Abengoa encara este martes la prueba final de su rescate

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El grupo afronta una junta de accionistas decisiva que deberá ratificar el plan de reestructuración pactado por los acreedores y la completa renovación de su consejo

Economía Digital con información de EFE

Vista aérea de la planta de Abengoa en Sanlúcar La Mayor (Sevilla) / EFE
Vista aérea de la planta de Abengoa en Sanlúcar La Mayor (Sevilla) / EFE

Barcelona, 20 de noviembre de 2016 (20:00 CET)

Después de meses de culebrón, Abengoa se encamina hacia el final de una crisis que ha estado a punto de provocar el mayor concurso de acreedores de la historia de España. El grupo energético celebra este próximo martes en Sevilla la junta de accionistas que habrá de aprobar el acuerdo de reestructuración de la compañía y la renovación de todo el consejo.

La nueva Abengoa, que ha acumulado pérdidas por valor de 5.413 millones de euros en los nueve primeros meses del año, pasará a estar dirigida por Gonzalo Urquijo, presidente de ArcerlorMittal España. En el orden del día de la junta, además de la entrada de Urquijo como consejero ejecutivo, se ha incluido la reducción de consejeros de diez a siete.

El resto de sillas en el consejo de administración estarán ocupadas por Manuel Castro Aladro, José Luis del Valle Doblado, José Wahnon Levy, Ramón Sotomayor Jáuregui, Javier Targhetta Roza y Pilar Cavero Mestre, todos consejeros independientes.

Nuevos propietarios

El otro punto clave es la nueva estructura societaria que saldrá de la junta. Según el plan acordado y ratificado por el juez dos semanas atrás, los actuales accionistas verán diluida su participación al 5%. El 95% restante quedará en manos de los acreedores y financiadores de la deuda del grupo. 

En concreto, los Benjumea y otros apellidos históricos de la compañía mantendrán alrededor de un 1,5% de los títulos.

Inyección de 1.170 millones

Abengoa, que ahora mismo trata de salvar algunos de sus activos clave repartidos por todo el mundo, tuvo que lanzarse al preconcurso de acreedores hace más de un año, debido a una deuda financiera superior a los 9.000 millones; a la que había que añadir los 5.000 millones en pagos pendientes a proveedores. 

Los actuales acreedores de su deuda consiguieron llegar a un acuerdo reestructuración que plantea una inyección de 1.170 millones de euros en las cuentas del grupo.
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