Correos, bajo la lupa de Inspección de Trabajo tras una denuncia por seguridad laboral
La denuncia sindical alerta de deficiencias en las nuevas instalaciones y reabre el debate sobre la seguridad laboral y la calidad del servicio postal en Barcelona
La denuncia sindical alerta de deficiencias en las nuevas instalaciones y reabre el debate sobre la seguridad laboral y la calidad del servicio postal en Barcelona
Correos vuelve a situarse en el centro de la polémica laboral tras la denuncia presentada ante la Inspección de Trabajo por el traslado de una unidad operativa en Barcelona.
Sindicatos y trabajadores alertan de que la decisión podría comprometer la seguridad de la plantilla y la calidad del servicio postal en la ciudad, reabriendo el debate sobre las condiciones laborales en el operador estatal.
Denuncia sindical por riesgo laboral a Correos
El sindicato CSIF ha denunciado el traslado de la Unidad de Servicios Especiales (USE 3) a una nueva sucursal situada en la calle Comte de Salvatierra, en Barcelona. Según la organización, el cambio de ubicación, previsto para el 2 de marzo, se ha decidido de forma unilateral y sin garantizar condiciones adecuadas de trabajo.
UGT se ha sumado a la protesta y advierte de que las nuevas instalaciones carecen de elementos básicos para el desempeño laboral seguro, como climatización adecuada, espacio operativo suficiente y accesibilidad.
Los sindicatos sostienen que estas carencias no solo afectan al bienestar de los empleados, sino que pueden repercutir en la prestación del servicio postal en Barcelona, una ciudad con alta demanda logística.
Instalaciones inadecuadas y preocupación por la seguridad
En su escrito, las organizaciones sindicales señalan que el nuevo centro no reúne los requisitos mínimos para garantizar la integridad física de los trabajadores. Entre las deficiencias denunciadas destacan la falta de climatización en las instalaciones, unos espacios insuficientes para la operativa diaria y problemas de accesibilidad y ergonomía.
Estas condiciones, según los representantes de los empleados, incrementan el riesgo de accidentes laborales y de deterioro de la salud física de la plantilla.
Los sindicatos advierten que la decisión podría vulnerar la normativa de prevención de riesgos laborales, que obliga a las empresas a evaluar y corregir cualquier factor que pueda comprometer la seguridad de los trabajadores.
Movilizaciones y protesta de la plantilla
Como respuesta a la situación, según Metrópoli, CSIF ha convocado una concentración de trabajadores frente a otra sucursal de la ciudad para visibilizar el conflicto y exigir soluciones inmediatas.
La movilización busca presionar a la dirección para que reconsidere el traslado o adapte las instalaciones a las necesidades operativas reales. Los sindicatos insisten en que el diálogo es imprescindible para evitar un deterioro mayor del clima laboral.
Un conflicto que se suma a un malestar creciente
El caso de Barcelona no es un episodio aislado. En los últimos meses, tal y como avanzaba esta redacción, distintas denuncias sindicales han evidenciado tensiones internas en correos vinculadas a reorganizaciones, falta de personal y condiciones de trabajo deficientes.
Este contexto de malestar laboral se enmarca en un proceso de transformación del operador postal, que intenta adaptarse al auge del comercio electrónico y a nuevos modelos logísticos. Sin embargo, los representantes de los trabajadores denuncian que estos cambios se están implementando sin recursos suficientes ni planificación adecuada.

Un problema recurrente
Las advertencias sobre riesgos laborales en correos no son nuevas. Informes sindicales recientes, según Metrópoli, han señalado situaciones en las que empleados han tenido que manipular cargas sin formación adecuada ni equipos de protección, exponiéndose a accidentes.
Estos precedentes refuerzan la preocupación de los trabajadores de la USE de Barcelona, que temen que el traslado agrave problemas estructurales ya existentes.
Impacto en el servicio postal
Más allá del ámbito laboral, los sindicatos alertan de que las deficiencias en las instalaciones pueden afectar directamente al servicio que reciben los ciudadanos. Un entorno de trabajo inadecuado puede provocar retrasos, errores logísticos y una menor capacidad operativa, especialmente en una ciudad con alta densidad de envíos.
Barcelona es un nodo clave para la distribución postal y de paquetería, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento tiene repercusiones en cadena para usuarios y empresas.
La necesidad de diálogo y soluciones estructurales
El conflicto pone de manifiesto la necesidad de establecer canales de negociación efectivos entre la dirección de correos y los representantes de los trabajadores. Los sindicatos reclaman: Evaluaciones de riesgos previas a cualquier traslado, adecuación de las instalaciones a la normativa vigente y participación de la plantilla en los procesos de reorganización.
La resolución de este conflicto será determinante para el clima laboral en la empresa y para la percepción ciudadana del servicio postal público.
Un reto para el modelo postal público
El caso de la USE de Barcelona refleja los desafíos que afronta correos en un contexto de transformación del sector logístico. La presión por modernizarse y competir con operadores privados convive con la obligación de garantizar condiciones laborales seguras y un servicio público de calidad.
El desenlace de la denuncia ante la Inspección de Trabajo podría sentar un precedente sobre cómo deben gestionarse los cambios organizativos en la empresa pública y hasta qué punto la seguridad laboral puede quedar comprometida en procesos de reestructuración.
Mientras tanto, la plantilla espera respuestas y soluciones que garanticen que la modernización del servicio no se realice a costa de su salud y seguridad.