Mercadona lleva al convenio el control de posibles casos de acoso

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La cadena de supermercados añade como falta muy grave incidentes de este tipo así como las denuncias falsas por parte de algunos trabajadores o responsables de las tiendas

El presidente de Mercadona, Juan Roig

Barcelona, 03 de enero de 2015 (20:36 CET)

La decisión del Tribunal Supremo de declarar a Mercadona como responsable civil de lo ocurrido hace diez años en uno de sus centros ha vuelto a sacar a la luz un caso de acoso y abuso sexual. Sin embargo, la empresa que capitanea Juan Roig quiere evitar, a toda costa, otro incidente de este tipo. Y, para ello, ha llevado al convenio colectivo este supuesto.

"Nos enteramos años después de lo sucedido y, tras ello, en los últimos dos convenios lo hemos recogido como una falta muy grave", apuntan fuentes próximas a la enseña. En los últimos acuerdos laborales de 2010 y 2014 en la lista de casos de alto gravedad, la cadena ha incluido un nuevo punto: "Acoso laboral, sexual o por razones de sexo, así como las denuncias falsas de acoso, una vez concluido el pertinente protocolo".

Suspensión de empleo y sueldo o despido

Y cometer esta falta se paga con una suspensión de empleo y sueldo de 16 días hasta un total de 60 o con el despido. En el caso que ocurrió hace una década en el supermercado de la calle Luis Vives de Valencia, la cadena optó por esta segunda opción.

En las condiciones laborales y pautas establecidas antes de 2010, la compañía subrayaba otras faltas graves sin incluir la del acoso, como el robo, la embriaguez, la competencia desleal o la revelación a terceros de algunos datos.

Sobre posibles situaciones de abuso también había un punto que se mantiene en los posteriores convenios: "Los malos tratos de palabra u obra, abuso de autoridad o la falta grave de respeto y consideración a los coordinadores o a sus familiares, así como a los compañeros y subordinados".

'Habemus' Supremo

No obstante, la compañía es consciente de las dificultades que a veces entraña descubrir un caso de este tipo en el seno de la cadena y que las propias víctimas no desvelan lo ocurrido hasta que ya no ocupan sus puestos de trabajo.

"El protocolo no garantiza, por desgracia, que no se produzcan estas prácticas", añaden los mismos interlocutores. Pero para que exista más control, algunos departamentos de Mercadona suelen visitar las tiendas para conocer el ambiente laboral que se vive y se repira en los supermercados.

De momento, la enseña asumirá el pago de los 150.000 euros en concepto de indemnización a las dos mujeres agredidas en 2004 ya que la decisión del Supremo es definitiva y no permite recurso alguno sobre ella.

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