El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán
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Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola) y Joe Kaeser (Siemens) no logran acercar posturas en Gamesa mientras el alemán corteja al gobierno vasco

Barcelona, 05 de abril de 2018 (04:55 CET)

Las posturas entre Siemens e Iberdrola, primer y segundo accionista de Siemens Gamesa respectivamente, son hoy más alejadas que ayer. Lejos de fumarse la pipa de la paz, el presidente de la eléctrica española, Ignacio Sánchez Galán, y el consejero delegado del grupo alemán, Joe Kaeser, salieron de la reunión de este miércoles peor de lo que entraron, pues constataron que no se van a poner de acuerdo. A quien sí quiere convencer Kaeser es a Íñigo Urkullu.

Tras los desencuentros de los últimos meses, especialmente visibilizados en la junta de Siemens Gamesa celebrada el 23 de marzo pasado, en la que Siemens rechazó las propuestas de Iberdrola, los máximos ejecutivos de ambas compañías se reunieron este miércoles en Madrid, en la sede de la eléctrica española.

Galán quería mostrar a Kaeser su descontento con la gestión de Gamesa, además de insistirle en las medidas de control que Iberdrola pidió en la junta. El consejero delegado de Siemens no se movió de la posición de la compañía en la junta: todo se está haciendo correctamente, por lo que no hay por qué cambiarlo.

Galán (Iberdrola) y Kaeser (Siemens) se reunieron durante dos horas para constatar que no se van a poner de acuerdo

Ambos con las posturas enrocadas, salieron de la reunión, celebrada a mediodía, con el futuro más incierto. Siemens emitió un comunicado para explicar que se cumplen los acuerdos de la fusión, el pacto parasocial que Iberdrola mira con lupa para ver si se cumple; de lo contrario, podría exigir a su socio que compre su 8% a un precio muy superior a la cotización en bolsa.

Iberdrola no se pronunció sobre la reunión. Fuentes cercanas a la compañía apuntaron que el descontento de Galán con la gestión de Gamesa, en manos de Siemens, que controla el 59%, se mantiene, y que pidió cambios en la cúpula directiva de su participada.

Desde la fusión, en 2016, la compañía de aerogeneradores ha hecho dos revisiones a la baja de sus previsiones de resultados, ha presentado pérdidas y ha caído hasta el 50% en bolsa. Para intentar arreglarlo, Siemens ha ido relevando a los directivos de Gamesa para dejar a la empresa en manos de ejecutivos alemanes de su confianza, algo que no ha gustado a Iberdrola.

Viaje exprés al País Vasco

Para Joe Kaeser este miércoles en España fue un día intenso. El consejero delegado de Siemens no se esforzó en convencer a Galán. Está convencido de que cumple el pacto parasocial y, al fin y al cabo, la diferencia de participación entre ambas compañías es tan grande, y con la mayoría para Siemens, que no lo necesita. Pero sí que quería tener al gobierno vasco en su bando, y parece que lo logró.

Después de reunirse con Galán en Madrid durante unas dos horas, Kaeser salió pitando a la hora de comer para desplazarse hasta Zamudio (Vizcaya), donde por la tarde se reunió con el lehendakari, Íñigo Urkullu. Para convencerle, le aseguró que la sede seguirá en el País Vasco y que se respetarán plantilla y proveedores locales.

Era la primera ocasión en la que Kaeser se reunía con representantes del gobierno vasco desde la compra de Gamesa, por lo que Urkullu valoró positivamente el encuentro. Con el apoyo del ejecutivo de Euskadi, Siemens demuestra que poco le importa el de Iberdrola, y es más fuerte en su lucha con el grupo español.

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