Repsol asume la caída del crudo en medio de especulaciones e informes alarmistas

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PLAN PARA CALMAR A LOS MERCADOS

El presidente de Repsol, Antonio Brufau (izquierda), y el consejero delegado, Josu Jon Imaz (derecha)

desde Madrid, 18 de septiembre de 2015 (14:59 CET)

Repsol, como el resto de las grandes multinacionales petrolíferas, está afrontando la delicada situación que ha supuesto que el precio del barril de petróleo se desplomara un 50% en unos meses, del entorno de los 100 dólares al de 50 en el que parece haberse estabilizado en las últimas semanas.

Para adaptarse a esta nueva situación, a la empresa presidida por Antonio Brufau no le ha quedado otra que cambiar los parámetros de actuación para los próximos años, ya que las anteriores premisas pasaban porque ese precio del barril volviera a irse otra vez hast los 100 dólares en 2017. Un precio que, se da por descontado por la mayoría de los analistas y de las propias petroleras, tardará muchos años en volverse a ver.

Plan a salvaguarda de sobresaltos

Y en esas están. En elaborar un plan estratégico razonable que sea capaz de soportar los sobresaltos en el precio del crudo y su efecto en la cotización. Será en noviembre, como se había anunciado, se conozcan las líneas básicas de actuación a seguir hasta el final de la presente década. Entre ellas, afrontar desinversiones para obtener unos 1.000 millones de euros.

Pero, mientras en Repsol se trabaja en ese plan, no ganan para sobresaltos casi cada día. Como ese anuncio de que el precio del barril puede caer hasta 20 dólares, como asegura Goldman Sachs, o que la empresa puede tener problemas para afrontar la deuda, notablemente elevada hasta los 13.200 millones tras comprar la canadiense Talisman, como insinúa el banco de inversión Bank of America Merrill Lynch.

Y, como remate, el sobrevuelo de los fondos oportunistas, históricamente alejados de la petrolera española, y que ahora se han posicionado con fuerza en posiciones especulativas a corto, ya con casi el 4% del capital.

Credibilidad en entredicho de algunos informes

Aspectos todos ellos negativos para el futuro de la compañía que, sin ser menospreciados, tampoco resultan tan alarmantes como algunos quieren hacer ver. Por ejemplo, en el caso del dato de Goldman Sachs, de que el barril pueda caer a 20 euros, entienden en Repsol que se trata de una única previsión en ese sentido, y que los países productores están justamente en lo contrario, en ir hacia una recuperación paulatina  hacia el entorno de los 80 dólares.

Por lo que se refiere al documento 'Post Talisman: 2 2=3', emitido por Merrill Lynch, en el que incluso deja caer la posibilidad de que pueda revisarse a la baja el 'rating' de deuda, Repsol lo ha asumido con cierta sorpresa por la inclusión de algunas informaciones desactualizadas, datos de deuda mal calculados o comparativas con otras empresas realizados utilizando criterios diferentes.

Especulación sobre 55 millones de acciones

Tampoco quieren dar en la petrolera excesiva importancia al notable incremento de las posiciones a corto especulativas que están tomando fondos oportunistas, que entran en esta operativa, de invertir a crédito en la compra de acciones con el fin de que bajen, en cuanto ven oportunidad de que la jugada les puede resultar rentable en unos meses.

Son solo tres los fondos que han decidido entrar a corto en Repsol, pero lo están haciendo con mucho ímpetu. Tanto que el capital invertido se acerca ya al 4%. Más de 55 millones de acciones, valoradas, con la acción a los actuales 11 euros, en unos 615 millones de euros.

En el caso de Millenium International Management, entró a corto en Repsol a finales de julio. Lo hizo con el 0,51% del capital y, ahora, tras varias compras y ventas, se ha elevado hasta el 0,61%, según la última actualización publicada en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Por su parte, Passport Capital lo hizo a principios de septiembre con el 0,52%

Soroban se colocó a corto en la petrolera española en enero de 2015. Entonces con el 0,73% del capital y, de manera mucho más intensa desde el pasado mes de julio, hasta reconocer el 1,39% a mediados de septiembre.

Castigo en bolsa a la espera del plan

Con todos estos datos, la acción de Repsol sigue resistiéndose en bolsa. Tras variar entre los 18 y 20 euros durante casi 2014, a finales de ese año la tendencia a la baja hizo que el ejercicio se cerrara en 15 euros. Y en 2015 el espejismo inicial, que volvió a situar el valor en el entorno de los 17 euros, fue eso, un espejismo.

Desde entonces, las caídas están siendo la nota común. Además de los aspectos internos, primero la crisis griega y luego las dudas sobre la economía china y la entrada en recesión de países emergentes, con Brasil a la cabeza, han ahondado en estas bajadas. Y para remate, el bajón generalizado que ha supuesto el aplazamiento de la subida de tipos por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos. Con todo, la cotización amenaza con bajar de los 11 euros y el valor capitaliza por 15.400 millones de euros.

Así pues, parece que solo la presentación del plan puede hacer cambiar esta tendencia, con la confirmación del programa de desinversiones que se va a llevar a cabo. Aunque, como dijo el director financiero, Miguel Martínez, en la última presentación de resultados, todos los activos son susceptibles de ser vendidos, no es lo mismo vender participaciones en plantas de gas, que desinvertir en CLH y, sobre todo, dar un bocado al 30% de Gas Natural.

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