Telefónica mantiene su histórico espacio en Gran Vía pese al cambio de propietario
El acuerdo permitirá a la teleco mantener durante tres años su tienda y la Fundación telefónica en el edificio
Edificio Telefónica
Telefónica ya no es la propietaria del mítico edificio que reza su nombre en el número 28 de la madrileña calle de Gran Vía, aunque esto no significa que la teleco vaya a abandonar el inmueble necesariamente.
La operadora ha cerrado la venta del edificio al empresario murciano Tomás Olivo por unos 200 millones de euros, y con la venta, ha pactado continuar como inquilina de cinco de las 13 plantas durante tres años, según ha adelantado Cinco Días.
Concretamente, el acuerdo permitirá a la compañía mantener en el antiguo “Edificio Telefónica” dos de sus instalaciones más reconocibles: Espacio Movistar y la Fundación Telefónica. Así, Telefónica continuará su actividad en el inmueble, con el que lleva vinculado desde 1929.
La operación de venta se formalizó esta misma semana, el 1 de septiembre, pasando a manos del magnate inmobiliario, Tomás Olivo. La venta se cerró por una cantidad cercana a los 200 millones de euros.
La intención de venta por parte de la operadora se remonta al año pasado, cuando a finales de 2025, Telefónica pretendía desinvertir el inmueble por un valor de 300 millones de euros. Para ello, recurrió a Rothschild, encargado de buscar compradores entre fondos de inversión y grandes patrimonios cercanos al sector inmobiliario.

Encontrar un comprador idóneo no era tarea sencilla debido a las características del propio edificio. Este cuenta con el Nivel de Protección 1 en Grado Singular, la máxima categoría del Catálogo de Edificios Protegidos de Madrid, una condición que limita los usos y modificaciones sobre el inmueble.
A ello se suma que el suelo sobre el que se levanta la histórica sede cuenta con una calificación dotacional que restringe su uso, vinculado hasta ahora a las telecomunicaciones y espacios culturales.
Telefónica mantiene su escaparate en Gran Vía
El acuerdo de telefónica como inquilina durante los tres próximos años significa la permanencia de uno de los mayores escaparates de la compañía, renovado y reinaugurado en septiembre de 2024. Allí se encuentra la mayor tienda de Movistar en España, además de distintos espacios destinados a entretenimiento y cultura, conectados con la Fundación Telefónica.
Si bien es cierto que la sede central de Telefónica fue trasladada en 2006 a Las Tablas, en Madrid, Gran Vía 28 siempre ha sido la insignia más representativa de la identidad histórica de la compañía de Marc Murtra.
El edificio fue construido entre 1926 y 1929 por el arquitecto Ignacio de Cárdenas, por encargo de la entonces accionista estadounidense ITT. Con sus 90 metros de altura, se convirtió en uno de los grandes emblemas arquitectónicos de la Gran Vía y en el primer rascacielos moderno de Madrid.

La nueva etapa del Edificio telefónica
Para Tomás Olivo, la compra encaja en la estrategia expansiva que desarrolla a través de General de Galerías Comerciales. El empresario, que ocupa la sexta posición entre las mayores fortunas de España según Forbes, cuenta con un patrimonio estimado de 4.600 millones de euros.
De hecho, GGC controla y gestiona centros de grandes dimensiones como los centros comerciales ubicados en La Cañada de Marbella, Nevada Shopping en Granada, o El Mirador Shopping en Las Palmas de Gran Canaria.
A finales de junio, Olivo ya había avanzado en junta de accionistas de GGC que la compañía tenía prevista la inversión de 1.500 millones de euros para la expansión de su negocio y la compra de Gran Vía 28.
Ahora está por ver en qué se convierte el antiguo edificio Telefónica, aunque este no acabará de desprenderse de su propietario original. Durante los próximos tres años está garantizada la presencia de su tienda y de la Fundación Telefónica.