Bonet se une a Hevia para vender su participación mayoritaria en Freixenet

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Las dos familias presentan al consejo de administración una propuesta para traspasar su 58% a una empresa alemana, pasando la patata caliente a los Ferrer

El presidente Freixenet, José Luis Bonet / EFE

Barcelona, 15 de marzo de 2016 (01:00 CET)

La ruptura en el seno de las familias propietarias de Freixenet se consuma. El gigante del cava ha celebrado este lunes su primer consejo de administración desde que, en enero, saltara a la luz pública que los Hevia Ferrer quieren vender su 29%. Lejos de un retorno a la paz, la revuelta contra los máximos accionistas, los Ferrer Noguer, ha sumado un nuevo socio, que será clave: los Bonet Ferrer.  

Según ha podido saber Economía Digital, los Bonet se han unido a los Hevia y también han puesto a la venta su 29%. Como avanzó este medio, parte de la familia de Jose Luis Bonet, presidente de Freixenet, optaba por unirse a Hevia, mientras otra parte prefería mantener una opción más conservadora. Parece que han ganado los partidarios de vender.

Venta conjunta

Los Hevia y los Bonet, que suman un 58% del capital de la compañía, están actuando conjuntamente y han puesto su paquete mayoritario a la venta. Parece que han abandonado la idea de comprar y tomar el control. Los Ferrer no están dispuestos a vender su 42%.

Las dos familias están buscando un solo comprador y han levantado el interés de varias compañías, entre ellas la multinacional alemana Henkell, según han asegurado fuentes cercanas a la compañía. La oferta podría valorar la compañía en los 500 y los 600 millones de euros, con lo que, descontada la deuda, podría rondar los 250 millones.

Los Ferrer, obligados a moverse

Una oferta forzaría a los Ferrer a moverse. No piensan vender ni, por el momento, necesitan comprar para tener el control de la compañía –o algo más de control que las otras dos familias–. Pero la posible entrada de un socio con el 58% los dejaría en minoría. Podrían evitarlo igualando la oferta, ya que disponen de derecho de tanteo.

Ya se auguraba un consejo importante este lunes al mediodía, puesto que se esperaba que se concretara el órdago de Hevia. Puede que ello explicara la presencia en la reunión de Pilar Bonet, que no suele responder a estas convocatorias. Según fuentes próximas a la compañía, la junta ha sido, a pesar de todo, tranquila.

El equilibrio roto por la baja rentabilidad  

La dirección de Freixenet se encuentra en manos de la tercera generación, que tiene un total de 13 miembros. El presidente, José Luis Bonet, el consejero delegado, Pedro Ferrer, y el vicepresidente y director financiero, Enrique Hevia, son los miembros más destacados y, además, se equilibran entre sí: son uno de cada una de las tres ramas familiares.

A pesar de este equilibrio, los Ferrer tienen más poder por su mayor peso accionarial, y su gestión al frente de la compañía ha abierto críticas internas, como la de Hevia. El vicepresidente decidió lanzar el órdago en desacuerdo con la gestión, por la baja rentabilidad de la compañía, que con una facturación de 503 millones, y a la baja, sólo ganó 2,2 millones de euros en su último ejercicio 2014-2015.

Este hecho desató cierto miedo entre los trabajadores, y también entre alcaldes de la comarca del Alt Penedès, a que la entrada de un nuevo socio pueda comportar despidos. Freixenet tiene una plantilla de unas 2.000 personas, más de la mitad de las cuales en la comarca catalana del cava.
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