Alemania denuncia fraudes en 17 marcas de coches

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Una investigación del gobierno alemán llama a revisión a 630.000 automóviles, por detectar irregularidades en un sistema de control de emisiones

Cadena de montaje de Mercedes Benz en Alemania / Reuters

Barcelona, 23 de abril de 2016 (12:34 CET)

El escándalo por el fraude en el control de emisiones en los coches se multiplica en Alemania. El gobierno germano denuncia que 17 fabricantes podrían haber falseado los dispositivos de control de diversos modelos, y que contaminarían más de lo permitido.

Tras el escándalo de Volkswagen, que aplicaba un software para trucar las emisiones, Berlín decidió encarar una investigación en la Oficina Federal de Vehículos de Motor (KBA). Y tras analizar 53 modelos diesel, el ministro de Transporte alemán Alexander Dobrindt denunció esta nueva chapuza en los controles.

Las marcas implicadas

Las marcas y modelos alemanes afectados son Audi (A6), Porsche (Macan), Volkswagen (Amarok, Crafter), Opel (Insignia, Zafira) y Mercedes (V250 bluetec), y el gobierno ya ha acordado que se revisen 630.000 vehículos sospechosos "en toda Europa".

Pero hay más modelos de fabricantes de otros países implicados, como Alfa Romeo (Giulietta), Chevrolet (Cruze), Dacia (Sandero), Fiat (Ducato), Ford (C-Max), Hyundai (ix35, i20), Jaguar (XE), Jeep (Cherokee), Land Rover (Range Rover), Nissan (Navara), Renault (Kadjar) y Suzuki (Vitara).

Aquí el gobierno germano lo tiene más complicado, porque las casas matrices se encuentran fuera de Alemania. Sin embargo, Dobrindt dijo que pedirá explicaciones a las empresas y que trabajará en coordinación con los ministros de los países implicados.

El sistema que dispara las dudas

Los técnicos encargados por el gobierno analizaron el sistema de limpieza de emisiones, un dispositivo que los vehículos tienen que tener siempre activo, aunque las leyes comunitarias permiten desconectarlo en algunas ocasiones para cuidar el motor.

Según el informe de la KBA, el rango de temperaturas en que este sistema se desconecta es muy amplio, por lo que no hay una justificación técnica sobre cuándo debería desactivarse.

Con el sistema activo, los modelos analizados cumplían con los límites de emisiones de óxido de nitrógeno, pero en el momento en que se alcanzaba una temperatura más elevada, se desactivaba y superaban con creces los valores permitidos.

Si bien la revisión y corrección de este sistema no es demasiado compleja, es otro golpe a la industria alemana del automóvil, que factura más de 400.000 millones de euros. 

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