La lupa del BCE encauza la sucesión presidencial de Unicaja hacia los consejeros independientes
El núcleo duro descarta un perfil dominical para evitar tensiones regulatorias y evalúa el relevo interno o un fichaje externo tras la salida de José Sevilla
Consejo de administración de Unicaja, en la última junta general de accionistas. Imagen: Unicaja
La sucesión presidencial en Unicaja ha quedado encarrilada bajo los parámetros del Banco Central Europeo (BCE), tras la decisión de José Sevilla de no optar a la reelección y cesar oficialmente al término de su mandato en la próxima junta general de accionistas.
De esta manera, la cúpula de la entidad andaluza ha asumido que el futuro relevo institucional deberá recaer obligatoriamente en la cuota de consejeros independientes. Así lo confirman a Economía Digital fuentes cercanas al consejo de administración de Unicaja, que confirman que el escrutinio de Fráncfort impide cualquier tentativa del bloque dominical de ocupar la presidencia no ejecutiva y restringe las opciones a una promoción interna o a la incorporación de un nuevo vocal externo.
La tutela del supervisor europeo responde a la estructura accionarial particular del banco malagueño. Con más del 60% del capital concentrado en manos de 5 accionistas significativos —encabezados por la Fundación Unicaja, que retiene más del 30%—, el BCE exige la figura de un presidente independiente que actúe como árbitro neutral y garantice la protección de los accionistas minoritarios.
Esta intervención no es nueva: el BCE ya actuó durante la guerra interna posterior a la fusión con Liberbank, cuando forzó la retirada de todos los poderes ejecutivos a la presidencia y exigió la incorporación de nuevos vocales independientes para equilibrar el peso del núcleo duro andaluz.
«Lo que dice el supervisor se cumple escrupulosamente», explican fuentes conocedoras de la dinámica del consejo. Y añaden: «Si el BCE determinó que el puesto debía ser ocupado por un independiente, como ocurrió con José Sevilla, la presidencia tendrá que volver a salir de ese bloque».
Los perfiles independientes internos de Unicaja
Este corsé regulatorio sitúa el foco sobre la nómina actual de 6 vocales independientes. Entre los nombres figura Antonio Carrascosa, único vocal masculino de este grupo. Licenciado en Económicas por la Complutense, máster por Harvard y técnico comercial y economista del Estado, Carrascosa cuenta con un currículo público dilatado tras haber sido director general del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), consejero ejecutivo de la Junta Única de Resolución (JUR) en Bruselas y director general de Política Económica del Ministerio de Economía.
Junto a él, Unicaja cuenta con perfiles como el de Rocío Fernández. Esta ejerce actualmente como consejera coordinadora independiente, cargo al que suma una trayectoria de más de tres décadas especializada en normativa contable y mercados de capitales como exsocia de PwC y vocal en los consejos de Cofides y Cirsa.
En el ámbito de la banca privada y las finanzas internacionales destaca Carolina Martínez Caro, ex consejera delegada de Julius Baer en España y Portugal y exdirectiva de Merrill Lynch y Bank of America.
El bloque independiente de Unicaja se completa con Nuria Aliño, especialista en finanzas digitales y transformación procedente de la Corporación Financiera Internacional (IFC) del Banco Mundial; María Luisa Arjonilla, con experiencia directiva en tecnología y operaciones en Banco Santander, Banco Popular y Barclays; e Inés Guzmán, ingeniera informática y exmiembro del comité ejecutivo global de Accenture.
No obstante, las fuentes consultadas no descartan que la entidad opte por sondear el mercado para incorporar a un candidato externo que asuma la presidencia: «El relevo saldrá de los consejeros independientes que están ahora en el consejo o de un nuevo perfil independiente que pueda llegar de fuera».
Una salida adelantada de José Sevilla
Esta delimitación del terreno sucesorio coincide con el análisis interno sobre las causas que han precipitado el cese de José Sevilla en la presidencia de Unicaja tras poco más de 2 años en el cargo. Lejos de tratarse de una renuncia sobrevenida, fuentes del consejo sostienen que el directivo madrileño ha anticipado su marcha al constatar que no reuniría los apoyos necesarios para renovar su mandato en abril.
La pérdida de confianza del núcleo accionarial se ha fundamentado en tres reproches concretos. En primer lugar, se le ha censurado su falta de arraigo institucional en Andalucía: «Se echaba en falta una presencia constante sobre el terreno, en el tejido empresarial y social, en lugar de apariciones puntuales para fotografías de relevancia».
En resumen, señalan las fuentes del consejo, «no se puede ejercer una presidencia representativa a distancia».
El segundo factor han sido las fricciones internas crecientes en la toma de decisiones. Sevilla adoptó una interpretación de su independencia técnica dentro de Unicaja, que terminó chocando con los equilibrios de un consejo donde los dominicales ostentan más del 50% de la representación.
Esta desconexión derivó en el bloqueo institucional de diversas iniciativas del presidente, que «fueron rechazadas explícitamente tanto por los consejeros dominicales como por la mayoría de los independientes».
Por último, se cuestiona el relato que atribuye a la presidencia el saneamiento y la recuperación operativa de Unicaja. Desde el seno del banco insisten en que el rally bursátil, la caída de la morosidad y la formulación del plan estratégico corresponden «en un 99,9% al trabajo del consejero delegado (Isidro Rubiales), a la primera línea ejecutiva y al conjunto de la plantilla».