«España necesita Andalucía»: Feijóo pone a Moreno de ejemplo frente a la «inestabilidad» de Sánchez

El líder popular toma posesión como presidente andaluz en una fastuoso acto en el exterior de San Telmo que ha contado con la presencia de Feijóo, Rajoy y los barones del PP

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En los cuatro años que han pasado desde su primera toma de posesión como presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno ha ganado 32 diputados y también un audaz olfato para exhibir cómo quiere ser percibido por los demás en el estreno de su mayoría absoluta: sosegado en el mensaje, poderoso en la ejecución. Un modelo puesto de ejemplo por Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, frente la «inestabilidad de Pedro Sánchez», que este sábado ha presidido el Comité Federal del PSOE que rubrica los cambios que han trascendido a lo largo de la semana y que buscan taponar una desafección que ya detecta hasta el CIS. «Andalucía ha entendido muy bien la situación política de España«, ha defendido el dirigente gallego.

El retrato del líder moderado, que ensancha la marca del Partido Popular y se envuelve en la bandera blanquiverde sin complejos, presidente de una comunidad «decisiva» -«España necesita Andalucía» ha llegado a decir- lo ha estado pintando a lo largo de la última legislatura hasta hoy. Esta mañana de sábado, la tarea era  ponerle el marco: la imponente fachada barroca del Palacio de San Telmo, sede del Gobierno andaluz, en una ceremonia que, por primera vez en la historia, se ha celebrado a pie de calle, ante unos 600 invitados, decenas de curiosos tras la vallas y con la guinda de la música de los alumnos de la academia de la Fundación Barenboim Said. Sibelius y Turina y los himnos de Andalucía y España en el programa. 

Juanma Moreno, entre Mariano Rajoy y Alberto Núñez Feijóo, en el Palacio de San Telmo. / EFE

En comparación con la primera, celebrada entonces en el Parlamento de Andalucía, sede habitual en estos casos, esta segunda jura del cargo ha evocado a la entronización de Macron en el Elíseo o las fastuosas ceremonias de los presidentes estadounidenses a los pies del Capitolio, que tanto tienen de televisivo pero también de entretenido juego de plumillas para identificar el quién es quién de la mañana. «Mira, mira ha venido Curro Romero… y Laura Sánchez y José Manuel Soto… Manuela va monísima, ¡qué lindos los niños!». 

También han asistido la ex presidenta Susana Díaz, su sucesor como secretario general del PSOE-A, Juan Espadas, y la líder de Vox, Macarena Olona, ubicándose todavía al papel al que le han relegado los andaluces, a diferencia de Inma Nieto y Teresa Rodríguez, que han declinado la invitación a una calurosa mañana de oropeles. El mundo de la empresa, los agentes sociales, el Ejército, la Iglesia, el ex ministro Zoido, alcaldes populares de toda Andalucía y los poderes fácticos de la ciudad, como su alcalde Antonio Muñoz, así como el Gobierno de España, representado en el ministro Luis Planas, que en su intervención ha hablado de «leal cooperación entre administraciones», han asistido a una ceremonia, presidida por primera vez por Jesús Aguirre. Lo visto este sábado no tiene comparación con las anteriores tomas de posesión de presidentes en sus 40 años de autonomía

Manuela Villena, esposa de Juanma Moreno, junto a sus tres hijos. / EFE

Porque han debido pensar en San Telmo que una cosa es ser humilde, virtud que se le subraya al presidente, y otra cosa es soslayar el poder ejecutivo, orgánico y social que esta mayoría absoluta atípica en toda España, salvando el caso gallego, le concede a Moreno a partir de ahora. Sólo así se entiende la elección del sitio y el boato. «Mi presidencia será abierta y accesible, un andaluz cerca de la realidad de Andalucía», leyó en el telepronter a las puertas de un edificio en el que agasajó luego a sus invitados con un desayuno andaluz y un maratón de selfies, como atestiguan las redes sociales a estas horas.

Desde el antiguo palacio de los Montpesier ha construido a lo largo de los tres útimos años, definió, «un nuevo andalucismo». «Tengo ambición de Andalucía, quiero que sea la comunidad más importante de España«, dijo refiriéndose al resto de barones autonómicos que le han acompañado en Sevilla, y ante algunos de los pilares indiscutibles de su carrera política como Javier Arenas, Mariano Rajoy, quien lo designó candidato en 2014, el propio Núñez Feijóo o Elías Bendodo, escudero fiel de su carrera política hasta llegar a San Telmo, que apura sus últimas horas como consejero del Ejecutivo autonómico.

«A los consejeros de mi gobierno, os queda un cuarto de hora», les lanzó, entre veras y bromas en el tono relajado con el que ha hecho fortuna desde su llegada al poder. A Juan Marín, su vicepresidente, le ha dedicado un sincero «suerte» en esta nueva etapa. A su padre, fallecido hace años, le rindió recuerdo con los segundos más emocionados en los que se detuvo a beber agua. «Se alegraría tanto de verme aquí, a mí, nieto de un jornalero». 

También ha estado presente este sábado Soraya Saénz de Santamaría, a la que apoyó hace cuatro años, cuando su cargo en el PP-A estaba prácticamente amortizado, en aquellas primeras primarias del partido tras la moción de censura a Rajoy, que a la postre ganó Pablo Casado, ausente, político que cavó su tumba en el mismo momento en el que retransmitió en directo la pugna con la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. De eso hace cinco meses.

De aquella contienda salió un cadáver político y una certeza: salvo el caso Ayuso, a la que hoy sin protagonismo se le ha visto desubicada, la confrontación, el tono adusto y la excentricidad, no ganan elecciones. No puede decirse que Moreno encaje en esta definición. No al menos en su proyección pública, aún menos hoy en un discurso que ha dejado reflexiones como que «el mundo sería mejor si fuera menos áspero y un poco más andaluz» o que encabezará un Gobierno «sólido», que estará, ha dicho, «abonado al optimismo y la alegría». 

Con un auditorio lleno de corbatas pero con referencias a los jóvenes en nuestro futuro, con breves referencias a la igualdad y a la economía verde, Moreno ha aventurado que aportará «tolerancia, templanza y voluntad de acuerdo» en referencia, acaso, a quienes el pasado 19J confiaron su voto en el PP procediendo de otras tendencias ideológicas. El presidente citó a referentes del exilio republicano como María Zambrano y de la izquierda andaluza como Carlos Cano del que leyó: «Andalucía es un proyecto de vida en el que se puede ser feliz».  

La financiación autonómica para los barones del PP

Una felicidad que puede verse truncada por «un momento histórico inquietante» que acecha la economía de la zona euro a la que «los andaluces no somos inmunes». El acto de hoy ha servido, sobre todo, para que Moreno exhiba que es el barón popular con más peso en el panorama nacional, con legitimidad suficiente para «rechazar privilegios», afirmación ligada a la reivindicación de un reparto justo de la financiación autonómica, tema prioritario en el orden del día de la reunión que mantendrá con el presidente Sánchez en Moncloa el próximo jueves 28. 

Al respecto se han referido, salvando al presidente gallego, Alfonso Rueda, muy institucional en sus palabras, el resto de barones autonómicos que han compartido con la prensa su celebración del éxito de Moreno, todos de manera efusiva excepto Díaz Ayuso que ha resuelto con un escueto «estamos muy contentos» para continuar con una lectura de su mensaje del día contra el Gobierno de Sánchez. Hoy ha calificado al Ejecutivo central de «delirio comunista» y ha criticado el nombramiento de Lilyth Vestrynge como secretaria de Estado de la Agenda 2030. Sobre el reparto autonómico, ha puesto sobre la mesa que Madrid tiene millón de habitantes más y que es necesario «hablar entre todos con absoluta lealtad».

El presidente Moreno con los barones autonómicos de su partido.
El presidente Moreno con los barones autonómicos de su partido.

Para el murciano López Miras, «es urgente que Sánchez reconozca que a los murcianos y andaluces se le están dando menos financiación que al resto de los españoles», una reivindicación que encuentra en Moreno un «aliado leal». Mientras para Fernández Mañueco, la financiación actual «es antigua y mala» pero advierte que «nadie debe perder en esta negociación», que en el caso de Castilla León,  debe tener en cuenta «la población, el envejecimiento, la dispersión y el territorio».

Con el calendario en una mano y las encuestas en otra, Alberto Núñez Feijóo ha puesto a Andalucía de ejemplo de «estabilidad y centralidad» frente a la inestabilidad, a su juicio, del Gobierno central. «Si en España hubiera un Gobierno con mayoría social y parlamentaria no estaríamos en esta situación, con el Gobierno más dividido de la democracia española, el más caro y grande de los 40 años de democracia; el Gobierno con más problemas internos y con sus aliados parlamentarios independentistas y, por si fuera poco, un Gobierno cuyo partido mayoritario está en una crisis» , ha criticado, sobre las últimas decisiones de Pedro Sánchez. Junto a Juanma Moreno, el otro gran protagonista de la jornada. 

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