Bruselas detectó emisiones más altas de lo normal en 2010 pero no vio fraude

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Crisis de Volkswagen

Varios coches repostan en una gasolinera

en Barcelona, 25 de septiembre de 2015 (17:49 CET)

La Comisión Europa detectó en 2010 que las emisiones contaminantes que realmente liberan los coches a la atmósfera son mayores que las que muestran las pruebas que se realizan a los vehículos en los laboratorios para ver si cumplen con las normativas, pero no vio en ello indicios de fraude.

Según han explicado fuentes comunitarias este viernes, estas diferencias se detectaron no solo en el caso de Volkswagen, sino en general en numerosas marcas. La diferencia no es un secreto para el sector, ni para las organizaciones medioambientales, que llevan años pidiendo controles más exhaustivos.

Cambios en las inspecciones

Bruselas trabaja desde 2011 para cambiar los análisis en laboratorio por pruebas de conducción real, no porque considerara que había un fraude, sino por las evidencias de que las condiciones de circulación hacían que las emisiones aumentaran respecto a los asépticos controles de laboratorio.

En mayo se aprobó un primer paquete legislativo para introducir estos controles de conducción real, pero aún falta que se dé luz verde a un segundo paquete que marcará los límites que los vehículos no pueden exceder. Se espera que ya esté en vigor a final de año.

En la práctica, esto supone que a nivel de supervisión de las emisiones, estos test entrarán en vigor el 1 de enero, pero los nuevos límites no se esperan hasta otoño de 2017, parcialmente, y para todos los vehículos nuevos en otoño de 2018.

Una competencia de los estados

Tras el estallido del escándalo de Volkswagen, que reconoció haber trucado once millones de coches para eludir los controles de emisiones contaminantes, el Ejecutivo comunitario ha "animado" a todos los Estados miembros a que inicien investigaciones para aclarar si las manipulaciones han afectado también a vehículos en sus territorios.

Los Estados miembros son los encargados de llevar a cabo los exámenes de emisiones de los vehículos y de dar a los coches el visto bueno si cumplen con las mismas, por lo que las citadas fuentes recordaron que los controles no están en manos de la Bruselas, que por el momento está tratando de facilitar el intercambio de información y la cooperación entre países.

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