Abengoa, Volkswagen y Globalia lideran los siete fiascos del año

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La mayoría de las empresas están saliendo del pozo con la recuperación de la economía española, europea y mundial, pero otras han terminado desapareciendo o han tenido un mal año

La imagen de Volkswagen, dañada / EFE

Barcelona, 31 de diciembre de 2015 (21:00 CET)

El año se cierra con crecimiento del PIB español, en un escenario de recuperación paulatina de la economía mundial. Esta mejora se ha trasladado al sector privado, pero no todas las empresas están saliendo del túnel. Algunas no han encontrado la salida o han entrado en él este último año, ya sea a causa de los últimos coletazos de la crisis, por mala gestión o por actuaciones cuanto menos reprobables. Estos son los siete fiascos empresariales por los que se recordará 2015:

Abengoa

A finales de noviembre, la multinacional tecnológica española Abengoa presentó el pre concurso de acreedores, que amenaza con ser la quiebra más importante de España con 10.000 millones de deuda. La compañía se asomó al abismo al no poder refinanciar su deuda ni encontrar comprador –Gestamp estuvo a punto– y desde entonces está intentando llegar a acuerdos con sus acreedores y con la banca para evitar la quiebra. Tiene hasta marzo para conseguirlo sin presentar el concurso, que dejaría al grupo andaluz en una situación todavía más delicada.

Volkswagen

Lo de Volkswagen quizá no sea exactamente un fiasco. Fue un fraude masivo a unos 10 millones de conductores, que compraron coches pensando que contaminan poco y en realidad llevan un software que manipula los datos de emisiones de NOx. A finales de septiembre, EEUU comunicó que había detectado la manipulación y el grupo alemán admitió el fraude, que puede costarle miles de millones. Para cubrirse, ha provisionado 6.600 millones de euros y ha pedido 20.000 millones a la banca, pero todavía no ha encontrado a los culpables.

Globalia

El grupo al que pertenecen Air Europa y Halcón Viajes se ha sentado en el banquillo de los acusados en más de una ocasión. En junio las azafatas demandaron a la aerolínea por las pésimas condiciones laborales. Una pequeña parte del pastel: en noviembre imputaron a Juan José Hidalgo, presidente de la sociedad, por un fraude de 13,5 millones de euros con las subvenciones recibidas en los vuelos insulares. Para cerrar el año, otra mala noticia: Iberia le han arrebatado el mayor paquete de los viajes del Imserso. La inestabilidad ha hecho que el fondo chino HNA, que iba a adquirir el 49% de la sociedad, se replantee su entrada.

Deutsche Bank

Este 2015 ha sido muy mal año para uno de los gigantes bancarios europeos, que como VW, ha contribuido a deteriorar la sólida imagen empresarial alemana. Se trata de Deutsche Bank, multado por manipular los tipos de interés, lo que redujo su resultado del primer trimestre a la mitad. Pero el tema no quedó ahí. En el tercer trimestre las pérdidas ascendían a 6.200 millones por la depreciación de sus activos en banca de inversión. Como consecuencia, el banco ha iniciado un plan de reducción de costes que supondrá 15.000 despidos.

Banco Madrid

Después del rescate de numerosas cajas a inicios de la crisis, este 2015 España ha vuelto a vivir un caso similar, aunque a escala más pequeña. Y esta vez decidió no salir al rescate. Banco Madrid, propiedad de Banca Privada de Andorra, fue intervenido en marzo por el Banco de España, que pidió el concurso de acreedores. El Frob rechazó su rescate –ya que por tamaño, no era una entidad sistémica– y abocó la entidad a la liquidación, dejando en el aire los ahorros e inversiones de 15.000 clientes.

TP Ferro (ACS y Eiffage)

Esta es una quiebra fruto de las grandes inversiones en infraestructuras de los tiempos pre crisis: la de TP Ferro, concesionaria del túnel ferroviario del Pertús, que une España y Francia por el Pirineo. La compañía, propiedad de la constructora presidida por Florentino Pérez, ACS, y de la francesa Eiffage, presentó el concurso en julio con 400 millones de euros, después de no llegar a un acuerdo con la banca acreedora. Las causas del mal funcionamiento de la concesión, el escaso tráfico en el túnel, muy por debajo de las previsiones.

Corporación Dermoestética

¿Quién no recuerda los anuncios de Corporación Dermoestética prometiendo un cuerpo diez? Esta publicidad es historia desde que el grupo valenciano entrara en concurso de acreedores en febrero, con un ERE para despedir a sus 340 empleados. La crisis redujo drásticamente el negocio de la cirugía estética y la compañía perdió más de 20 millones de euros entre 2012 y 2013.
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