Moreno depende de Vox y peligra su agenda económica para Andalucía
El partido representado por Manuel Gavira, que en otras regiones ha reclamado áreas como Agricultura o Industria, coincide con el PP en la cuota cero para los autónomos
Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía desde 2019 (dcha.), junto a Manuel Gavira, líder andaluz de Vox, en uno de los debates durante la campaña electoral. Rocío Ruz / Europa Press
El escrutinio de las elecciones de Andalucía ha alejado la mayoría absoluta para Juanma Moreno, quien ha quedado a expensas del apoyo de Vox y Manuel Gavira, su líder en la región, para asegurar la gobernabilidad de la Junta de Andalucía.
Este escenario compromete la hoja de ruta económica de los populares, que deberán conciliar su actual modelo de captación de inversiones con las exigencias estructurales y de recorte radical del gasto público que plantea la formación conservadora.
En el ámbito fiscal y administrativo, ambos partidos comparten el objetivo de reducir la presión tributaria, pero con prioridades contrapuestas. El programa del PP fía su estrategia a nuevas rebajas en el tramo autonómico del IRPF y a la eliminación definitiva de figuras impositivas como el Impuesto sobre el Patrimonio y Sucesiones.
En paralelo, Vox exige priorizar la vivienda mediante rebajas drásticas en el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) y el de Transmisiones Patrimoniales (ITP).
Además, existe un escollo en la gestión del gasto público. Mientras los populares buscan la simplificación de trámites burocráticos para las empresas, la formación de Abascal exige el desmantelamiento de lo que denominan «administración paralela».
Además, marcan como línea roja la supresión de las subvenciones a la patronal y a los sindicatos, una exigencia que dinamita el marco de paz social que el actual Ejecutivo considera indispensable para la estabilidad económica.
Divergencias en materia industrial
La divergencia se acentúa aún más al analizar el modelo industrial y energético. El Gobierno de Moreno proyecta a Andalucía como un polo de atracción para la industria verde, apoyándose en la Unidad Aceleradora de Proyectos para canalizar fondos internacionales hacia macroparques eólicos, plantas fotovoltaicas y proyectos de hidrógeno verde.
Frente a esta visión, el programa de Vox rechaza de plano la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo. Su documento exige paralizar el despliegue de infraestructuras renovables para proteger el suelo agrario, defendiendo en contraposición el mantenimiento de las centrales térmicas y la inversión en reactores nucleares modulares.
A pesar de estas fricciones sectoriales, el apoyo al trabajo autónomo representa un punto de consenso entre ambas agrupaciones, ya que las dos fuerzas proponen en sus programas blindar y extender la «cuota cero» para los nuevos emprendedores.
Ambos coinciden en mantener esta bonificación de forma indefinida mientras los ingresos netos del trabajador no superen el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), lo que facilitará un acuerdo rápido en las políticas destinadas al autoempleo.
Posibles consejerías de Vox
Si se observan los precedentes en otras comunidades autónomas donde Vox se erige como segunda fuerza indispensable para formar gobierno, hay un patrón de exigencias: la formación suele reclamar carteras con peso económico e ideológico.
En regiones como Castilla y León, la Comunidad Valenciana, Aragón o Extremadura, el partido exige de manera sistemática asumir vicepresidencias y consejerías vinculadas a la Agricultura, la Industria, el Empleo o el Desarrollo Rural.
De replicarse este esquema en Andalucía, Vox buscaría el control del sector primario, asumiendo la gestión de las políticas agrarias que conforman uno de los pilares fundamentales del PIB autonómico.
Peor resultado histórico del PSOE
El balance de las urnas ha evidenciado, por otro lado, trayectorias dispares para las principales formaciones políticas. El PP de Juanma Moreno ha vuelto a ganar con amplitud y ha sumado más de 50.000 votos respecto a 2022, pero se ha dejado 1,6 puntos de apoyo y 5 parlamentarios.
Esta caída le ha impedido alcanzar los 55 escaños de la mayoría absoluta, frustrando su objetivo inicial de evitar «el lío» de un pacto de gobierno.
Por su parte, Vox ha sabido rentabilizar su posición. La formación ha crecido un diputado respecto a los comicios anteriores y, con 15 escaños, ha logrado su propósito de convertirse en la fuerza decisiva para la investidura. Sus líderes ya han advertido de que exigirán la aplicación del principio de «prioridad nacional» y no facilitarán su apoyo de forma gratuita.
En el bloque de la izquierda, el PSOE ha ahondado en su suelo electoral. Con María Jesús Montero al frente, los socialistas han firmado su peor resultado histórico al caer a los 28 diputados.
En contraste, Adelante Andalucía ha experimentado un crecimiento espectacular al pasar de 2 a 8 escaños, consumando el ‘sorpasso’ sobre Por Andalucía, coalición que ha retrocedido al quinto puesto, aunque ha logrado retener 5 actas.