran Vía 28 es el último movimiento de una estrategia más amplia con la que la compañía busca sacar partido a su cartera de infraestructuras e inmuebles mientras avanza en su objetivo de reducir deuda. En el centro de buena parte de estas operaciones se encuentra un nombre histórico en la estructura de la teleco, Javier de Paz.
La compañía cerró esta semana la venta del edificio que ha sido su gran emblema corporativo durante casi un siglo. General de Galerías Comerciales, sociedad controlada por el empresario Tomás Olivo, conocido como el ‘rey de los centros comerciales’, se ha hecho con el inmueble por menos de 200 millones de euros.
Telefónica mantendrá, eso sí, parte de su actividad en el edificio mediante el alquiler de cinco plantas durante al menos tres años. Espacio Movistar y la Fundación Telefónica continuarán también en el inmueble.
La operación se integra en el plan de gestión activa y optimización de la cartera inmobiliaria del grupo. Telefónica había puesto el edificio en el mercado a finales de 2025 con el asesoramiento de Rothschild y llegó a manejar unas expectativas de valoración superiores a las finalmente obtenidas.
Las restricciones urbanísticas y la protección patrimonial del inmueble complicaron su comercialización, ya que limitan las posibilidades de transformación para el comprador.
Gran Vía, sin embargo, es sólo una de las piezas del patrimonio inmobiliario que Telefónica lleva tiempo intentando monetizar. La compañía también ha estudiado desprenderse de Distrito C, su gran complejo corporativo de Las Tablas, en Madrid.
Meses atrás se hablaba del objetivo de obtener entre 800 y 900 millones de euros por la operación, con la intención es continuar ocupando las instalaciones mediante un contrato de alquiler a largo plazo.
La fórmula permitiría a Telefónica transformar un activo inmobiliario en efectivo sin abandonar una ubicación estratégica. En lugar de mantener inmovilizados cientos de millones de euros en un inmueble, la compañía podría recibir el importe de la venta y continuar utilizando las instalaciones pagando una renta.
Pero, por el momento, la compañía únicamente ha decidido poner en alquiler más de 40.000 metros cuadrados de esta sede central para empresas externas. Un espacio cada vez más infrautilizado por las reducciones de plantilla.
En cualquier caso, estos movimientos son fundamentales para una empresa que ha situado la disciplina financiera y la reducción del endeudamiento entre las prioridades de su nueva etapa.
El papel de Javier de Paz en Telefónica
El histórico directivo abandonó el consejo de administración de Telefónica el 22 de octubre de 2025 después de 18 años en el máximo órgano de gobierno. La compañía que preside Marc Murtra explicó que fue una salida voluntaria, si bien a cambio se le otorgaron una serie de cargos y funciones dentro del grupo de especial relevancia.
De Paz dejó el consejo para convertirse en director adjunto al presidente, Marc Murtra, y asumir la responsabilidad ejecutiva sobre Infraestructuras, Activos Inmobiliarios y Responsabilidad Social Corporativa.
El movimiento se interpretó como un equilibrio de poderes en la compañía, dando de Paz un paso atrás en el máximo órgano de decisión de Telefónica y un paso adelante en cuanto a sus funciones ejecutivas en el grupo.
Casi diez meses después, su nuevo perímetro de responsabilidades adquiere una dimensión diferente. El directivo tiene bajo su supervisión precisamente algunas de las áreas en las que Telefónica está buscando generar valor y liberar capital, además de pilotar desde marzo de 2025 el rumbo de la televisión Movistar +.
La venta de Telxius
La inmobiliaria no es, además, la única pata de este proceso. De Paz también asumió la presidencia de Telxius, la compañía de cables submarinos participada por Telefónica y Pontegadea, el vehículo inversor de Amancio Ortega. Telefónica controla el 70% del capital y el empresario gallego mantiene el 30% restante.
Su llegada a la presidencia coincidió con una profunda remodelación de la cúpula de la filial. Mario Martín, hasta entonces consejero delegado de Telxius, salió de la compañía para ponerse al frente de la nueva estructura de Telefónica en Reino Unido.
Antonio Ledesma, hasta entonces director financiero, asumió posteriormente el puesto de CEO, tal y como adelantó ECONOMÍA DIGITAL en exclusiva. La compañía completó después la reorganización con el fichaje de Manuel Martínez García como nuevo director financiero, procedente de Aedas Homes, adelantado también por este medio.
Tras poblar la alta dirección de perfiles financieros en una de sus filiales más estratégicas y en un contexto actual marcado por la importancia de los datos, las conexiones y la inteligencia artificial, Telefónica la puso a la venta.
La teleco y Pontegadea han contratado a JPMorgan y Guggenheim para buscar comprador para el 100% de la compañía. El precio que manejan los accionistas ronda los 1.200 millones de euros.
La operación supone poner en valor una compañía que cuenta con una extensa red internacional de cables submarinos y que en 2025 firmó contratos por más de 600 millones de dólares.
Telxius mantiene además un negocio con elevada rentabilidad. La compañía cerró 2025 con un margen abitda ajustado superior al 45%, aunque el beneficio neto descendió hasta los 57 millones de euros, frente a los 61,9 millones del ejercicio anterior.
El tráfico de datos transportado por sus cables creció un 13% y la compañía continúa participando en nuevos proyectos junto a grandes tecnológicas como Google. La venta permitiría a Telefónica transformar una participación en una infraestructura madura en una inyección de efectivo.
Reducir la deuda, uno de los retos de Telefónica
Gran Vía, Distrito C y Telxius responden así a una misma lógica pese a las diferencias entre los activos. Telefónica busca reducir el capital que tiene inmovilizado en negocios que considera monetizables y obtener recursos para reforzar su balance.
El objetivo cobra especial relevancia después de que el nuevo equipo directivo haya colocado la reducción de deuda entre las prioridades de su plan estratégico. De hecho, en la primera mitad de 2026 ha reducido la deuda financiera neta un 8,4%, hasta los 25.278 millones de euros, y su ratio de endeudamiento ha bajado hasta las 2,68 veces.
Con todo y, pese a las controversias por su papel dentro del grupo con los recientes cambios, De Paz se ha convertido durante estos meses en una de las figuras encargadas de ejecutar esa transformación que ha ideado el equipo de Murtra desde su llegada a la presidencia en enero de 2025.