Vilaplana baja la persiana por las deudas con la Seguridad Social

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La pastelería debía unos 300.000 euros a la institución, que ejecutó el pasivo con el embargo de la tienda de la plaza Gregori Taumaturg

Una fiesta organizada por Vilaplana Catering

20 de diciembre de 2011 (20:47 CET)

La Seguridad Social ha cerrado la prestigiosa pastelería barcelonesa Vilaplana. Tal y como ha explicado su propietario, Rogelio Vilaplana, a Economía Digital, a finales de octubre “embargaron el establecimiento” por las deudas que arrastraba. “Unos 300.000 euros, ya que no pagábamos desde hacía ocho meses”.

Asimismo, despidieron a las 24 personas que había en plantilla. Su antiguo jefe no habla precisamente bien de ellos, ya que les acusa de colaborar poco en el momento económico más complicado que ha vivido Vilaplana. El pastelero comenta que la facturación ha caído a la mitad, “lejos de los cuatro millones de euros de hace unos años”, y que tenía “demasiados gastos”.

Admite que ha tirado la toalla y que no ha luchado por buscar un balón de oxígeno para las finanzas de la tienda. “Tengo 75 años y mis hijos no quieren seguir con el negocio, el personal tampoco me ha apoyado demasiado y estoy cansado de poner dinero cada mes”. Así que, finalmente, dejó que la Seguridad Social embargara el negocio y afirma que su aventura empresarial ha tocado fin. “Ahora me toca vivir la vida y jubilarme de verdad”.

Servicio de catering

Desde hacía tres años, Rogelio Vilaplana estaba vinculado sólo con la pastelería que lleva su nombre. Vendió en 2001 la empresa de catering al principal grupo de restauración del mundo, Compass Group. En un primer momento era accionista minoritario de la sociedad, pero hace tres años vendió a los norteamericanos la participación por una cifra que no ha hecho pública. De esta forma, la multinacional controla el 100% del negocio de catering.

“Vilaplana siempre ha sido sinónimo de calidad y buen gusto. El cierre no ha sido agradable, pero son cosas que pasan”, asegura el director de retención, fidelización de clientes y márketing de la compañía estadounidense, Benigno Santiño. Compass Group invirtió en la reputación de la pastelería de Barcelona para compararse con otros grandes nombres de alta gastronomía la capital catalana, como Semon o Mercès, en su desembarco en España. Fuentes conocedoras de la empresa afirman que su principal fuente de ingresos está lejos del gourmet.

Aseguran que los grandes clientes de Vilaplana Catering son comedores escolares y de empresas, en línea con el resto de sociedades de Compass Group en España: Eurest, Scolarest, Medirest, Vitarest y Eurest Services. En 2010 las ventas de la multinacional en el país alcanzaron los 312 millones de euros y emplearon aproximadamente a 14.000 personas.

Santiño admite que el cierre de la pastelería ha provocado “cierta confusión” con sus clientes, por ello han iniciado una campaña de comunicación para “explicar que el catering funciona con total normalidad”. Un trabajo que también incluye “a proveedores y mercado en general”. Eso sí, deja claro que “el negocio sigue con total normalidad en volúmenes y pedidos”.
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