El FMI rebaja el crecimiento de España al 2,1% por el shock energético de la guerra en Irán
El encarecimiento de la energía por el conflicto en Irán presiona la inflación y frena la actividad, en un contexto de creciente incertidumbre económica global según el Fondo Monetario Internacional
La escalada de los precios energéticos lastra el crecimiento y complica el equilibrio entre inflación y actividad, según advierte el Fondo Monetario Internacional.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja sus previsiones para la economía española y sitúa el crecimiento del PIB en el 2,1% en 2026, dos décimas por debajo de su anterior estimación. La actualización responde al impacto del conflicto en Irán sobre los mercados energéticos internacionales, en un contexto de creciente incertidumbre que comienza a trasladarse a las principales variables macroeconómicas.
Un shock de oferta con origen energético
El FMI identifica el encarecimiento del petróleo y del gas como el principal canal de transmisión del deterioro económico. La escalada de precios energéticos está actuando como un factor contractivo sobre la actividad, al elevar los costes de producción de las empresas y reducir simultáneamente la renta disponible de los hogares. Este doble efecto limita tanto la inversión como el consumo, debilitando el ritmo de crecimiento en una economía que hasta ahora había mostrado una notable resiliencia dentro de la eurozona.
Desde el punto de vista macroeconómico, el escenario responde a un shock de oferta clásico, en el que el aumento de los costes reduce la capacidad productiva y presiona al alza los precios. El resultado es un entorno de menor crecimiento acompañado de tensiones inflacionistas.
Presión inflacionista y efectos de segunda ronda
En este contexto, el FMI prevé que la inflación se sitúe en torno al 3% en 2026, impulsada principalmente por la energía. El organismo advierte del riesgo de que se produzcan efectos de segunda ronda si el encarecimiento energético termina trasladándose a salarios y márgenes empresariales, lo que podría consolidar un escenario de inflación más persistente.
Este repunte de precios no solo afecta al poder adquisitivo de los hogares, sino que también complica la toma de decisiones de inversión y consumo, al introducir un mayor grado de incertidumbre en la evolución económica.

Demanda interna bajo presión
A pesar del deterioro del contexto internacional, el FMI considera que la economía española seguirá apoyándose en la demanda interna, especialmente en el consumo privado y el mercado laboral. Sin embargo, advierte de que el encarecimiento energético actúa como un impuesto indirecto que erosiona la capacidad de gasto de los hogares.
La pérdida de poder adquisitivo y el aumento de la incertidumbre podrían provocar un incremento del ahorro precautorio, lo que contribuiría a moderar el consumo en los próximos trimestres. En paralelo, las empresas podrían retrasar decisiones de inversión ante un entorno más volátil y con costes más elevados.
Desaceleración a medio plazo
La revisión de previsiones apunta también a una moderación adicional del crecimiento en los próximos años. El FMI proyecta que la economía española podría expandirse un 1,8% en 2027, consolidando una senda de crecimiento más contenida.
Este escenario refleja tanto los efectos persistentes del shock energético como la presencia de factores estructurales, entre ellos el elevado nivel de deuda pública, el envejecimiento demográfico y las limitaciones de productividad, que condicionan el crecimiento potencial.
Política económica con margen limitado
En el ámbito de la política fiscal, el FMI subraya la necesidad de adoptar medidas focalizadas y temporales que permitan amortiguar el impacto del encarecimiento energético sin comprometer la sostenibilidad de las cuentas públicas.
El organismo recomienda evitar respuestas generalizadas que incrementen el déficit estructural y apuesta por ayudas selectivas dirigidas a los sectores más vulnerables. Al mismo tiempo, insiste en la importancia de avanzar en reformas estructurales que refuercen el crecimiento potencial de la economía.
Riesgos a la baja condicionados por el conflicto
El diagnóstico del FMI sitúa la evolución del conflicto en Irán como el principal factor de riesgo a corto plazo. Una prolongación de la guerra podría intensificar las tensiones en los mercados energéticos, elevar aún más la inflación y provocar nuevas revisiones a la baja del crecimiento.
En conjunto, la economía española mantiene un crecimiento positivo, pero entra en una fase de desaceleración marcada por un shock externo que combina menor actividad y mayor inflación, en un entorno de elevada incertidumbre global.