Adiós Spanair

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La compañía comunica a Aviación Civil que cesa todas las operaciones. La Generalitat y el ministerio constituyen un gabinete de crisis para gestionar la parada en tierra. Su cuota de mercado es del 17% en El Prat

Soriano, presidente de la aerolínea

27 de enero de 2012 (17:39 CET)

Spanair se queda en tierra. La aerolínea catalana ha comunicado al Ministerio de Fomento que cesa sus operaciones a partir de la medianoche del sábado.

La web ha dejado de vender billetes y se ha sustituido por un aviso oficial. El sector ha activado los planes de contingencia para rescatar a los pasajeros afectados. El Ministerio de Fomento, del que depende Aviación Civil, ha organizado un gabinete de crisis para gestionar la parada de Spanair.

Con la compañía catalana finaliza también la estrategia político-empresarial que apostó por esta franquicia como herramienta principal para construir un nodo de conexiones de vuelo (hub) en Barcelona-El Prat.

El fracaso de las negociaciones con el emirato de Catar para que inyectara 150 millones de euros ha clavado la puntilla final a la compañía, asfixiada económicamente. La Generalitat, además, no aportará más recursos públicos al considerar que no hay continuidad de futuro para Spanair. En 2011 se han insuflado más de 100 millones de euros.

Gabinete de crisis

La petición de cese de actividades se ha cursado en la tarde del viernes. Sin embargo, a medida que vayan avanzando las horas los aviones irán quedando en tierra. Aviación Civil ha retirado los permisos de vuelo.

Las administraciones catalanas han constituido un gabinete de crisis para dirigir la parada ordenada de la flota y el cese de la actividad comercial. En Fomento otra comisión para gestiona el fin de la operativa de la segunda mayor aerolínea de España, con rutas en prácticamente todos los aeropuertos principales de la red estatal. AENA ha habilitado salas especiales en Barcelona y Madrid para atender a los afectados.

Cuatro millones de pasajeros

Spanair gestionaba el 17% del tráfico de Barcelona-El Prat con 4,2 millones de pasajeros al año. Sin embargo el volumen de clientes menguó en el conjunto del mercado español. En 2010 amasó pérdidas por 116 millones y sus previsiones calculan cifras rojas por valor de otros 60 millones en 2011.

La deuda acumulada es de 206 millones, 140 de ellos a su accionista Scandinavian Airlines System (SAS). La compañía nórdica ha cifrado el colapso de Spanair en 198 millones y lleva meses preparando el terreno ante sus accionistas e inversores.

Gestión muy criticada

Los principales acreedores son AENA, dependiente del Gobierno, e ILFC, propietaria de la mitad de la flota, son los otros dos interlocutores clave. La fuerza laboral, directa e indirecta, asciende a 4.000 profesionales. Hace menos de una semana se alcanzó un acuerdo sobre el convenio laboral de los tripulantes de cabina.

La gestión de Soriano al frente de Spanair ha sido duramente criticada por el sector. Desde noviembre de 2009, Spanair ha necesitado inyecciones de capital público para mantenerse a flote. Sólo en 2011 la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona han insuflado más de 100 millones de euros.
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