Marsal, al borde de la dimisión por un escándalo con los fondos de la UPM

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Los trabajadores de la patronal metalúrgica catalana destapan irregularidades financieras del presidente, Antoni Marsal, y del director general, Ángel Hermosilla

Artur Mas (i) y Antoni Marsal (d) en la Gala del Metal

13 de mayo de 2012 (21:12 CET)

Antoni Marsal Fàbregas, presidente de la patronal metalúrgica catalana UPM, podría tener los días contados al frente de la asociación empresarial de confirmarse el escándalo destapado por la práctica totalidad de la plantilla de la organización, que ha denunciado prácticas administrativas irregulares y “actos ilícitos diversos de posible trascendencia penal”.

Según los trabajadores, el presidente de la Unión Patronal Metalúrgica habría percibido 630.000 euros a través de sociedades pese a que el ejercicio de su cargo no está retribuido de acuerdo con los estatutos.

Una carta firmada por 11 trabajadores de la entidad ha sido el detonante de un asunto que ha caído como un jarro de agua fría en el resto de patronales, después de que fuera revelado el viernes por el diario Expansión. Los denunciantes, entre los que se encuentra la propia secretaria personal del presidente, alertan a la junta directiva de la UPM de las irregularidades que se están cometiendo en el seno de la organización.

De acuerdo con la misiva, el presidente habría percibido una retribución indirecta a través de las sociedades MCR Capital y Activos Humanos y Cuatro 21. Marsal es socio o administrador de estas compañías. Los fondos utilizados proceden, siempre según los denunciantes, de partidas establecidas con anterioridad para “atender eventualidades presupuestarias excepcionales”.

No sólo retribuciones

Los salariales no han sido los únicos fondos utilizados presuntamente de manera irregular por el máximo responsable de la patronal metalúrgica. “Parece ser que parte de la campaña electoral para las elecciones de Foment también fue sufragada desde la UPM”, explica un alto cargo de la gran patronal catalana.

Marsal fue uno de los promotores de la candidatura de Joaquim Boixareu que disputó la presidencia de Foment a Juan Rosell. Detrás de aquella tentativa electoral estaban también Antoni Abad, presidente de Cecot y miembro del comité ejecutivo de UPM, además de Antoni Zabalza (Ercros) y Bernardo Gómez (artes gráficas). “Si no puede dar explicaciones convincentes, tiene que abandonar la organización con urgencia”, agregan.

Los empleados se quejan no sólo de las retiradas de fondos a favor de Marsal. De acuerdo con la misiva difundida entre altas instancias empresariales, para llevar a cabo los pagos el presidente contaba con la connivencia del director general: “Los pagos los ordenaba el propio presidente de la entidad y los autorizaba el director general”. Así, los denunciantes señalan que mientras el conjunto de la plantilla logró una mejora salarial del 1%, el director general pasó de percibir 94.285 euros brutos en 2007 a 132.819 en 2010, un aumento del 40%.

Posible salida de la CEOE

Marsal es también vicepresidente de la comisión de diálogo social de la CEOE, un cargo que podría verse obligado a abandonar de confirmarse los términos de la denuncia. “Primero tiene la presunción de inocencia, pero una presunción de 24 horas, las patronales no podemos permitirnos estos escándalos”, ha señalado un alto cargo de la patronal española consultado por Economía Digital.

La sorpresa entre la clase empresarial barcelonesa ha sido el común denominador al conocerse los hechos. La UPM es una de las asociaciones más poderosas de la industria catalana. A ella pertenecen empresas como Seat, además de otras de menor tamaño que negocian el convenio provincial del metal. “Si Marsal necesitaba cobrar porque no tenía trabajo, que lo hubiera dicho y se hubiera aprobado y ya está. Pero lo que es inaceptable es que esto se estuviera haciendo de esta manera”, asegura un dirigente empresarial.

Fuentes de Foment y de CEOE consultadas por Economía Digital sostienen que estos hechos son los que ponen en tela de juicio la gestión que se hace en algunas patronales de sector con los fondos de formación. “Al final por estas actuaciones acabamos pagando justos por pecadores.

Opacidad


"En Foment se ha llevado a cabo una organización en profundidad, por aquí pasan 15.000 alumnos, hay un profesorado profesional y bien retribuido, los números están claros y auditados… en otras asociaciones no se ha conseguido, y la imagen que se transmite es la de opacidad e irregularidades”, confiesa un alto cargo de la patronal catalana a la que pertenece la UPM.

Marsal, que había sido vicepresidente y consejero delegado de Estampaciones Sabadell (1978-2001), accedió a la presidencia de la UPM en noviembre de 2006. En 2010 fue reelegido para el cargo. También preside la Euromediterranean Business Association y es vicepresidente de Confemetal, la gran patronal metalúrgica española. En la actualidad es vicepresidente del consejo de administración de Metalúrgica Inmobiliaria Barcelonesa.
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