Deutsche Bank evita un juicio de 152 millones por el escándalo de Monte dei Paschi
El banco alemán llega a un acuerdo con el exdirectivo Schiraldi a tres días del juicio, en el que reclamaba 152 millones de euros por perjuicios profesionales
Fachada con logo de Deutsche Bank. EFE
Deutsche Bank ha apurado casi al límite su margen antes de llegar a los tribunales por la denuncia de 152 millones de euros presentada por uno de sus antiguos directivos, Dario Schiraldi.
Las partes han alcanzado un acuerdo extrajudicial que pone fin a la demanda tres días antes de que empezara la vista oral, programada para este jueves ante el Tribunal Regional de Fráncfort, según informan medios alemanes.
Aunque el montante del acuerdo no se ha hecho público, la entidad ha asegurado que este tendrá un impacto reducido en las cuentas del tercer trimestre fiscal de 2026.
El origen de la disputa está en unas operaciones con derivados que Deutsche Bank realizó en 2008 con Monte dei Paschi di Siena y una filial del banco italiano en plena crisis financiera. Las operaciones permitieron a MPS obtener financiación y terminaron siendo investigadas por las autoridades italianas por la forma en que se habían estructurado y contabilizado.

Uno de los elementos centrales del caso fue precisamente cómo se registraron esas operaciones. Según documentos revisados por Reuters, Deutsche Bank pudo contabilizarlas como préstamos en lugar de derivados, una clasificación que reducía el capital que la entidad alemana tenía que mantener para cubrir los riesgos asociados a esas operaciones y que, por tanto, las hacía más rentables.
Años después, el asunto terminó en un proceso penal abierto en Italia. En 2019, cinco antiguos empleados de Deutsche Bank y otro trabajador que todavía permanecía en la entidad fueron condenados por complicidad en falsedad contable en concurrencia con manipulación de mercado en relación con las operaciones con Monte dei Paschi. Todos ellos fueron posteriormente absueltos en apelación en 2022.
Volviendo al presente, Schiraldi, que formaba parte del equipo de Deutsche Bank que intervino en aquellas operaciones, ahora sostiene que el banco acabó conviertiéndole en chivo expiatorio a él y a sus compañeros de unas decisiones que, según su versión, habían contado con el conocimiento y la aprobación de la dirección.
En 2013 el caso volvió a cobrar fuerza, cuando Deutsche Bank abrió una investigación para estudiar los hechos. Christian Sewing, el ahora consejero delegado del banco fue entonces el responsable de la auditoría.
La investigación terminó señalando al denominado Deal Team, del que formaba parte Schiraldi, por una supuesta divulgación insuficiente y selectiva de información sobre las operaciones. En 2014, Deutsche Bank trasladó sus conclusiones al Banco de Italia y atribuyó al equipo deficiencias en la información facilitada sobre los contratos.
En la demanda como resultado de los hechos, los abogados de Schiraldi señalaron que dicha auditoría ya comenzó con un resultado predeterminado independientemente de las investigaciones, ya que, según trasladaban, solo se tuvo en cuenta una versión.
Una versión que la entidad alemana niega radicalmente, al tiempo que defiende la pulcritud del proceso. Ninguna fuente pudo nunca acreditar mala praxis durante la investigación.
Sin embargo, aunque nunca se probó, siempre ha sido el elemento de presión, y el motivo por el que el exdelegado exigió 152 millones de euros a la compañía de la que un día llegó a formar parte.
Una década después
En 2022, finalmente, él y los demás compañeros que fueron condenados en primera instancia fueron absueltos, aunque Schiraldi se mantuvo en el daño profesional y reputacional que todo el proceso le había causado.
Ahora, el acuerdo con Schiraldi permite a Deutsche Bank cerrar uno de los frentes judiciales abiertos por aquellas operaciones, pero no pone punto final al conflicto. El banco todavía afronta cuatro demandas en Londres presentadas por antiguos empleados, con un importe conjunto superior a 600 millones de libras, unos 700 millones de euros.
La entidad ya había alcanzado en febrero otro acuerdo extrajudicial con Michele Foresti, uno de los antiguos empleados relacionados con el caso. Con todo, Deutsche Bank mantiene que todas estas reclamaciones carecen de fundamento y que las pérdidas que se le reclaman son «exageradas e irreales».