El coronavirus condiciona el éxito de la fusión de Caixabank y Bankia

El mayor banco de España nace con cerca de 20.000 millones en moratorias y muy expuesto a la morosidad empresarial e hipotecaria de nuestro país

José Antonio Álvarez, consejero delegado del Banco Santander, en el arranque de la pandemia del coronavirus defendía que estar expuesto a varios mercados permitía, de alguna manera, arbitrar riesgos entre países. Justo lo contrario a lo que hará el nuevo banco que surja de la integración de Caixabank y Bankia.

Dar vida al primera entidad financiera en España significa ligar el futuro inmediato del nuevo líder a la evolución de la economía española, cuyo PIB está sufriendo de forma más significativa que la media de la zona euro sus consecuencias; y el grupo va a estar muy expuesto a este riesgo, ya que solo contará con una pequeña diversificación en Portugal, con la que poder arbitrar los efectos de la crisis en nuestro país.

Con el 28% del mercado hipotecario en las manos de la futura Caixabank y el 24% del crédito a empresas, el equipo que liderarán Gonzalo Gortázar y José Ignacio Goirigolzarri, tendrá en la morosidad un importantísimo caballo de batalla; que será más o menos fuerte dependiendo de cómo evolucione la economía en 2021; cuyas expectativas hoy son muy poco visibles. Juntos suman 660.000 millones en activos y prácticamente todos españoles.

Los economistas están ligando las expectativas para la economía el año que viene a que exista una vacuna efectiva. El Banco de España, en la actualización de estimaciones que anunció la semana pasada, retrasó hasta la segunda mitad del próximo año esa expectativa.

Para entonces, es probable que ya se comiencen a ver los efectos del incremento del desempleo y la morosidad empresarial en España. Los créditos con aval del ICO se han concedido con un año de carencia de capital -solo se están pagando intereses- y las moratorias hipotecarias y de consumo que los bancos han concedido voluntariamente a sus clientes también se prolongan hasta un máximo de un año. Si la economía no comienza a repuntar con fuerza hasta entonces, golpeada por confinamientos y rebrotes, los impagos podrían repuntar con fuerza, presionando al nuevo grupo.

Caixabank, el tercer banco español por moratorias

Al cierre del primer semestre, la banca del IBEX había concedido 180.000 millones en moratorias. El grueso de la cifra se corresponden con el Banco de Santander y BBVA, porque incluyen los datos de todo el mundo, pero Caixabank era la tercera, con 15.500 millones. Si se le suman los 4.400 millones de Bankia, la cifra rondaría los 20.000 millones, con el riesgo de haber ido a más en los dos últimos meses.

Los dos bancos han realizado provisiones muy relevantes por separado para prepararse para ese pico, pero si el escenario se complica podrían ser insuficiente. Por ahora, la entidad ha reservado 2.200 millones de su capital para cubrir los gastos de la reestructuración que va a afrontar, y calcula que destinará aproximadamente otros 700 millones para sanear el valor de la cartera crediticia y de los activos adjudicados; y otros 500 millones para otros ajustes de valoración.

Las provisiones para cubrir posibles impagos por la crisis del coronavirus podrían continuar cubriéndose con la generación ordinaria de beneficios, pero dependerá de la magnitud de la misma y de lo que se tarde en controlar la expansión de la Covid-19.

Ambos esperan ser capaces de generar hasta que la fusión sea efectiva el 31 de marzo, unos 37 puntos de capital, que equivaldría a unos 850 millones de euros, pero el grueso de las sinergias no comenzarán a aflorar hasta que la reestructuración sea efectiva y esta no comenzará al menos hasta la primavera del próximo año.

 

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