Del 'boom' de los bazares, al de los 'estancos' electrónicos

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Las tiendas que comercializan los 'e-cigarrillos' se multiplican y las tabaqueras más grandes ya ven en este producto un boyante negocio

14 de septiembre de 2013 (21:20 CET)

Las modas son cambiantes, masivas, temporales... Y una de las últimas en instaurarse en España es la de los cigarrillos electrónicos. La proliferación de tiendas que comercializan estos productos es consecuencia de la buena acogida que ha tenido entre los fumadores. El crecimiento desbordante que han experimentado estos estancos electrónicos se puede comparar incluso con el que en su día sufrieron los bazares y más anteriormente los 'Todo a 100'.

Essenz es una empresa que lo sabe de primera mano. Actualmente cuenta con 16 establecimientos en España y tiene previsto abrir 35 más en los próximos meses. “El mes pasado facturamos 250.000 euros entre apenas una docena de tiendas”, explica a Economía Digital el gerente, Ernesto Llosa.

¿Mejor o peor que el tabaco?

Pero, ¿este producto es simplemente un sustituto del tabaco o una vía para dejar de fumar? Según los propios vendedores es menos perjudicial que el cigarro convencional y reduce los daños pero, aún así, contiene nicotina y se trata de inhalar humo por lo que aseguran que no es un remedio para dejar de fumar, como sí lo son los parches o los chicles de venta en farmacias.

Parte del éxito del cigarrillo electrónico es que puede resultar más económico que el tabaco, dependiendo del consumo de cada cliente. “Hay muchos modelos y una gama amplia. El precio puede variar de los 20 euros a los 45 euros y las recargas tienen un coste medio de 4,50 euros que es lo que puede costar una cajetilla y te dura una semana”, subraya Llosa.

Las tabaqueras entran en el negocio


Sin embargo, cuando algo tiene éxito la competencia aparece como un buen depredador a la caza de su presa. Como consecuencia, cada vez existen más firmas que comercializan este producto. Es un negocio, además, que no requiere de grandes inversiones ya que el precio del stock no es demasiado elevado y el producto se vende de forma rápida.

Muestra del atractivo de este business, las principales tabaqueras del mundo se han lanzado a tantear el terreno y algunas como Imperial Tobacco, propietaria de la firma hispano-francesa Altadis, ha adquirido una compañía que vende cigarrillos electrónicos y espera estrenarse en este sector el próximo año.

Pero no es la única. También British American Tobacco ha decidido lanzar su propia línea de e-cigarrillos y la estadounidense Altria --fabricante de Marlboro-- ha sacado a la venta un producto de este tipo el nombre de MarkTen. El interés por este artículo ha picado también la curiosidad de las mayores multinacionales. “Queremos conocer más este mercado”, insisten fuentes de Altadis.

Vacío legal

La eclosión de este sector va unido a una falta de regulación. Bruselas estudia un marco legal para determinar dónde se pueden vender, qué es lo que contienen, dónde se pueden utilizar y los efectos que pueden tener en el consumidor.

El coordinador del área de tabaquismo de La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), Segismundo Solano, asegura que las ventas de los e-cigarrillos han crecido de forma exponencial durante los últimos años. “Los estudios apuntan que contienen algunas sustancias del cigarrillo convencional pero en concentraciones más bajas por lo que hay que considerarlo aunque con cautela. Existe un vacío legal que permite a los menores comprarlo a través de Internet y eso es peligroso”, matiza.

Lo mismo opinan desde el Comité Nacional para la prevención del Tabaquismo. El portavoz del organismo, Francisco Camarelles, critica que ante esta situación el Ministerio de Sanidad mire hacia otro lado y que incluso la industria del tabaco esté invirtiendo en ello, de modo que no presenta resistencia alguna a su comercialización “Es extraño que en España hayan cosas muy reguladas y de repente se viva un boom como el del cigarrillo electrónico y el Ministerio no haga nada”.

Sanidad, al margen


Por su parte, el departamento liderado por Ana Mato, asegura que, como no cumplen con la definición de productos del tabaco, la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovción “no cuenta con base legal para llevar a cabo ningún procedimiento para la evaluación de la calidad, de la seguridad ni de la eficacia de los mismos”. Con todo, el producto sigue en el mercado multiplicando su presencia a gran velocidad a la espera de que algún organismo sanitario se pronuncie al respecto.

Los e-cigarrillos cuentan de momento con el visto bueno del cliente y muestra de ello es el incremento de las ventas, que a nivel global se estima que pueden rondar los 1.500 millones de euros, según Euromonitor Internacional.
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