EU-Mercosur entra en vigor, pros y contras de un acuerdo de 53.000 millones
Tras casi 27 años de negociaciones la Comisión Europea activó la aplicación provisional del acuerdo
Firma del acuerdo de libre comercio UE-Mercosur en Asunción (Paraguay)
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur ya está en marcha de forma provisional y abre un mercado de más de 700 millones de personas y mas de 53 mil millones de euros para la balanza de Bruselas.
El pacto promete un fuerte impulso a las exportaciones europeas, pero también reaviva el temor de los agricultores y de parte de la industria alimentaria por la presión competitiva que puede llegar desde Sudamérica.
Tras casi 27 años de negociaciones, la Comisión Europea activó la aplicación provisional del acuerdo el 1 de mayo de 2026, después de completar los trámites oficiales con los países de Mercosur.
La medida permite que empiece a aplicarse una parte sustancial del texto mientras continúa pendiente el debate sobre su ratificación plena y sobre el recurso elevado ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
El movimiento tiene una lectura económica y también geopolítica. Bruselas presenta el acuerdo como una forma de reforzar la presencia comercial europea en América Latina en un momento de repliegue de otras potencias y de creciente tensión en el comercio internacional.
Qué gana Europa
La principal ventaja para la UE es comercial. Con la entrada en vigor del pacto, desaparecerán progresivamente el 91% de los aranceles sobre exportaciones europeas y también se reducirán barreras no arancelarias que hoy encarecen trámites, permisos y acceso a mercado.

La Comisión calcula que las exportaciones al bloque latinoamericano pueden crecer un 40% en los próximos años.
El acuerdo también puede favorecer a sectores industriales europeos con fuerte capacidad exportadora, como automoción, maquinaria, química, vinos o alimentos elaborados.
Además, el texto protege indicaciones geográficas de productos europeos y mejora la previsibilidad jurídica para invertir y vender en una zona que suma más de 700 millones de consumidores.
El lado del Mercosur
Para Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, el acuerdo supone una mayor apertura al mercado europeo y una oportunidad para vender más productos agroindustriales, minerales y materias primas con mejores condiciones de acceso.
El Gobierno argentino, por ejemplo, ha celebrado el pacto como un marco regulatorio común que da previsibilidad y facilita inversiones en cadenas productivas.

También hay una lectura estratégica para el bloque sudamericano.La firma consolida una relación de largo plazo con la UE y puede ayudar a modernizar sectores productivos, atraer inversión y ampliar su inserción internacional en una etapa de mayor volatilidad comercial global.
Los sectores que temen perder
La parte más sensible del acuerdo está en la agricultura. Distintos análisis advierten de que la liberalización favorecerá al Mercosur en segmentos donde es más competitivo, como carne de vacuno, azúcar, arroz o miel, lo que puede presionar a productores europeos.
Por eso, una parte del sector agrario europeo ha criticado el pacto y exige salvaguardas más duras.
La Comisión sostiene que los sectores sensibles de la economía europea quedarán protegidos con mecanismos de salvaguardia.
Aun así, muchos críticos consideran que el acuerdo puede introducir una competencia desigual entre unas economías muy competitivas en agro y una UE con estándares sanitarios, laborales y ambientales más exigentes.
Satisfacción desde Moncloa
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha celebrado este viernes la entrada en vigor provisional del Acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, y ha subrayado que dará lugar a «una de las mayores áreas de libre comercio del mundo«, con más de 720 millones de ciudadanos y alrededor del 25 por ciento del PIB global.
Sánchez ha contrapuesto este tratado al «proteccionismo» y ha reivindicado que tanto la UE como los países del Mercosur apuestan por la apertura económica, el multilateralismo y la generación de nuevas oportunidades para el comercio, la innovación y el desarrollo sostenible.

Asimismo, el presidente del Ejecutivo ha enmarcado el acuerdo en una estrategia de «prosperidad compartida a ambos lados del Atlántico«.
A partir de este 1 de mayo se eliminan o reducen en gran medida los aranceles sobre algunas de las exportaciones europeas más importantes como automóviles, fármacos, vino, licores y aceite de oliva.
En total, el tratado tendrá efectos sobre más del 91% de las mercancías europeas exportadas a la región del Mercosur.