España se aleja de la recuperación del PIB previo a la pandemia 

La economía muestra síntomas de ralentización y sigue más de dos puntos por debajo del nivel de finales de 2019

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Economía, Nadia Calviño. EFE/ Chema Moya

A diferencia de Francia, Italia o Alemania, España todavía no ha recuperado el vigor económico previo a la crisis del coronavirus. Pese al retorno del turismo, la eliminación de las restricciones, la inversión pública y el ahorro embalsado que produjo un incremento del consumo, el producto interior bruto (PIB) español sigue 2,2 puntos por debajo del registrado a finales de 2019.

Las previsiones son que esta recuperación completa se logre en 2023, pero varios organismos están empezando a rebajar el crecimiento que se espera el próximo año, por lo que alcanzar el mismo nivel que en 2019 será aún más complicado.

«Estamos peor que Europa», resumía este lunes el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. De Cos alertó que incluso en el mercado laboral, donde la tasa de paro es inferior a la previa a la pandemia, hay indicadores que muestran niveles inferiores a los de 2019, como las horas efectivamente trabajadas.

Según los datos del valor añadido bruto, solo las actividades relacionadas con la información y comunicaciones, finanzas, seguros e inmobiliario habrían superado el ritmo que tenían en 2019 en junio de este año. En el lado contrario, comercio, transporte y hostelería, actividades profesionales, científicas y administrativas, y actividades artísticas y recreativas estaban todavía cinco puntos por debajo a finales del segundo trimestre de 2022.

Además, durante el tercer trimestre la economía ha comenzado a mostrar signos de ralentización. Tal como publicó este periódico, los pagos con tarjetas muestran que el consumo se ha moderado y las expectativas sobre la evolución de la guerra y la crisis energética están condicionando las grandes compras y la confianza de los consumidores.

La inflación, en cifras récord, está repercutiendo en el poder adquisitivo de los españoles y, a su vez, influye en los costes que tienen que asumir las empresas y en las inversiones y contrataciones que estas puedan llevar a cabo. Tanto es así que en los últimos dos meses, las cifras de empleo han sido peores que en meses anteriores. La cifra de parados lleva dos meses en aumento.

Si durante los meses de más intensa recuperación el PIB no ha logrado llegar al nivel de 2019, cualquier sombra de incertidumbre complica todavía más el escenario. «La información disponible apunta a una desaceleración de la economía española en los próximos meses, tras la recuperación experimentada hasta el verano, en un contexto de incertidumbre muy elevada y de escalada de la inflación», reconocía el Banco de España.

Recortes para el PIB de 2023

Las instituciones económicas coinciden con el Gobierno en que el PIB crecerá alrededor del 4% este año. La última organización en publicar sus perspectivas ha sido la OCDE, que incluso ha mejorado en unas décimas el avance previsto, hasta el 4,4%. Sin embargo, un escenario inflacionista más duradero ha llevado a la OCDE a recortar hasta el 1,5% la previsión de 2023.

Incluso Moncloa revisó a la baja el crecimiento de 2023, hasta el 2,7%. También lo hizo el Banco de España en junio y no es descartable que las cifras se vuelvan a mover la próxima semana, cuando el supervisor presente sus proyecciones para los próximos trimestres.

La Comisión Europea situaba la recuperación del PIB previo a la pandemia a finales de 2023 en el caso de España, un horizonte más lejano del que había previsto en un primer momento. Ahora, si las previsiones relativas a la inflación son todavía mayores y se recorta el crecimiento de 2023, la recuperación se situará todavía más lejos.

Con todo, el Banco de España insiste en la incertidumbre que rodea todas estas previsiones y señala al suministro de gas que proporciona Rusia a la Unión Europea como un factor clave. No obstante, nuestro país no sería de los más afectados en esta situación. Desde el Gobierno descartan que España entre en recesión, aunque algunos cálculos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ya lo anticipan.