La juez exige a Extremadura que destruya 20.000 kilos de carne podrida. En la imagen, un camión se lleva los jamones caducados encontrados en otra empresa de la trama en Badajoz). Foto:ED

Una trama de 30 empresas se hace de oro con la venta de jamones caducados

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Una treintena de empresarios reetiqueta jamones caducados y en mal estado para venderlos como frescos. La justicia los citará en los próximos días

David Placer

Economía Digital

La juez exige a Extremadura que destruya 20.000 kilos de carne podrida. En la imagen, un camión se lleva los jamones caducados encontrados en otra empresa de la trama en Badajoz). Foto:ED

Madrid, 19 de junio de 2018 (20:00 CET)

Una trama compuesta por 30 empresarios ha organizado un negocio millonario con la venta de jamones caducados, en mal estado y hasta podridos en media España.

La presunta mayor estafa de venta de comida en mal estado jamás conocida en el país está siendo investigada por los tribunales después del hallazgo de más de 400.000 kilos de embutidos y carne caducada —incluso en mal estado— y almacenada en pésimas condiciones en almacenes de Badajoz, Cáceres y Valencia, según ha confirmado Economía Digital en exclusiva por fuentes de la investigación.

La trama empresarial, con epicentro en Badajoz, almacenaba jamones en mal estado que se recogían de los supermercados y que debían ser destruidos. Pero en lugar de incinerarlos, un grupo de empresas —que están siendo investigadas por la Guardia Civil y por los juzgados— desviaba los jamones y los embutidos a almacenes clandestinos, donde se reenvasaban y reetiquetaban como producto nuevo para introducirlos de nuevo en establecimientos y tiendas de venta al público.

Los inspectores de salud pública han encontrado al menos cuatro "naves de los horrores" con jamón en condiciones insalubres 

La primera señal de alarma se disparó con una inspección de los veterinarios de los servicios de salud de Badajoz. El equipo de funcionarios descubrió lo que los investigadores han bautizado como “la nave de los horrores”, en una almacén de Higuera La Real (Badajoz) y cuyas fotografías muestra en exclusiva este medio. Las investigaciones se enmarcan dentro de la operación Opson, que investiga el fraude alimentario de los grandes operadores de jamón ibérico de España y que avanzó Economía Digital el pasado enero.

Carne contaminada

Allí descubrieron productos con moho y con el envoltorio hinchado —un indicio de descomposición y de presencia de bacterias en la carne—. También vieron cómo los jamones y los embutidos eran almacenados en el suelo, donde había gusanos. En otra de las naves, se descubrió carne con larvas de moscas.

Los veterinarios ordenaron la destrucción de al menos 270.000 kilos de jamón caducado se estaba listo para su "reciclaje"

Las malas condiciones del producto pueden motivar la presencia de bacterias causantes de graves enfermedades, entre ellas la listeria monocytogenes y la clostridium botulinum que pueden desencadenar desde una diarrea simple hasta graves complicaciones como trastornos neurológicos y abortos.

La fiscalía desconoce si estos productos terminaron a la venta en algunas cadenas de supermercados o en cualquier otro tipo de establecimiento.

Delito contra la salud pública

Al descubrir la carne en mal estado, los servicios veterinarios avisaron de inmediato a la fiscalía, ya que se percataron de que no se trataba de una infracción administrativa, sino de algo mucho peor: un delito contra la salud pública.

Así dio inicio la operación Paola, una investigación que ha hallado 400.000 kilos de jamones, embutidos y carnes no aptos para el consumo, el mayor decomiso de este tipo de productos conocido hasta ahora. De ellos, ahn sido incinerados un total de 270.000 kilos. 

Fuentes de la fiscalía han confirmado a Economía Digital que la investigación por la trama de carne caducada se encuentra en marcha tras detectarse el almacén irregular y otras naves “nodrizas” donde también se reetiquetaba el producto. Representantes de al menos cuatro empresas ya han sido llamados a declarar en calidad de imputados (investigados).

La trama retiraba las etiquetas del producto en mal estado y fabricaba nuevos envases reetiquetados con una fecha de caducidad de un año posterior a su fecha de caducidad real.  

Desde el punto de vista de rentabilidad, se trataba de un negocio redondo. Las empresas del jamón tienen que asumir los costes de destruir el producto caducado en los agentes sanitarios autorizados (conocidos técnicamente como sandachs). Pero en lugar de eso, el producto se transformaba en las naves ilegales.

lomos podridos

Un lote de lomos llenos de moho y en mal estado, localizado en la nave de la empresa Valle de los Valfríos (Badajoz), epicentro de la trama contra la salud pública. 

Los juzgados investigan

La fiscalía ha confirmado que dos terceras partes del producto irregular localizado en Badajoz ya han sido destruidas. En Valencia, los agentes de Sanidad han declarado la alerta sanitaria por posibles daños a la salud pública, tras dos inspecciones realizadas por sorpresa esta semana donde también comprobaron la existencia de otras naves irregulares donde se transformaba el jamón, tal como se descubrió hace unos meses en Extremadura.

La consejería de Salud de la Comunidad Valenciana no ha querido dar mayores detalles de las empresas inspeccionadas ni de sus responsables, pero este medio ha podido conocer que se trata de dos empresas que también forman parte de la trama extremeña. Se trataría, por tanto, de una red delictiva extendida a nivel nacional. 

Un pequeño juzgado en Badajoz investiga el alcance de una de las mayores tramas contra la salud pública en España

La investigación está en manos de un juzgado de Fregenal de la Sierra (Badajoz), que ha abierto diligencias previas (164/2017), según han confirmado a este medio el juzgado.

Los servicios veterinarios de la Junta de Extremadura ordenaron la destrucción de 160.000 kilos de productos y pidieron la imputación de los responsables de cuatro empresas: Valle de los Valfríos, Cash la Temporada, Pescados Saraymar y Porkytrans.

Negocio desbordado

La primera empresa, Valle de los Valfríos, era la responsable de etiquetar el producto en malas condiciones para que pareciera apto para el consumo y gestionaba “la nave de los horrores”. La empresa tiene una estrecha relación con Cash La Temporada.

La cantidad de negocio del jamón caducado era tan elevada que la red tuvo que contratar los servicios de otras naves para almacenar el producto, porque no daban abasto con el volumen de trabajo.

En las próximas semanas se esperan nuevas detenciones e imputaciones.

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